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Varios empleados del restaurante “Boca Chica” de la zona portuaria continuaron en la víspera con sus reclamos de orden salarial, aunque el conflicto tuvo ayer dos capítulos bien distintos. Uno en plena avenida Gorlero y el otro en la oficina de la Dirección Nacional de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

En esta dependencia estatal se cumplió una nueva audiencia entre la patronal y los funcionarios, ambos acompañados por sus respectivos asesores legales.

Durante el encuentro los funcionarios exigieron que se les pague en fecha sus salarios y no como ocurre en el presente que están percibiendo sus haberes a mes vencido. Tampoco que el pago de los sueldos se efectúe en cuotas, según indicaron los trabajadores. Del encuentro participaron los delegados de los trabajadores.

No todos los funcionarios de esta cadena de restaurantes se plegaron a las medidas de protesta que llevan adelante en los últimos días otros de sus compañeros.

Consignas

Otro grupo de trabajadores llevó adelante una jornada de protesta en la sucursal “Boca Chica” de la avenida Gorlero y la 29. En ese lugar los trabajadores llegaron en varios vehículos que fueron estacionados en ambas calles. En los propios vehículos fueron desplegadas pancartas con leyendas impresas alusivas a la jornada de protesta. Un alto parlante pasó de forma continua temas de autores del canto popular latinoamericano.

Cada pocos minutos la música daba paso a la voz de un locutor que emitía el contenido de la plataforma reivindicativa de los empleados. Las pancartas fueron colocadas en la vereda. A las palabras emitidas a través de un altavoz se sumó el clásico sonido de una vuvuzela, esa especie de trompeta larga que cobró notoriedad durante el Mundial de 2010 disputado en Sudáfrica.

El color y el sonido despertó el interés de los turistas que en las primeras horas de la tarde de la víspera caminaban por la avenida Gorlero. Dos de los visitantes, de nacionalidad estadounidense, se acercaron a los trabajadores para conocer el motivo de su reclamo. Los dos norteamericanos aprovecharon la movida para tomarse fotos con los trabajadores delante de algunas de las pancartas.

Luego de abrazarse efusivamente, los visitantes se retiraron del lugar comentando a viva voz la inesperada experiencia vivida en el centro del balneario.

Los trabajadores expresaron a Correo de Punta del Este que esperan encontrar una solución antes del inicio de la próxima temporada de verano.

Además, descartaron por el momento de llevar adelante la ocupación del local de Boca Chica de la zona portuaria.

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