“Seguridad en Uruguay, visiones recientes”, por Fernando Vaccotti*

Ya pasaron ocho días desde el asesinato-ejecución de los tres Infantes de Marina dentro del predio de un objetivo físico que custodiaban, unido en el mismo día a otro asesinato más de un conocido árbitro de fútbol y hechos de violencia doméstica extrema que sacudieron a la sociedad en un verdadero “domingo negro”.
”La violencia doméstica es una emergencia nacional y por eso desde el principio de la pandemia se trató de que todo el sistema estuviera atento”, señaló la Vice Presidente Beatriz Argimón.
Así como la semana pasada pensaba en el volumen y vértigo de la información que recibimos junto a la realidad de la cantidad de eventos que suceden en tan corto tiempo, pienso que definitivamente algo cambió en nuestro país en referencia a la forma de vivir y sentir los acontecimientos que nos conmueven diariamente en mayor o menor medida.
Para el que piense que toda la sociedad o el país se enteró de lo sucedido en el Cerro, hay que decir que existen personas que viven en frecuencias paralelas a una realidad que no se puede ocultar o que simplemente intentan ignorar o a bajarle el perfil a los brutales acontecimientos vinculados a la Seguridad Humana o mejor dicho a lo amenazada que se encuentra la Seguridad Humana en nuestro país que nos golpean a diario en el Uruguay de hoy, un país que de alguna manera tiende a incorporar la inseguridad como un factor estructural de la vida y asumir que quieran o no, los uruguayos tomamos un riesgo a diario luego de que nos despertamos y salimos a la calle a cumplir cualquier tipo de tarea.
Estuve en el velatorio de los Infantes de Marina y presenté mis condolencias. Pasé un largo rato en el Cerro y hablé con camaradas y amigos de la Armada Nacional, con personal retirado y en actividad, con familiares que se habían acercado, con gente que simplemente quiere a la Armada y gente que se sintió muy dolida por la injusta muerte de tres jóvenes uruguayos. Luego me volví pensando (tengo un rato largo desde donde vivo para llegar al Cerro) y procesando gestos, frases, miradas, sentimientos manifestados y todo el contexto de un hecho tan tremendo.
La sucesión de los días siguientes en esa semana nos mostraron los respectivos velorios y entierros en Rivera y Tacuarembó, con la presencia de altas autoridades nacionales y una sociedad compungida.
Y es que el deseo de no naturalizar la violencia y no ceder ante esta escalada delincuencial que manifiesta el gobierno es totalmente para respaldar y suscribir. Sobre todo para los que conocimos un país totalmente diferente.
Pero realidades son realidades y tenemos un problema -otro más- que se gesta en una cantidad importante de tiempo de no aplicación de políticas de seguridad y el desmantelamiento de los clásicos modelos policiales, comando y control, reclutamiento, educación y formación policial. Se perdieron esos años.
Pero hay que pensar que también el mundo era diferente y se manejaban otros códigos de valores en un planeta menos poblado y menos comunicado que en el que vivimos ahora, menos agredido por los adelantos tecnológicos y con la Naturaleza todavía en cierta armonía con el Hombre. Me refiero al periodo posterior al fin de la Segunda Guerra Mundial. Luego comenzaría paulatinamente el advenimiento del terrorismo internacional en todas sus formas hasta el día de hoy y la globalización con todos sus pro y contras.
Hoy nos enteramos, según un informe del diario El País, que ninguno de los tres asesinadlos tendría que haber estado ahí. Ni el homicida, ni los tres infantes de marina asesinados. El primero había sido dado de baja por desertor, y los otros tres no debieron ser aceptados en la fuerza.
El trágico caso puso en evidencia los problemas de las Fuerzas Armadas para reclutar personal, la falta de controles sobre quiénes son los que entran, y el hecho de que la deserción es un “delito” para nada inusual.
Y resalta una dificultad conocida pero a veces olvidada: los salarios sumergidos y la exposición a lo peor.
Pero el sistema falló, y todo indica que no se trató de una situación excepcional.
La semana pasada
Luego , el día 3 de junio siguió la presentación en la Comisión de Defensa del Ministro de Defensa, el Comandante en Jefe de la Armada y altas autoridades cuando el caso tuvo entre tanto, una resolución muy rápida y más básica de lo que muchos creímos al principio.
Las explicaciones del Ministro y sus hallazgos de las negligencias constatadas según informó motivaron decisiones de relevos de cargo en la Armada.
Se trató de un crimen de odio, pero motivado por la finalidad comercial de vender las armas en el mercado negro perpetrado por un desertor de la propia Unidad que a su vez se informó que es adicto a la pasta base y de todas formas la sombra de la conexión narco estaba detrás de este episodio.
Ese mismo miércoles 3 de junio, en la madrugada, 484 policías de la Guardia Republicana y Policía Nacional entraron al COMCAR y realizaron una exhaustiva requisa de 1500 cortes”lanzas” (ampliamente conocidos en las redes sociales por los vídeos que han circulado de duelos dentro de ese penal), 70 teléfonos celulares, marihuana, pasta base, una bebida alcohólica que en el argot penitenciario se conoce como “escabio” y un uniforme completo de operador carcelario que se puede presumir sería utilizado en una probable fuga. En ese penal hay 3500 personas alojadas.
