“Sábado: Una primaveral mañana de Octubre”, por David Rabinovich

Y aquí estoy, convaleciente. Pensando en las Elecciones de mañana, porque hoy es sábado 26 de octubre de 2019. Intentando hilvanar una nota que se publicaría el lunes o el martes, sin saber el resultado electoral de un complejo proceso que nos trajo hasta acá por senderos complicados.
Tenemos una clase media-media. Considera producto de su esfuerzo, mérito propio, toda mejora en su situación económica y consecuencia de sus propias acciones (o de la falta de voluntad para ‘superarse’) la precaria situación de amplias capas de la sociedad. Esa clase media es protagonista destacada de la vida social y política de nuestras repúblicas. Se define más por su conciencia de pertenencia que por sus riquezas y/o ingresos, no es homogénea. Cubre un amplio espectro de situaciones.
Por debajo, extensos sectores de clases medias bajas, pobres e indigentes sobreviven (¿?) como pueden, mirando las vidrieras luminosas desde afuera. Siempre desde afuera. Suelen ser ‘carne de urna’ y seguir sin mucha conciencia al caudillo de turno. En Brasil hubieran votado a Lula; como quedó fuera de la contienda, votaron a Bolsonaro. En Uruguay supieron votar a Pacheco, luego a Pepe y ahora ¿a Manini?
La clase media-alta. Empleados y funcionarios bien pagos por el sistema. Son mandos medios, gerentes, profesionales, artistas, deportistas… Buenos ingresos aseguran la acumulación de bienes materiales (riqueza) suficiente para ellos y para abrir las puertas a sus hijos de un futuro todavía mejor.
En la punta de la pirámide, el 1%. Élite privilegiada que vive ajena a la realidad. Riqueza casi siempre heredada y multiplicada gracias al enorme Capital Social que conlleva la pertenencia a los sectores dominantes. En Uruguay quizá 5.000 familias, 35.000 personas, de las que sabemos poco, porque se estudia la pobreza, sus causas y sobre todo sus consecuencias, aislada de su contracara. Una parte del círculo de privilegio está constituido por el pináculo, los super-ricos. ¿El 0,1%? Los dueños del Uruguay. 500 familias según Trías, que intentó estudiarlos. Sólo 3.500 orientales: comerciantes, industriales, terratenientes, capitalistas. Dueños de la riqueza, concentran una parte impúdica de los ingresos.
Por su conciencia política las sociedades aparecen fuertemente divididas. El cuestionamiento a toda forma de reparto, el egoísmo insolidario, la defensa de la competencia, de la propiedad privada y en general del sistema; poca preocupación por los impactos medio ambientales. ¿Identifican un lado de la grieta?
Del otro lado, con fuertes matices en cuanto a su “anticapitalismo”, los progresismos del siglo XXI proponen y defienden crecer y repartir, la solidaridad intersocial e intergeneracional, el desarrollo de la propiedad social pública o privada (cooperativismo), conservar el medio ambiente e incluso recuperarlo.
Esta composición social que se reproduce en América con acentuada injusticia (Uruguay es el menos desigual de los países de la región) ¿es el hilo conductor político de la serie de revueltas que agitan a países con gobiernos bien diferentes?
En Ecuador, este octubre caliente, dejó ocho muertos, 1.300 heridos, más de 1.000 detenidos (Estimaciones conservadoras, quizá). Las recetas del FMI, que han demostrado hasta el hartazgo cuáles son sus nefastas consecuencias parecen haber sido la chispa (Iskra)1 que incendió la pradera. Pero seguro que no es ajeno Lenin (Moreno) y su traición a la ‘Revolución Ciudadana’ a la hora de asignar responsabilidades.
Otro elemento que me parece relevante es lo rápido que se agotó el tercer ciclo ‘conservador’, mucho más corto que los anteriores. La primera ola neoliberal se inicia en 1973 con el golpe contra Allende y se expande con el vuelo del Cóndor. La segunda ola puede ubicarse en la década de los ’90.
Con cada empujón neoliberal avanza la sociedad descarnadamente desigual, los intentos progresistas son insuficientes para revertir la concentración de la riqueza que avanza inexorable como los cuatro jinetes del apocalipsis.
En Chile murieron al menos 18 personas, hubo 289 heridos (incluidos 50 uniformados) y 2.151 detenidos (información oficial). No pudo ser el aumento del boleto que desencadenó esta tragedia. Chile es paradigma de éxito neoliberal, no me dejan mentir las afirmaciones de Luis Lacalle y Ernesto Talvi que lo pusieron como ejemplo. Las pensiones, la salud, la educación, la vivienda… Hasta el agua está privatizada en Chile y bajo la égida de ‘los mercados’. Según las últimas cifras del Banco Mundial, en la lista de los 10 países más desiguales del mundo, ocho son latinoamericanos. Chile el más desigual entre los desiguales.
Hay extremos: En Haití la mitad de la población sobrevive con menos de tres dólares al mes. Y las protestas son por las denuncias de corrupción en la administración del programa de cooperación petrolera (Petrocaribe) que ha mantenido Venezuela para paliar el déficit energético de países del área. En Bolivia la agitación callejera ha sido por acusaciones de fraude en las elecciones presidenciales del domingo 20. Movilizaciones callejeras que se realizaron en los días previos al comicio ¿Fue la crónica de un fraude anunciado o profecía autocumplida? Evo Morales, fue proclamado vencedor en primera vuelta por muy estrecho margen, la oposición reclama una segunda vuelta. Los acompaña Almagro, secretario general de OEA. La OEA rechazó la posibilidad de supervisar un recuento de los votos. En Perú las movilizaciones de octubre fueron a favor del presidente Martín Vizcarra y contra el intento del Congreso de destituirlo. Del otro lado de la grieta un parlamento dominado por el fujimorismo.
La región se sorprendió en este ‘octubre rojo’ con la violencia del crimen organizado en México. Los sicarios del cartel de Sinaloa enfrentaron al ejército e impusieron la liberación de Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán. La alternativa era una masacre.
El crimen organizado también aporta sus colores al cuadro del capitalismo del siglo XXI. En esta ‘obra de arte’ las cámaras empresariales, los medios de comunicación, una parte importante del sistema judicial, las fuerzas armadas… Son verdaderos muros de contención frente a todo intento de construir alguna alternativa al sistema. Los empresarios estudian en universidades privadas y luego hacen sus posgrados en el exterior, preferentemente USA. Los dueños de los medios de comunicación son importantes empresarios. Jueces y fiscales concurren a ‘cursos’ en el exterior; con preferencia en USA. Allí se les instruye en el combate a la amenaza que constituye la ‘corrupción populista’. Para los oficiales de las FF. AA. Siguen disponibles cursos en el exterior, en particular ‘made in USA’. Allí se les educa para combatir – igual que antes – la subversión. Pero los que trafican con personas, drogas, armas… Los que destruyen la naturaleza y condenan en vida a la mitad de la población mundial, no son motivo de preferente atención, más bien parecen objeto de amparo más o menos desembozado.
En este marco: ¿Cómo se interpretan los resultados de las elecciones del último domingo en Uruguay?

1 Iskra (en ruso, «La Chispa») fue un periódico polí ico de los emigrantes socialistas de Rusia.