“Sobre el incidente de Pan de Azúcar y de cuando haciendo lo mismo se busca obtener resultados distintos”, por Laura do Carmo Iraola

La muerte de un joven de 19 años, a raíz de un siniestro ocurrido el viernes por la noche, motivó una convocatoria por redes para una despedida que tuvo lugar a partir de las 22 horas de este sábado en la plaza de Pan de Azúcar. El hecho culminó con aglomeración, pedreas a la policía, vandalismo contra elementos de la plaza, un patrullero dañado y utilización de munición no letal.
Decenas de personas se reunieron y, de acuerdo a los registros fílmicos, la mayoría –jóvenes- lo hizo sin utilizar mascarillas, hubo aglomeración, circulaban con sus motos en notorias infracciones de tránsito y, más tarde, sacaron 15 tapas de los registros de la luz de la plaza y de ahí hicieron los proyectiles que tiraron, según informaron fuentes de la alcaldía a FM GENTE.
Todo sucedió frente a la “mirada” de móviles y efectivos policiales que durante largo rato fueron “espectadores” de las demostraciones en el centro de la ciudad. De acuerdo a lo aportado por fuentes no oficiales a FM GENTE, los efectivos no eran suficientes cuando comenzó a reunirse gente en la plaza, pidieron apoyo y aguardaron al refuerzo para actuar.
Todo terminó en ataques a pedradas, un patrullero destrozado y la policía utilizando munición no letal. Hubo trece personas detenidas; diez son mayores de edad y tres menores que ya fueron dejados en libertad.

Los incidentes merecen, al menos, algunas consideraciones.
Desde el mes de diciembre rige, y en las últimas horas fue extendido el plazo por el gobierno, una ley que reglamentó el art. 38 de la Constitución y que permite suspender “las aglomeraciones” que generaran un “notorio riesgo sanitario”.
El decreto, firmado por el presidente Luis Lacalle Pou, prohíbe las reuniones masivas y aglomeraciones, en el marco de la emergencia sanitaria.
En Pan de Azúcar anoche, aunque existen diferentes versiones sobre la cantidad, se reunieron unas 250 personas en la plaza. La convocatoria no fue secreta sino que se publicitó ampliamente por redes desde varias horas antes.
De acuerdo al texto del decreto extendido el viernes, “resulta imprescindible prorrogar la limitación legal, por razones de seguridad pública, del derecho de reunión consagrado por el artículo 38 de la Constitución y la suspensión de las aglomeraciones a los efectos de tutelar la salud colectiva”.
No es menor, además, en este contexto, que el pedido para que se tomara la decisión de prolongar la medida fue realizado por el Ministro del Interior, Jorge Larrañaga, durante una reunión en la Torre Ejecutiva con Álvaro Delgado y el prosecretario de la Presidencia, Rodrigo Ferrés.
Por lo tanto, de acuerdo a lo vigente, las reuniones de esta naturaleza están prohibidas, lo que es sustancialmente distinto al concepto de permitir que se realicen y vigilar desde lejos: directamente no se pueden concretar.
Una convocatoria pública como la de anoche sólo puede generar una planificación adecuada para evitar que se concrete la reunión y no “esperar a ver cuántas personas se reúnen y qué hacen”, como dijo una fuente consultada por FM GENTE.


Conceptos como prevención y disuasión no pueden ser ajenos en estas circunstancias donde el eje pasa por un tema sanitario y no de seguridad: el objetivo no debería ser vigilar una reunión de personas y estar alertas a si hay “desmadre”; el objetivo es que las personas no se reúnan y aglomeren generando el riesgo de contagios.


Una autoridad de Pan de Azúcar, ante la consulta de FM GENTE, comentó esta mañana que “dados los resultados, sin personas heridas”, hay conformidad y agregó que la policía pidió refuerzos y el tiempo en que no se actuó fue mientras se aguardaba la llegada de más efectivos.
Esto lleva a preguntarse si se realizó una efectiva evaluación previa de lo que podría acontecer, desde el punto de vista de cuánta gente respondería a la convocatoria, y planificar una respuesta acorde en cantidad de efectivos y acciones preventivas desde “el antes”.
Lo que sucedió en Pan de Azúcar anoche, así como otras acciones desplegadas durante el verano respecto a las aglomeraciones, lleva a preguntarse si efectivamente se cumple con el objetivo sanitario de evitar contagios.
Al actuar, a veces hasta dos horas más tarde de que la gente está aglomerada, sin distanciamiento y sin mascarillas, lleva a preguntarse qué tanto hay de efectiva en una acción de disuadir una aglomeración si ya no sólo se incumplió con la prohibición de reunirse bajo riesgo sanitario, sino que también se superaron los tiempos probables de contagio.

Tal vez el asunto haya que mirarlo también haciendo foco en aspectos más de fondo, como el cambio de mentalidad y actitud en la policía que el actual gobierno marcó desde la campaña pasada.Un a policía comprometida, moderna, estratégica, eficaz y de respuestas prácticas hacia la población; capaz de accionar y no sólo reaccionar. Una “policía de tu lado”.

En el plan de gobierno que se difundió para la segunda vuelta de las elecciones se establecía: “Una segunda línea consiste en una reorganización profunda de la Policía. En particular, hay que devolver a las comisarías su papel como unidades operativas básicas, generadoras de información desde el territorio y constructoras de vínculos con la población. Debilitar a las comisarías fue uno de los grandes errores de la actual política de seguridad. También es necesario jerarquizar y reorganizar las especialidades policiales”.
En este sentido, la LUC generó cambios en los que dotó de mayores atribuciones a la policía, aumentando el poder de la fuerza. También dio la posibilidad de que se eligiera entre dos modelos de organización en lo que a estructura funcional dentro de las jefaturas refiere. En el caso de Maldonado sigue vigente el modelo de Zonas Operaciones (antes Distritos) implantado durante el gobierno frenteamplista.
Herramientas legislativas no faltan y directivas desde el Poder Ejecutivo tampoco ya que el Ministro Larrañaga ha sido contundente en lo que a estas cuestiones refiere.
Cabe preguntarse entonces si seguir aplicando el mismo modelo frenteamplista, que fue duramente cuestionado por sus resultados en materia de seguridad, redundará en obtener los cambios pretendidos, más allá de la mejora en las estadísticas.
O como planteaba Albert Einstein: “no pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”.


Laura do Carmo Iraola

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