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Por el Dr. Jorge R. Bruni

Siendo Secretaria de Estado de EEUU, Hilary Clinton habría manejado información clasificada, en sistema de correo electrónico de baja seguridad, lo que fue calificado por jerarcas norteamericanos como negligencia. Fue tema importante de la reciente campaña electoral.

Cada día nos sorprende el uso que se hace de los adelantos tecnológicos en comunicaciones, que sin duda gozan del apoyo de gran parte de la población. Las pruebas son elocuentes.

Es Indudable que una mejor comunicación e información significa mejor calidad de vida. Pero existen otros aspectos que si los ocultamos, seríamos irresponsables.

En el siglo XIX se fueron consolidando las bases esenciales de la tecnología e ideología comunicacional. Actualmente constituyen un paradigma sustancial de la sociedad moderna, cada vez más interconectada. Allá por las primeras décadas de dicho siglo mismo se destacaba el papel que para las comunicaciones significaron las redes ferroviarias, proceso que continuó con el uso del telégrafo, y el papel que jugaron los cables submarinos. Décadas posteriores, la comunicación era consagrada como agente de civilización.

En pleno siglo XXI y sintetizando al máximo, advertimos a lo que se está llegando. Y no sólo el escándalo de la candidata demócrata y quizás el de algún asesor de Donald Trump. ¿Cuántos años acumula Julian Assange como refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres, acusado de filtraciones de información? Y recuérdese el caso Snowden, ex agente de la CIA que reveló el espionaje masivo de Estados Unidos a través de la Agencia Nacional de Seguridad, provocando un verdadero shock internacional. Y el proceso continuará progresando en virtud de los adelantos tecnológicos de las comunicaciones en las más diversas áreas, consecuencia de sus virtudes universalizadoras. ¡Se habla de ciudades inteligentes!

Surgen interrogantes. ¿No existe a nivel de las comunicaciones un acentuado proceso de crecimiento y concentración monopólica en manos privadas? Los controles que se deben realizar, si se hacen, ¿quiénes lo realizan? Considérese que estamos en presencia de estrategias empresariales globales que usan como grandes negocios lo que significa la fuerte presencia del mundo privado, del mercado, la lógica financiera, el fomento del consumismo, y similares.

Es sorprendente a lo que se ha llegado en este aspecto. Se presenta la libertad comercial equiparada a libertad de expresión, siendo considerada la primera como un nuevo derecho del hombre. Más allá de lo discutible del tema, ¡qué contradicción significa la concentración y el monopolio respecto de la libertad de comercio!

Bienvenidas las herramientas vinculadas al combate de la inseguridad. Por ejemplo, las cámaras de vigilancia por su contribución a la prevención y lucha contra el delito. Y no referimos a Uruguay ni a ningún país en particular. Creemos que deben adoptarse las precauciones al respecto. Porque en medio del crecimiento y diversidad tecnológica, agregada a la concentración monopólica en manos privadas, donde los controles democráticos son más que dificultosos, ¿no podrían ser usadas con otros fines, por ejemplo, controlar a los ciudadanos, grupos colectivos, políticos, sociales, etc, mediante técnicas de seguimiento muy adelantadas? Y no es un disparate pensarlo, considerando este mundo loco en el que vivimos. ¿Qué hacían Assange, Snowden, o que significó el asunto Hilary manejando información en forma incorrecta? A lo que se puede llegar en el futuro si no existen controles democráticos, y si el Estado no trabaja en defensa del servicio público comunicacional. Porque recordemos que quienes están detrás del negocio, los grandes protagonistas son Google, Facebook, Amazon, Microsoft, etc. Lo que no es poca cosa.

En definitiva, tecnología que avanza y se concentra resultando un espléndido negocio. Prelación del mundo privado con sus principios, en desmedro del servicio público. Lo que nos lleva a pensar, reconociendo lo positivo de las innovaciones tecnológicas, en la necesidad de un análisis profundo ante usos inadecuados, de los que existen múltiples ejemplos.

Cabe la pregunta ¿nos están llevando hacia un modelo cultural único? No en vano el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2011, definió los Principios Rectores respecto de Empresas y Derechos Humanos, destinados a orientar las actividades de multinacionales, dentro de los cuales obviamente, surge el tema que hemos tratado, en el que en muchos casos el poder de las transnacionales ha superado al de los propios países. Por supuesto siempre tenemos presente lo que tantas veces hemos expresado: se dicen las cosas, y muchas veces no se cumplen o se demoran en demasía.

 

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