El caso del chalet Poseidón, que finalmente no sería demolido gracias a la intervención de actores como la Facultad de Arquitectura y las autoridades comunales de Maldonado, puso en el tapete la necesidad de “hacer algo “ para preservar las escasas edificaciones históricas o arquitectónicamente significativas que quedan en la zona. De acuerdo a lo que recordó una nota publicada días atrás por la revista Galería de Búsqueda, actualmente hay solo tres construcciones que forman parte del Patrimonio Histórico Nacional, mientras que la Facultad de Arquitectura propone proteger otras treinta de la famosa piqueta fatal del progreso. Seguramente, el vecindario propondría con gusto que se mantuvieran otros elementos emblemáticos del paisaje. El viejo hotel Playa, por ejemplo, erigido por los hermanos César y Emilio Sader en los años cuarenta, fue demolido para dar lugar a las torres Imperiale por cuanto nadie lo había declarado patrimonio. Pero en estos casos siempre puede pesar el factor monetario: el estado nunca compensa a los dueños de los edificios históricos.
Ese detalle trascendió especialmente hace unos años, cuando la IDM impedía al propietario del parador Solana del Mar realizar modificaciones en el edificio, pero no le compensaba las pérdidas materiales que sufriría por la medida. Esa edificación fue destacada como una obra importante del arquitecto catalán Antonio Bonet, también creador de la urbanización de Portezuelo.

Solo tres
Los tres lugares designados como monumentos históricos nacionales por la Comisión de Patrimonio Nacional de Patrimonio no pueden ser modificados ni demolidos, recordó Galería. Las construcciones deben ser mantenidas en buen estado y no pueden sufrir grandes remodelaciones, detalle que deben respetar quienes las adquieran.
La nota refirió que en 2015 el Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura realizó un pedido a la Comisión de Patrimonio para que protegiera diversas propiedades como “patrimonio”. Envió un listado con más de 120 lugares que debían ser nombrados como monumento histórico nacional y otros cientos que tenían un valor como bien departamental. El chalet Poseidón, que construyó el arquitecto uruguayo Samuel Flores Flores para el empresario argentino Arnaldo Martinenghi, estaba en la segunda lista.
Pero Arquitectura estima que hay otros 36 lugares “icónicos” del balneario que deberían ser protegidos.
La primera construcción protegida fue el faro de Punta del Este, en 1976, a 116 años de su construcción. En 1984 se protegió como monumento histórico nacional a la Aduana de Maldonado, que en la década de 1880 se ubicó en el puerto de la península a pedido de los vecinos de esta ciudad. Allí había resguardo para las embarcaciones, pero se necesitaba además una vía férrea para llevar y traer mercaderías, cosa que nunca se concretó.
También fue protegida la “Estación de Servicios Automovilísticos” de Punta del Este, construida por Rafael Lorente Escudero, en los años cuarenta. Se construyó con hermosas vigas de madera y muros de ladrillo y piedra, y se le agregó una torre mirador. El edificio se transformó en monumento nacional en 2000 y actualmente es usado por el municipio esteño para todo tipo de actividades.
Por otra parte, la intendencia de Maldonado ha declarado de interés departamental a otras siete edificaciones. Una de ellas es el Anillo I del edificio Arcobaleno, ubicado sobre Acuña de Figueroa. Fue construido por los arquitectos Francisco Villegas Berro y Guillermo Jones Odriozola luego de ganar un concurso en 1959. Para la Comisión de Patrimonio y la Facultad de Arquitectura, el edificio tiene un valor simbólico para la identidad del balneario. En tiempos en que casi no había construcciones en esa zona Arcobaleno era una referencia geográfica.
Galería recordó que “para que se otorgue protección patrimonial a una casa, monumento o edificio, la solicitud debe llegar por parte del grupo interesado, los dueños o familiares del autor de la edificación”. El pedido para Arcobaleno fue realizado por los arquitectos Aldo D’Agosto y Teresita Chiurazzi a la Intendencia de Maldonado. La solicitud luego pasó a un estudio que la aceptó y exoneró al lugar de algunos tributos. Hasta ahora, que se sepa, nadie ha pedido protección para el agregado que Pedro Risso realizó a su hotel en 1905, que permanece intacto en la calle de las Palmeras. Tampoco el hotel Biarritz ni el British de la familia Pitot han sido oficialmente protegidos. El viejo hotel España, de 1911, fue demolido sin miramientos hace muchos años, igual que el hotel L’élite.

Estudio a pedido
En 2015, a pedido de la Comisión de Patrimonio Nacional, un equipo de la Facultad de Arquitectura coordinado por la arquitecta Laura Cesio elaboró un listado de las edificaciones que debían ser protegidas por su valor patrimonial. El proyecto recibió el nombre de “Modernos”. “Nos dijeron que hiciéramos una lista de 100 obras modernas de la década del 20 al 80”, contó la profesional.
A su juicio, Punta del Este tiene una gran riqueza arquitectónica moderna, porque fue en este período en el que se construyeron la mayoría de los edificios. “Estábamos buscando arquitectura moderna y encontramos mucha y de muchísimo nivel”, explicó. De hecho, para el listado se seleccionaron ocho construcciones que cumplían las condiciones para ser nombradas monumento histórico nacional, y otras 29 como bienes de interés departamental. El grupo valoró especialmente las obras del catalán Antonio Bonet, que no solo tiene relevancia nacionalismo mundial.

Los ocho recomendados por la FAU

Pabellón del Hotel San Rafael
Parador I’ marangatú
Puente de La Barra
chalet La Gallarda (de Rafael Alberti)
BROU agencia Punta del Este
Edificio Península
Chalet Juango
Edificio Puerto

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