Un porcentaje que podría llegar al 90% de las 53 familias que residen en los edificios de Covisancar 2, de la ciudad de San Carlos, se quedarían son tener donde vivir si se ejecuta una orden de remate de las propiedades que lleva adelante la Agencia Nacional de Viviendas. Los vecinos están en problemas “desde hace 18 años”, o sea desde 2001 y al parecer han acumulado deudas impagables. Según un vocero de los vecinos, ingresaron al plan de viviendas pensando que pagarían una cuota accesible, pero luego el monto de la cuota alcanzó un nivel “impagable”.
Héctor Anzolabere, un vocero de los vecinos de la cooperativa, señaló en estos días a FM Gente, que actualmente la cuota mensual está en 28.000 pesos mensuales y que, en total, cada vivienda pasó a tener un valor unos “300.000 dólares”. Según señaló, en principio la deuda era con el Banco Hipotecario y que luego todo pasó a manos de la Agencia Nacional de Vivienda (ANV). Desde hace muchos años los vecinos han realizado trámites y pedidos de ajustes de cuota, que no pudieron pagar. Así fueron acumulando deudas millonarias hasta que en estos días recibieron notificaciones de remate.
Los vecinos dijeron que en su momento elevaron reclamos a las autoridades del Banco Hipotecario y luego a la Agencia Nacional de Vivienda, sin embargo, la única respuesta que recibieron fue que las unidades serían rematadas, explicó Anzolabere.

De origen
El vecino indicó que, de rematarse, cada vivienda podría alcanzar un valor de 40.000. Dijo que entregando unos 6.000 dólares el deudor pasaría a pagar 6.000 pesos mensuales a 25 años.
También contó el caso de uno de sus hijos que recibió el comunicado de que debía pagar más de 6 millones de pesos para que no le remataran la casa. Pagar semejante suma es imposible para quienes residen en el complejo, todas personas “de trabajo”, señaló. La semana que viene, los vecinos se reúnen con un abogado y luego tendrán encuentros con otro profesional. Anzolabere dijo que han gastado una gran cantidad de dinero en esas reuniones, pero no lograron ninguna solución. Los vecinos piden que no continúen los remates e hicieron saber que allí viven niños y personas mayores.

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