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El feriado nacional brasileño y una prueba deportiva explican la gran cantidad de turistas brasileños que circularon en las últimas horas por Punta del Este. Los brasileños festejan este lunes la declaratoria de su independencia, conocida como “Grito de Ipiranga”.

La gran mayoría de los visitantes eran gaúchos de Rio Grande do Sul, que llegaron en auto, avión y en una gran cantidad de ómnibuses. El hecho no se había visto a lo largo de este invierno en que los brasileños dejaron de venir, al menos en grandes cantidades.

Los visitantes norteños recibieron el equivalente a 3.60 reales por cada dólar que cambiaron en las casas de cambio de la península. Por cada real recibieron 7.60 pesos. Por cierto, los visitantes encontraron un Punta del Este más caro, con menos oferta de todo tipo y con más locales vacíos que hace apenas algunos meses.

En anteriores años, esta fecha convertía a Punta del Este en una ciudad hablada en portugués. La debacle económica y brasileña generada en los últimos tiempos fue alejando a los turistas norteños del balneario.

“Punta del Este está muy caro ahora para nosotros por todo este lío político. Igual venimos porque nos gusta”, explicó Carlos, un gaúcho que llegó junto a su pareja a pasar el largo feriado que culmina hoy lunes para los norteños. “Es la primera vez que venimos. Lo hacemos por la maratón. No conocíamos Punta del Este. Nos animaron unos amigos. Es muy bonito y muy seguro pero muy caro. Por lo menos para nosotros que somos trabajadores. Es para venir de vez en cuando, ahora que lo conocimos, pero cuando nuestro país mejore. Es casi imposible salir de Brasil”, dijo otro visitante norteño en medio de la bulliciosa llegada de la maratón.

“No entró nadie”

Los hoteles, las pizzerías y algunas confiterías fueron las elegidas por los brasileños para tomar un refrigerio. La confitería “Les Delices”, un clásico de la península, es uno de los reductos brasileños por excelencia de Punta del Este. El sábado no tenía una sola mesa libre y los clientes eran todos de nacionalidad brasileña. Las pizzerías como “Il Mondo de la Pizza” y “La Pasiva” también recibieron en grandes cantidades a los visitantes gaúchos. Los restaurantes de la rambla de la península también fueron visitados por los turistas norteños.

La fiesta no fue igual para todos los establecimientos gastronómicos de la península. “Por acá no entró nadie. Estos brasileños no gastan un mango. Solo compran panchos, muzzarellas y cerveza. No pidan nada más”, se quejó la moza de otro local gastronómico del balneario.

El gasto en comercios, en cambio, fue poco y nada. “No gastaron un mango. Entran, miran, preguntan y se van. Para nosotros gastan más los uruguayos que cualquier brasileño”, dijo una vendedora de un local de electrónica.

“¿Brasileños? ¡Deja! Ni entran. Para nosotros es como si no hubiera venido nadie. También, el cambio los mata. Solo gastan en pizza y cerveza”, dijo el encargado de otro comercio de la avenida Gorlero mientras tomaba mate en la puerta del local mirando a los deportistas brasileños que participaron de la maratón.

A correr

Una maratón y varias pruebas de menor distancia, explicaron también la presencia de brasileños “gaúchos”. De la carrera también participaron competidores uruguayos y de otros países dando a Punta del Este un color diferente al de los grises fines de semana que se habían visto en este chato invierno 2015.

La prueba fue un éxito de participantes y de público en general. Empero, mostró los mismos problemas  de siempre. El trazado de la competencia corta a Punta del Este de este a oeste por la avenida Chiberta. Esto generó complicaciones en el tránsito con largas filas de vehículos esperando que los competidores pasaran por los puntos de ingreso a la península.

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