ricardo-pugliaPor el Cr. Ricardo Puglia

La inseguridad y el correcto aprendizaje de nuestros jóvenes vienen siendo los caballitos de batalla de la campaña electoral. Y me parece bien que así sea.

La delincuencia y la permanente lucha contra el uso de drogas es un deber para ir mejorando el status social de paz y armonía entre los habitantes. No debemos permitir el aumento de rapiñas, robos, copamientos, etc., en las futuras décadas. Se debe combatir con todo el peso de la ley y si esta resultara ineficiente hay que cambiarla para alcanzar un mejor bienestar social donde todos nos podamos sentir seguros en el cumplimiento de nuestras actividades.

En los gobiernos del Frente Amplio, la seguridad ha sido mal ponderada dentro de sus objetivos de gobierno, soltando delincuentes primero y luego exonerando el consumo de drogas como la marihuana que vemos con gran preocupación su extensión a la cocaína como lo ha manifestado el propio Vázquez manteniendo como ministro a Bonomi y su hermano si resultara reelecto..

La pasada campaña electoral del FA propugnaba “un país de primera” olvidando desde el 1/03/2010 que la educación también debió tener una ponderación mayor y no permitir pases fáciles a quien estudia poco. El nivel académico de nuestros estudiantes ha bajado en promedio en comparación con otras épocas y si realmente desean “un país de primera” han errado el camino.

No alcanza con votar recursos presupuestales sin planes que optimicen y maximicen la calidad y el orgullo de tener fuerzas policiales de primera y una educación que año a año busque la excelencia. El país de primera con el Frente Amplio en el gobierno está muy lejos de ser alcanzado.

Existen otros temas que en apariencia no han sido de la relevancia de los anteriores, sean, el crecimiento poblacional y planes para aumentarlo y comenzar de una vez por todas poblar el país entero evitando en lo posible la inmigración de nuestros compatriotas del campo, pueblos y ciudades del interior a Montevideo.

No se trata sólo de tener más gente para gastar más sino que se trata también de dotar a los jóvenes de oportunidades en el lugar o región donde nacieron y poblar nuestra frontera con Brasil y Argentina a través de inversiones en empresas y más universidades.

Otro gran tema que poco se habla pero que todos se quejan es el altísimo costo del combustible y la energía que mueve máquinas de producción. Hoy los monopolios del estado, llámense ANCAP y UTE son por lo pronto, dos agentes más de la alta recaudación de la DGI. Los productos que y servicios que ofrecen estos monopolios son de vital importancia para el llamado “país productivo” y para el bienestar de las familias, sin embargo, se han transformado en recaudadores.

La Reforma del Estado ha quedado en los cajones de Vázquez y Mujica siguiendo la doctrina batllista que los ilumina. Han engordado el Estado sin criterios de eficacia y eficiencia a cambio de simpatías que se han convertido en votos. Poco o nada se ha hecho para tener un Estado más eficiente que contemple adecuadamente al ciudadano a través de mejores servicios ministeriales o bajado los costos de las empresas públicas.

El Ferrocarril como medio de transporte para carga y pasajeros va quedando cada día menos operativo a pesar de las promesas del tren de los pueblos y sus funcionarios se aferran al statu-quo hasta alcanzar su jubilación. No hay reacción siquiera de su sindicato a exigir planes inmediatos para el logro de un mayor transporte férreo que baje los costes de la logística ofreciendo más competitividad a los exportadores y el mercado interno

¿Que nos espera de los presos de Guantánamo, Aratirí y el famoso Puerto de Aguas Profundas?

¿Podemos pensar los uruguayos que bajo un nuevo gobierno del Frente Amplio será eliminado el Impuesto a la Renta a los Jubilados y elevado el mínimo no imponible del IRPF a los ingresos de las familias?

¿Podemos pensar que alguna vez nuestras exportaciones serán mayores a las importaciones y que obtendremos anualmente equilibrios fiscales que no atenten contrata la inflación y el endeudamiento externo?

El Pueblo tiene la palabra.

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