En términos democráticos hay ganadores de elecciones y perdedores, pero reducido al acto electoral. El ciudadano elige de acuerdo a la información que ha adquirido, incluso previamente a obtener el derecho al voto y luego durante las campañas electorales. Cuando el sistema funciona correctamente, los partidos políticos canalizan las demandas de la población y lo esencial para el desarrollo de la comunidad es prioridad para los principales actores o líderes de los diferentes lemas con representación. Entonces es difícil la derrota en política o en la comunidad, sólo deberían existir circunstanciales perdedores, pero nunca vencidos, ya que eligieron una vocación de servicio, donde el fin no es personal, es el “bien común”.
El 27 de setiembre pasado electoralmente en Maldonado ganó el candidato a intendente Enrique Antía, quién tendrá bajo su responsabilidad un gobierno con condiciones únicas (Presidente de la República del mismo Partido, 21 Ediles, lo que implica mayorías especiales para gestionar más allá de su período, los 8 Alcaldes departamentales del Partido Nacional), hecho que sumado a que no podrá ser reelecto, tendrá a todo su partido de respaldo, ya que sus éxitos son de todos los “blancos” y los fracasos también. Algo similar a lo que vimos en el último período de Óscar De los Santos como Intendente, donde las discrepancias internas sobre todo con Darío Pérez bajaron el perfil notoriamente.
Si analizamos el éxito electoral, existen desde el punto de vista académico variables reconocidas por influir en las decisiones del elector. La tasa de reelección en Uruguay en gobiernos sub Nacionales supera el 60% (Antonio Cardarello), cuando hay un Intendente en campaña, la propuesta electoral es un plebiscito sobre la gestión. Otro elemento es la “Luna de Miel” del Presidente y su influencia en el ciclo electoral, que es superior en épocas de alternancia partidaria. A mi entender si bien el Candidato Enrique Antía tomó decisiones que pudieron afectar este desenlace, por ejemplo su pre candidatura Presidencial y el alargar los días de evaluación de su gestión, sus adversarios tomaron aún peores decisiones y al pasar de los días se despejaba el resultado final. Un ejemplo fue la estrategia Nacional de los dos referentes históricos del Frente Amplio, Óscar De los Santos y Darío Pérez que terminó con ambos como candidatos a Diputado, perdiendo la banca en la interna. Por primera vez la influencia de un sector Nacional, doblegaba electoralmente a los líderes locales, un valor distintivo que perdió el Frente Amplio en Maldonado sobre los partidos fundacionales.
La elección de Octubre para el Frente Amplio fue muy dura en todo aspecto para los dirigentes locales, generando el paso al costado de Darío Pérez y no permitiendo que el novel Diputado Eduardo Antonini del MPP fuera candidato. Claramente muchos siguen aún sin reaccionar, ya que, con pocos espacios para impulsar futuros representantes, la decisión debe estar entre renovar o recuperar liderazgos.
El Partido Colorado realizó una excelente votación, en un contexto nacional donde su Partido es cooperante del Gobierno del Partido Nacional, era difícil ser algo distinto en el Menú electoral. En ese sentido, Eduardo Elinger mantiene a su Partido Colorado en la Junta gracias a una apuesta permanente. El desafío en este Partido será generar nuevos espacios ya que la unión entre Germán Cardoso, actual Ministro de Turismo y el Diputado Eduardo Elinger sanaron viejas heridas históricas de los sectores mayoritarios en Maldonado, lo transforman en una potencia electoral hacia dentro, pero necesitan estímulos internos de desafiantes “Colorados”, además de ayuda de una ola Nacional.
Cabildo Abierto no logró representación en la Junta, pero tomó la excelente decisión de seguir mostrando sus dos referentes, el Diputado Sebastián Cal y Gaspar Barrabino. El valor de asumir el riesgo seguramente en el futuro dé frutos, el no hacer hincapié en lo local e insistir con Guido Manini Ríos, fue su peor pecado.
Enrique Antía va por su tercer mandato, seguramente el enfoque y los preparativos para la gestión serán basados en la forma que la historia y sus ciudadanos lo recordarán. Tendrá que lidiar con sus propios correligionarios que dependen de su buena gestión, con egos que asumirán falsas expectativas de liderazgos, por aquellos que buscan dar el paso y apoyar al heredero electoral. Hacia la interna, el próximo ciclo electoral debería ser favorable a los Diputados Rodrigo Blás y Diego Echeverría, pero tendrán alta competencia de jerarcas locales, de mayor cercanía que la distancia que implica ser legisladores nacionales.
Parece que la falta de definiciones estratégicas en el resto del sistema político y el último resultado electoral, no solo muestran un horizonte calmo en filas del Partido Nacional, si no la capacidad de depender por acción o por inacción (Hanna Arendt), de su futuro electoral en Maldonado.
La Pandemia, la incertidumbre, la economía son efectos que distorsionan cualquier manual de acción política, de gestión en el Estado, de relacionamiento entre el representante y representado, lo que generará anormalidad para el Intendente Enrique Antía y para todos los actores políticos departamentales. Definir temas y dar soluciones a los problemas debería unir a los adversarios, ya que al no existir una pausa en la competencia electoral, el que pierde es Maldonado.

*Director Consultora Dígitos

http://@pereyradebrun

 

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