A pesar de que ya ha concluido el grueso de la temporada veraniega, y ante las continuas denuncias de usuarios de las playas por la instalación de sombrillas y sillas por parte de los edificios que brindan ese servicio, la Intendencia llevó a cabo una “instancia informativa y de intercambio” con los administradores de esos edificios. En ese encuentro se recordaron las siguientes restricciones:
Antes de la hora 9 se podrán instalar hasta tres sombrillones y seis reposeras a una distancia no inferior a los 10 metros de la línea de la rompiente de la ola. Esos implementos deberán ser retirados de inmediato al irse los usuarios; sólo se podrán instalar implementos que excedan los ya mencionados ante solicitud de usuarios que ocupen inmediatamente esos espacios. Los insumos que no se estén empleando, tendrán que ser acopiados transitoriamente en la parte alta de la playa y siempre delante del pie del talud de dunas con el fin de evitar daños a las estructuras especialmente colocadas para la recuperación de la playa.
Se prohíbe expresamente: el ingreso a la faja costera con vehículos de cualquier tipo; el uso de la zona de dunas para cualquier fin; dañar la flora, fauna u otras estructuras instaladas en la zona de playa; mantener, luego de la hora 9, implementos colocados sin ocupación; no retirar los elementos dispuestos en la zona de playa una vez finalizada la actividad; armar estructuras en la faja costera de cualquier naturaleza sin contar con la autorización correspondiente; arrendar los implementos; depositar transitoriamente los elementos en zonas media o baja de la playa o en accesos; y utilizar implementos con impresos publicitarios o propagandísticos a excepción de los propios del edificio o complejo.
La administración recordó que en Uruguay las playas son públicas y que esta ordenanza tiene como propósito asegurar el uso recreativo por parte de turistas y residentes.
La reunión mantenida con la directora de Medio Ambiente de la IDM, Bethy Molina, “también actuó como un espacio de intercambio para recibir de primera mano las inquietudes y las problemáticas que presentan los administradores de edificios al brindar este servicio”, al tiempo que se les remarcó sobre la obligatoriedad de cumplir con la normativa vigente.