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El mayor operativo de rescate de un buque tanquero en el mar territorial uruguayo se cumple por estas horas en la restinga oeste de la Isla de Lobos. Se calcula que el operativo, que ya lleva varios días, costará a la aseguradora unos US$ 20 millones.

“Hablamos del reflotamiento de un buque tanquero encallado. No recuerdo algo igual en el pasado reciente. No solo por las características del barco; la zona tiene una reserva de fauna marina que es de las mayores del mundo y enfrente a un balneario como Punta del Este. Es una zona muy delicada para el país”, dijo el prefecto nacional naval, contraalmirante Carlos Abilleira.

Ese punto del mar uruguayo es escenario hoy de una intensa actividad marítima protagonizada por una decena de buques que operan alrededor del navío siniestrado.

Los técnicos entienden que el desmejoramiento de las condiciones del tiempo no significarán un mayor riesgo para el barco encallado.

“Esta intensidad de viento no preocupa. Sí nos preocuparían vientos arriba de los 60 nudos, de más de 100 kilómetros por hora. Ahí tenemos un plan para mitigar al máximo los riesgos, hasta el punto de meterle más agua al barco encallado para que pueda resistir sobre las rocas”, indicó Abilleira.

Mapa de sensibilidad

De todos modos, la Armada Nacional trabaja a partir del peor escenario en cuanto a lo que pueda ocurrir con el barco encallado. “Hay varias áreas sensibles que ya fueron determinadas. Hablamos de lo que se conoce como Mapa de Sensibilidad. Entre esas zonas sensibles se encuentran las dos islas, Lobos y Gorriti, las desembocaduras de los arroyos El Potrero y Maldonado. El puerto de Punta del Este también se encuentra en esta lista”, explicó el prefecto nacional naval.

“Trabajamos de forma conjunta con la Dinara y la Dinama. En caso de derrame serán cerradas con barreras las desembocaduras de los arroyos Maldonado y El Potrero. Otro tanto ocurrirá en torno a la Isla de Lobos”, agregó.

En la madrugada del domingo arribó a la zona el remolcador “Far Mayor”, con un arqueo bruto de 3.125 toneladas, 80 metros de eslora y una capacidad de tracción a punto fijo de unas 160 toneladas. Esto se conoce como “bollard pull”, es decir la cantidad de fuerza horizontal que puede aplicarse desde un remolcador a máxima potencia.

“Es un remolcador oceánico que tendrá la tarea de tirar del barco encallado una vez que este recupere su flotabilidad. Este remolcador puede traccionar o remolcar”, dijo ayer el prefecto nacional naval.

Etapas

Ayer  lunes llegaría a la zona un tanquero con capacidad para recibir las doce mil toneladas de carga que debe liberar el barco encallado. “Esperamos una ventana de tiempo de 72 horas. Esto implica que el trasvase al otro tanquero recién se produciría entre el jueves y viernes próximo. Esto obedece a que se deben cumplir dos etapas. Una primera combinada para sacar carga y lastre, y para no perder el apoyo sobre la roca. Así podrá quedar de la mejor forma desde el punto de vista estructural. De forma inmediata hay que hacer el deslastre y cinchar con remolcadores para sacarlo de la encalladura. Tenemos unas 27 horas para la descarga y otras 12 o 15 para el reflotamiento sacando el lastre que tomamos”, explicó.

En la noche del miércoles pasado culminó la operación de trasvase de unas mil toneladas de contaminantes existentes en la sala de máquinas del barco.

Además, fueron extraídas otras 600 toneladas de búnker, el combustible del barco. Todos estos líquidos fueron recibidos por el barco “León de Mar”. Estos elementos contaminantes fueron descargados en el puerto de Montevideo. Por su condición de contaminantes, serán tratados para poder luego ser desechados.

Foto: R. Figueredo

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