kennedy (Copiar)

En una “Carta abierta al Director de Vivienda (de la IDM) Alejandro Lussich”, el edil colorado Carlos Flores acusó al jerarca de actuar con “soberbia” y de exhibir un notorio “desprecio” por las clases menos favorecidas que padecen problemas de vivienda. Entre otras cosas, Flores aseguró en su misiva que la administración nacionalista planea ocultar de la vista de los barrios más acomodados la nueva urbanización en la que desea instalar a las familias del barrio Kennedy y El Placer, junto a los terrenos de El Jagüel. Por lo demás, Flores puso énfasis además en que su colectividad aún no tiene resuelto qué votar en este tema y aprovechó para plantear algunas interrogantes.

Al comienzo de su carta, Flores recordó que hace un tiempo había formulado “algunas declaraciones públicas” relativas a la solicitud de anuencia del gobierno departamental para el realojo de los barrios Kennedy y El Placer. Según se sabe, la IDM deberá expropiar dos grandes terrenos cuyos propietarios piden muchos millones de dólares más de los que la Intendencia está dispuesta a pagar.

Flores señaló que este fin de semana, “con mucho asombro”, leyó en una entrevista publicada en un semanario local una frase de Lussich que lo incriminaba: “Creo que algún actor político se está prestando al juego de defender el patrimonio de estos inversores”. En ese reportaje, según dijo, el Director de Vivienda, Desarrollo Barrial y Salud de la Intendencia de Maldonado, Alejandro Lussich, le atribuyó “tales intenciones” y las negó tajantemente.

Ponderaciones coloradas

El edil colorado dijo que Lussich declaró que “cuando el Partido Colorado gane las elecciones y tenga la responsabilidad de gobernar y llevar los destinos del departamento, puede tomar otra ubicación”. Asimismo, dijo que, a su juicio, “lo único discutible es el precio de la expropiación”.

“Estas afirmaciones nos obligan a responder, en forma pública como él lo ha hecho, por considerarlas destempladas, fuera de lugar e injuriosas, además de no contribuir en nada al análisis que un proyecto de tales dimensiones obliga, por lo que implica desde el punto de vista social, de ordenamiento territorial y económico, en ese orden”, dijo Flores. “En procura de no olvidarme de esto último y pese a tener muchas ganas de hacerlo, confieso, evitaré referirme a su persona directamente y explicaré, con la mayor precisión que pueda, cuáles son los factores que inciden en el asunto, cuáles son los que nos generan dudas y qué tipo de ponderaciones haremos para asumir una posición con respecto al tema que, aunque el Director de Vivienda presuma conocer, la bancada colorada aún no tiene resuelta. Hago la salvedad que a los propietarios de los terrenos a expropiarse no tengo el gusto de conocerlos, nunca he tenido ningún contacto con ellos y apenas conozco sus nombres por figurar en el expediente municipal generado para el proyectado realojo”, agregó.

Cuestión social

Flores consideró que “el tema de fondo” no es el valor de la tierra, sino “la problemática social de las 500 familias, aproximadamente, del Barrio Kennedy y entre 50 y 75 familias de El Placer, que no son inmuebles por cierto. Son personas que habitan esos asentamientos desde hace décadas y que han visto pasar políticos de los más variados colores con promesas de todo

tipo, que son muchas veces estigmatizados y considerados como objetos (muebles) para ser transportados a uno u otro lugar. Entonces: cuando se hacen determinados planteamientos, que incluyen la construcción de un vallado, para que las viviendas que se vayan a construir no sean vistas por los habitantes de zonas residenciales vecinas, se puede deducir que lo que se quiere

es ocultar a esa gente porque son pobres en un barrio de ricos. Si es ese el planteo es inadmisible no sólo desde el punto de vista filosófico y humano, sino también pragmático puesto que los padrones a expropiarse son muy cercanos al lugar y forman parte del Plan de Ordenamiento Territorial del Eje Aparicio Saravia al que, casualmente, nuestro sector se opuso y el propio Partido Nacional aprobó (junto al Frente Amplio) y que promovió determinados cambios en la ordenanza con el ánimo de desarrollar construcciones residenciales suntuosas en la zona”, señaló el edil.

“En segundo lugar, los agravios detrás de la calumniosa acusación de prestarnos al juego de defender el patrimonio de los propietarios de los terrenos que se expropiarían, a quienes repito, no conozco, dificultan el sano intercambio de información y opiniones que todos los ‘actores políticos’ al decir del director,

deberíamos tener. Tomaré sus dichos como simples declaraciones impensadas y desafortunadas, sin atribuirle la voluntad de que al romper los puentes se le exima de tener que dar demasiadas explicaciones. De las declaraciones que hemos realizado con anterioridad a la intempestuosa respuesta del director municipal, no puede extraerse otra cosa que las preguntas que nos hacemos para el análisis integral de la propuesta: ¿dónde se va a realojar a

esas familias, qué viviendas se les van a construir, como las van a pagar, por qué se va a hacer ese vallado, cuánto nos van a salir a los contribuyentes la expropiación de esos terrenos (más allá de lo que la Intendencia les va a pagar como indemnización), cuál va a ser el destino de los padrones del barrio Kennedy y El Placer que se van a desocupar y cuánto consideran las autoridades municipales que tienen como valor de mercado, existen otras alternativas en consideración, otros terrenos de propiedad municipal donde pueda hacerse el realojo, no será más viable y menos costoso y dificultoso urbanizar el lugar donde están asentadas esas familias?”, inquirió.

Flores también se preguntó si “está mal que un sector político se haga esas preguntas antes de tomar posición o es de sentido común? ¿Puede ser esto causa de merecimiento de los agravios del director? ¿Por qué tanta urgencia, y ante las mínimas preguntas tantos agravios?”, agregó.

No merece

Por último, Flores se dirigió directamente a Lussich: Su honorable Partido Nacional, el que tuvo como uno de sus tres grandes líderes a Wilson Ferreira Aldunate (nada más y nada menos que en el día de hoy, en un nuevo aniversario de su nacimiento), que sostenía que Gobierno y Partido Colorado eran sinónimo, con la humildad y ese gran espíritu democrático que le imprimió a su acción política, no merece que un dirigente de su talla desprecie la opinión de mi colectividad política y de mi sector porque no seamos gobierno. Sus dichos son de una soberbia tal y demuestran un desprecio tan grande por las minorías que se contrapone no sólo con la concepción verdaderamente democrática de la actividad política sino que, además, con la historia de este país y de este departamento, gobernado durante más de 170 años por el Partido Colorado al que tengo el honor de pertenecer. Sus dichos, en tal sentido, no hablan mal de nosotros sino de usted mismo”, concluyó.

 

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