“Salinas candidato”, por Danilo Arbilla

Candidato a la vice, se entiende. A la presidencia es el Senador Guido Manini Ríos. Cabildo Abierto, incluso, es el único partido que ya tiene definido el número uno para las elecciones del 2024.
En el FA los “codazos” son difíciles de ocultar. La puja entre Orsi, Cosse y Andrade ya está planteada y puede que a lo largo del camino surja algún tapado, todavía.
Es más suave entre los blancos. Por ahora son empujoncitos. Pero ya aparecerán los codazos por ser el “delfín”. Argimón, Delgado, Lema están anotados y habrán más. Menuda tarea la del presidente Luis Lacalle Pou cuando tenga que decidir. Y tendrá que hacerlo: si los deja en libertad habrá mucho castotazo. Esto en el entendido de que el presidente sorteará con éxito el largo trecho que resta entre el deseado fin de la pandemia y el año electoral. Que será largo y pedregoso; porque no es fácil en sí mismo, y porque además el FA, unidos por la rabia, tratará de hacérselo imposible.
La propia conformación del la lista única para el Directorio fue bastantemente ilustrativa. Recién se resolvió sobre la hora. Y quedó más de un herido.

Además apareció un convidado de piedra: el senador Jorge Gandini. No estaba previsto. No tan así. Quizás resulte exagerado hablar del “nacimiento de un caudillo”, pero puesto el tema sobre la mesa en un almuerzo entre cuatro periodistas veteranos, uno, que en su época fue el primero sin dudas, opinó que “es el mejor gladiador que tiene el gobierno” y otro, hacedor de presidentes, consideró que era un caso “muy interesante”.

La nebulosa es mayor en los colorados. Hay tiempo y un horizonte sin nombres, aún. Tienen sí una especie de as en la manga. Está cantado y con ausencia de ansiedad, lo que es bueno. La ansiedad y la soberbia son malas consejeras. “En estas carreras no hay que apurarse ni creérsela”, decía Alberto “Beto” Abdala, de quién nadie se acuerda, pero que de eso sabía.
Y volviendo a Salinas, hubo en la pasada semana dos noticias y una caricatura del ministro bien interesantes, también.
Una, la que lo ubica a la cabeza en las encuestas sobre popularidad. Según Cifra, 76%. Se lo merece. Me jacto de haberlo aplaudido, de haber destacado su humildad y dedicación en épocas en que tartamudeaba ante un micrófono y era “ninguneado”, cosa que también resalté. Entonces el Ministro Talvi acaparaba las pantallas y recibía y despedía en puertos y aeropuertos a contagiados y familiares agradecidos. Y en las conferencias, en tanto, Delgado lo desplazaba en una especie de “caderazo” con anuencia presidencial.
La segunda: la repuesta del ministro a la OMS sobre el pedido de retrasar la tercera dosis.“Nosotros vamos a seguir con nuestro programa, nuestra guía, nuestro asesoramiento y nuestro rumbo”. Bien por él; me gusta. Ahora, qué cambió con aquel especie de “pollito mojado” que rehuía a los periodistas o que miraba al presidente antes de responder una pregunta. Hoy es titular de primera, está en todas las pantallas y es el rey del twitter. No hay quien lo frene.
Y tercera, la caricatura de Junior en el semanario Busqueda. Con el titular de “La evolución de Salinas”, muestra un Salinas recién salido del cascarón, con un traje que le queda demasiado grande, que va creciendo y termina en un Salinas sacando pecho , de nariz levantada, listo para pelear y con una cola de plumas añadida que bien puede ser las del “gallito” del gallinero o las de un pavo real. “Recordar al “Beto”.