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Por Ricardo Puglia

Astori aseguró que el Gobierno está en un “combate sin tregua” contra la inflación con medidas “en el campo monetario, fiscal y de los ingresos” y agregó que el gasto público ha sido manejado “con mucha cautela”(sic!!! avión presidencial), por lo que recordó que en los últimos meses el gasto no aumentó con relación al producto bruto interno, sino que hubo “un estancamiento”.

Uno de los objetivos del gobierno es, en un lapso de 18 meses, acercarse al eje del rango meta que es 5%. Mirándose el autista ombligo, las autoridades de la económica uruguaya, descartan la ya instalada crisis económica en Uruguay y la suavizan con palabras como desaceleración, estanflación, etc., conceptos avalados por los organismos internacionales que nos financian y las calificadoras de riesgo que siguen el juego mientras convenga a sus intereses.

El Consejo de Ancianos que preside el presidente y que el ministro integra, ha dado pruebas suficientes que el gasto público no se reducirá. Los errores de estimaciones del MEF (Ministerio de Economía y Finanzas) quéenmodo “negación” intenta demostrar que Brasil y Argentina son la causa fundamental al no alcanzar los resultados proyectados (sic!!!) -habiendo tenido una excepcional temporada de turismo-. Siempre la culpa es de otro.

El modo “negación” de sus propios errores o la inducción a ver una realidadde fantasía o no entenderla dentro de la filosofía marxista-socialista que nos gobierna, nos lleva a transitar un camino sinuoso de muy difíciles logros positivos en este período (2015/2020) con la esperanza que el mundo haga bien los deberes para recibir sus beneficios.

La caída del empleo en el mercado laboral con un salario real estancado, el crecimiento económico tibio (1%, 2015), la inflación de dos dígitos (provocada mayormente por el propio gobierno a través de las subas de las tarifas públicas y ajustes fiscales como la recapitalización de ANCAP a través del alza desmesurada de los precios de los combustibles),la disminución de la inversión privada (3,4%en 2016) y pública (18,3% en 1er.Trim. 2016),un déficit fiscal que alcanzó el 3,5% del Producto Interno Bruto (PIB) y la relación Deuda-PIBcercana al 70% que se espera aumentehablan muy mal de los resultados económicos obtenidos.

El BPS en 2015 tuvo un déficit de US$ 390 millones, cayó la recaudación y aumentó el pago por prestaciones.En 2015 se evidenció un deterioro del mercado laboral a tono con el enfriamiento de la economía. Se perdieron unos 27.600 puestos de trabajo en promedio frente a 2014 y el promedio anual de desempleo subió de 6,6% de la Población Económicamente Activa a 7,5% lo que implicó que durante 2015 -en promedio- unas 134.500 personas buscaron trabajo sin éxito, aproximadamente 15.600 personas más que en 2014. La industria manufacturera perdió unos 13.000 puestos laborales, el servicio doméstico 7.300 puestos menos, la actividad primaria 5.600 empleos menos, la enseñanza 2.600 menos y la construcción 2.600 menos.

Según el BID, la situación actual marca que “la fortaleza del dólar, los bajos precios de las materias primas en dólares y la decepcionante recuperación global han repercutido en la disminución del comercio internacional y los valores de las exportaciones en dólares se han desplomado para los exportadores de materias primas-Uruguay- junto con una importante caída en los flujos de capital a las economías emergentes”.

Considero que el ministro ya ha cumplido su papel en el ciclo de abundancia recibido por shocks externos favorables, reforma tributaria mediante en 2007. Despilfarro y descontrol de las finanzas públicas ha sido la respuesta.Ahora y una vez más las medidas restrictivas de la política monetaria (mayores encajes, alza de la tasa de interés y emisión reducida) traerán más recesión a la actividad económica.

Es hora de recambio del equipo económico. Uruguay necesita mujeres yhombres capaces de manejar una situación adversacon la esperanza de ofrecer a la población verdaderos proyectos económicos sustentables, incrementar la inversión pública en infraestructura, medidas que aseguren un verdadero crecimiento sostenido, audacia en planes y establecimiento de valores numéricos que permitan una fuerte disminución del déficit fiscal heredado y continuado por Vázquez y no sólo la voluntad política manifiesta como hasta el presente sino un programa real y verdadero de disminución de la deuda pública y el sideral gasto público. Un programa que además permita la real diversificación de las exportaciones a través de la participación pública y privada y dejar de lado el slogan que bajo el título de “gasto social” esconde la aplicación de recursos públicos a los más variados derroches.

El MEF no dispone de un helipuerto y tendrá que salir por la puerta lateral dentro de poco un ministro que junto con el Consejo de Ancianos están llevando al país a una situación cada vez más caótica:crisis económica, crisis de seguridad pública y crisis educacionaljunto alpermanentedéficit de la salud a través de un mal gestionado FONASA.

 

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