Las imágenes de los resultados de la requisa hablan por sí mismas del nivel de descontrol y falta de autoridad existente dentro del establecimiento y de ese mundo paralelo del que tanto hablamos y que integra la delincuencia.
El mismo miércoles 3 de junio atentaron en plena calle y a la luz del día en el Cordón, disparando reiteradamente contra la Dra. Fabiana Gonzalez Raggio, defensora de el integrante del cartel de “Los Cuinis” Gerardo González Valencia. Iba caminando con su sobrino y su suegra. La señora mayor resultó herida de dos disparos.
El mismo miércoles 3 de junio extraditaron desde Brasil al conocido delincuente “el Oreja”, requerido por siete homicidios ocurridos en Uruguay, cinco de ellos muy notorios. Se encontraba recluido en un presidio de Brasil, Uruguayana, tras ser detenido con armas de fuego, marihuana y cocaína.
Ese día en un hecho aparte, una agente de policía fue atacada y golpeada en la cabeza para hurtarle su pistola de reglamento (Glock 9mm) en Cnel. Raíz y Teruel , barrio de Peñarol.
El viernes 5 de junio se registró un intenso tiroteo en la misma ubicación en la que fueron asesinados los Infantes de Marina en el Cerro de Montevideo, ante un probable intento de ingreso forzoso. La guardia estaba reforzada y se intercambiaron disparos. No hubo heridos y se trató el hecho desde la óptica policial como un encuentro entre bandas de narcos de la zona. No hay mayor información de este hecho que no sea la cantidad de disparos efectuados por la guardia, un total de 24.
Ese mismo día aparecieron de manera poco clara las dos pistolas que faltaban encontrar y que habían sido vendidas en el mercado negro, una de ellas era la que se utilizó para ejecutar a los Infantes de Marina.
El 5 de junio liberaron en Maldonado al conocido delincuente Néstor Correa Valladares, alias “Buñuelo” luego de cumplir una pena de dos años por narcotráfico. Su familia, incluyendo hermanos y madre han sido asesinadlos en diferentes ataques, presumiblemente por temas de control territorial. No se debe esperar nada bueno de esta liberación y queda a la vista el problema del narcotráfico proyectado al resto del país.
Ese día, otra agente de policía fue objeto de ataque y hurto de arma reglamentaria.
El 6 de junio se produjo un enfrentamiento entre 2 delincuentes – soldados en actividad- y policías. Un policía resultó herido de arma de fuego en una pierna. Esto ocurrió en el asentamiento conocido como “24 de junio”.
El domingo 7 de junio, ayer, se desarrolló un enfrentamiento entre bandas de acuerdo a los primeros reportes de fuentes abiertas en la zona de la Ciudad Vieja. Resultaron dos personas heridas que se trasladaron por sus propios medios al Hospital Maciel. A todo esto como el enfrentamiento tuvo lugar a una corta distancia, algunos disparos se desviaron hacia el Área Naval del Puerto por lo que se activó el sistema de alarma correspondiente generando un momento de tensión.
También ayer se registró un tiroteo en Colón, con dos rapíñeros heridos y armas incautadas.
Uruguay presenta la cuarta tasa de homicidios más alta de América del Sur, con 11.8 por cada 100.000 habitantes, mientras que Montevideo es la segunda capital con más asesinatos de la región, de acuerdo a fuentes de observatorios internacionales.
Casi la las 2/3 partes de los asesinatos responden a enfrentamientos entre grupos narcos o vinculados con el tema drogas.
Entre el 1 de enero y el 5 de febrero se registraron 78 ataques o intentos de robo a policías. Solamente 5 de ellos estaban uniformados. En 10 ocasiones lograron robarle las armas de reglamento.
Pese a todo lo anterior, la Policia Nacional y el Ministerio del Interior vienen dando buenas señales en materia de actitud y del encare de esta problemática. “ La autoridad se ejerce, no se negocia”, parece ser la frase que marca el camino de un inicio de una nueva era en materia de actuación policial, aunque como todo lo que ha pasado en el país a raíz de la declaración de la pandemia del COVID-19, algunas acciones han tenido que ser rediseñadas.
Lo cierto es que el Ministerio del Interior tiene todas las herramientas para hacer una diferencia y detener de alguna manera la ola delincuencial llevando calma a la sociedad y en eso se viene trabajando. A cien días bastante particulares del comienzo de un nuevo gobierno, se pueden apreciar cambios positivos pese a que aún estamos lejos de poder detener a la delincuencia.

*Fernando Vaccotti, Capitán de Navío (R) Armada Nacional Uruguay; ex Consejero de Seguridad de ONU (UNSECOORD – UNDSS – WFP) para región Mercosur (Argentina, Paraguay, Uruguay y Triple Frontera ), Colombia, Haití, República Dominicana, Guyana, Suriname, Irak, el Líbano, Jordania y Timor Oriental.
Profesor de la Escuela de Guerra Naval de Uruguay; Doctor en Ciencias Políticas; Licenciado en Sistemas Navales; Diplomado de Estado Mayor; Diploma Técnico en Negociación de CMI; Diplomado en Operaciones de Inteligencia del Gobierno de EEUU.
Ex Gerente de Seguridad en AEG Facilities Uruguay (Antel Arena).
Consultor Experto en Seguridad UN WFP para Venezuela año 2019.
Vicepresidente de ASIS International Capítulo 284, Uruguay,
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