“Pudrieron la enseñanza”, por Ricardo Garzón

• “Así vamos. ¿Qué pensarán los padres? ¿Qué van a aprender sus hijos? Paros, huelgas, brazos caídos, oposición a medidas de seguridad dictadas al amparo de la Constitución, y discusión en el aula y en la calle de todo aquello que trata de devolver el clima de tranquilidad y prosperidad a la República”. (EL PAÍS, Ricardo Garzón 14/10/1965)

• “Decíamos ayer”…, -y así se fue pudriendo todo-, “que a menos de un mes para la finalización de los cursos de Enseñanza Secundaria, y haciendo un análisis de la actuación de los funcionarios docentes desde el punto de vista de su asiduidad en el cumplimiento de sus tareas, notamos con sorpresa que la Gremial de Profesores batió todos los récords existentes en el país en materia de huelgas en el transcurso del año lectivo 1967. Quince días de paros en el correr del ejercicio”… (EL PAÍS, octubre, 1967)

Nota del autor: descuenten a rajatabla los días perdidos por paros y huelgas, y verán que se terminan los paros y las huelgas).

Los docentes militantes que revistan en la Educación, y aquellos agrupados en las gremiales docentes, tienen enorme responsabilidad en el desquicio generalizado e ininterrumpido que viene exhibiendo la Enseñanza a través de las décadas. Han sido, y son, principales responsables de los paros y huelgas que vienen perfeccionando ese collar de ineptitud que destacan, sobre todo, maestros y profesores sindicalizados de la enseñanza escolar y media. Desde tiempo inmemorial, (puntualmente documento desde los años 60 hasta hoy, año a año, y hasta este minuto) la Gremial de Profesores, hoy FENAPES, viene destruyendo la Enseñanza.
Al niño egresado del sexto año escolar lo reciben en este 2021 con un paro docente que rechaza la ciudadanía y que no conforma al PIT_CNT, complicado en estos días, además, por la asombrosa votación que margina al sindicato policial de la entidad rectora de los gremios uruguayos. (“No recuerdo un año en que los sindicatos docentes hayan dejado de hacer un paro de actividades el primer día de clase”, ha acusado y en reiteración el Ministro de Trabajo en el periodístico “Todas las Voces”, ante el silencio al respecto mantenido por el Presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, sentado a su derecha). Idéntica apreciación sobre el paro convocado, y en insistencia, tuvieron panelistas de “Esta Boca es Mía” (Victoria Rodríguez) en la tarde de ayer.
¿Y qué le parece al lector que ante el entusiasmo de tanta moña azul e impecables túnicas blancas, mochilas, cuadernos, libros y lápices de colores -y todo aquello que traduce el sacrificio de los padres-, el primer día de clase, el primer día, media vuelta y para casa? ¿Eso es Educación?
¡Descuenten puntualmente y a rajatabla las faltas docentes y verán que se terminan las huelgas! Nada es inoportuno y todo es válido en la Viña del Señor. Téngase presente que la generalidad del funcionariado no se puede enfermar porque además de perder los tres días de reposo que dispone el médico y que no lo paga ni la empresa ni el BPS, los gastos de emergencia en mutualista equivalen a dos días más, siempre y cuando no haya que hacerse algún estudio especial…
Pero vamos; a no confundirse. Aquí lo que se viene gestando, intentando, y aplicando hasta donde se pueda, generación docente tras generación, es entregar sin prisa y sin pausa la Educación al populismo y a la ignorancia, enemigos de nuestro sistema. Se constituyó en aquel entonces, decíamos, la Gremial de triste recuerdo, destructiva, que se engulló a la Asociación Nacional de Profesores, demócrata, republicana y liberal.
“Las granjas laboriosas no estaban preparadas para el choque con las águilas negras”.
Bien acusó en otros tiempos el Profesor Edmundo Narancio al sindicato docente en ciernes de la enseñanza media de haber olvidado, desconocido y postergado, -en recordado y fundado artículo periodístico publicado en aquellos tiempos en la página editorial del diario EL PAÍS, 22/10/1965-, la filosofía de los fundadores nacionales, los constituyentes de 1830, en un mensaje a los pueblos, sus representados. “Allí se sentó el elevado principio de que solo en el respeto a las normas del derecho y a su riguroso cumplimiento se halla el camino de la felicidad colectiva”.
Como si fuese ayer, los años 60 constituyeron el inicio de la labor aniquiladora que pautó el nacimiento con defecto congénito de la Gremial de Profesores, alumbramiento para el olvido que cobijó a socialistas, comunistas y tupamaros. Ellos fomentaron y promovieron las huelgas y ocupaciones de los establecimientos docentes y los enfrentamientos callejeros. También el relajo generalizado, y las marchas de protesta en todo el país: “¡Obreros y estudiantes, unidos adelante!”
Es tal el consuetudinario desquicio, que una multitud de niños desertores de la Educación en todo el continente, –millones-, ni estudian ni trabajan de cara a los relegados, insuficientes y obsoletos programas educativos en todos los niveles de la Educación. Y en esto, la culpa, no la tiene la pandemia. En apretada síntesis, tampoco se ha logrado trascender Corte y Confección…
La autonomía de la Enseñanza, endiosada y desvirtuada en el universo estudiantil, político, docente y sindical, ha constituido y constituye fracaso secular medido en décadas perdidas a nivel de la Enseñanza Primaria, Secundaria y Universidad del Trabajo.
Hace rato que los docentes debieron haber sido apartados de la conducción de la Enseñanza, y que el cuerpo estudiantil de todos los niveles debiera de ser instruido con las exigencias educativas de la hora; acceder al conocimiento de los adelantos contemporáneos, y desprenderse de una vez por todas de aquellas asignaturas cuya instrucción y dictado fue superado por los tiempos.
Reformular planes de estudio, como por ejemplo Historia Universal, Idioma Español, Literatura y Ciencias Geográficas constituye insoslayable obligación.
Por lo expuesto, debe considerarse saludable que el sistema político de la coalición haya puesto sus ojos sobre la Educación en todos sus niveles, ensayando una reforma materializada en ley que elimina, entre otros, los colegiados inconducentes, bolsa de gatos.
Por voluntad de una porción del electorado, aguardará o no la ratificación ciudadana mediante el instrumento de democracia directa referéndum. Claro está, quizás no sea la única consulta popular, como ocurrió con la ley de caducidad. El abuso de los medios impugnatorios trae solo incertidumbre y el debilitamiento de las instituciones. Esperemos, sea cual fuere el resultado, no se levanten vientos de soberbia ideológica que fracturen cada vez más a una sociedad partida al medio, y a un elenco político-legislativo de pico y pala que no recogió el guante de la paz ofrecido generosamente y con austeridad republicana por el Presidente de la República.
Ricardo Garzón

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