rapetti

Por Esc. José L. RAPETTI TASSANO 

Una de las preocupaciones de la población y de las autoridades es el tránsito. Especialmente el tránsito en ciudades como Maldonado y adyacencias, y San Carlos.  Sabido es que el parque automotor ha crecido en forma desproporcionada con  relación a la capacidad de las vías públicas. Pero ese hecho no justifica la situación de riesgo permanente que se vive en las ciudades. Por lo demás, la cantidad de vehículos tiende a aumentar, y principalmente las motos que son grandes causantes de accidentes.

EN LA JUNTA DEPARTAMENTAL. La problemática del tránsito y de la ocupación de los espacios públicos ha sido tratada en la Junta Departamental de Maldonado por varios Ediles de todos los Partidos Políticos. Entre otros los Nacionalistas Oliden Guadalupe, Guillermo Moroy,  Osvaldo Matteu, Wilma Noguéz, el Colorado  Juan Eduardo Silvera,  los Frenteamplistas Federico Martínez, y Eduardo Antonini. Significa eso la preocupación generalizada por el tema. Por nuestra parte creemos que no es necesario nueva legislación departamental, sino aplicar la ya existente.

ES COMPETENTE LA INTENDENCIA. La Constitución confiere competencia en la materia a los Gobiernos Departamentales, artículo 262 y siguientes. Así también la Ley Orgánica Municipal N° 9515, y la reciente  ley de Descentralización y participación Ciudadana N° 19.272, en  esta última norma además, expresamente confiere competencia a  los Concejos Municipales.

DECRETO 3449/82. Esta norma departamental es clara, y en su artículo primero dice que le compete a la Intendencia Departamental, “el planeamiento, la regulación y la fiscalización del tránsito por la vía pública de personas, vehículos y animales” Así que estando las normas que regulan, sólo resta la función de  “fiscalización”; y ésta es llevada adelante por los cuerpos de inspectores del Gobierno Departamental. El mismo artículo primero citado, le agrega explícitamente “la función de control de las infracciones que se cometan contra las disposiciones contenidas en el presente Decreto…”  Interesa también que se dispone que la Intendencia “requerirá la colaboración policial directa o a través de los funcionarios competentes…”

El artículo 36  encomienda  que la  fiscalización de los vehículos sea periódica.  Esto es, que esos vehículos que circulan estén en condiciones de hacerlo. Si no lo están constituyen un riesgo más en el tránsito, y un riesgo para terceros confiados que no se le va a ir un auto o una moto encima. Si los vehículos de tracción mecánica no se controlan, el riesgo es mayor, y habrá problemas con las compañías aseguradoras por no cumplir con las normas propias.  Esta fiscalización debe ser más frecuente e intensa, porque se observa la circulación de vehículos, sea autos, camionetas, camiones especialmente y motos en mal estado. No solamente la falta de luces reglamentarias, espejos retrovisores y otras, es que algunos andan con chapas de guardabarros y de carrocería casi sueltas lo que supone riesgo para quienes van en el mismo vehículo como para los transeúntes y otros automovilistas y motociclistas. Son modelos muy viejos y deteriorados que ni siquiera tienen matrícula o algunos son chapas viejas de otros Departamentos.  Hay quejas muy frecuentes y notoriamente fundadas, referidas a las motos en general y a los deliverys en particular que se arriesgan constantemente en maniobras audaces y peligrosas. Otros integrantes  de la problemática del Tránsito son los cuidacoches, especialmente los no autorizados que invaden al automovilista con su gesticulación incomprensible y su propio físico, presionando por una propina que no se sabe por que debe asignársele. Los que piden y hacen malabarismo en los cruces con semáforos, los absurdos puestos de venta de diarios y revistas en los canteros de las avenidas y ramblas sobre los cruces más frecuentados, que provocan frenadas,  choques y distorsiones varias donde el tránsito debe ser fluido.

También están esos autitos “tunneados”, o sea los que ya casi en desuso se adquieren a muy bajo precio,  mayoritariamente los populares “Fusca”,  se les sueldan o acoplan partes de otros y salen a “roncar” preferentemente de noche, a entrada y salida de bailes u otros centros de diversión, hacen las famosas “picadas” que provocan el pánico de la gente, además de constituir ruidos molestos. Estos autos así preparados, son peligrosos en cuanto a la circulación, pero también para sus propios ocupantes; ya ha ocurrido que en choque o simple roce con algo estos vehículos se parten. Hay una legislación especial para la denominada “mecánica nacional” que debiera aplicarse cuando se incauten los mismos. Generalmente esos vehículos no están en regla con su documentación porque son agregaciones de otros en mecánica y carrocería. Los Inspectores debieran haber constatado esas irregularidades. Usan escape libre y provocan una gran molestia especialmente en las noches, cosa que ocurre también con las motos roncadoras y que hacen vibraciones molestas, especialmente a la salida de los bailes, como ocurre en el Centro de Maldonado no dejando descansar a la gente que trabaja y estudia. Eso deben necesariamente apreciarlos Inspectores de Tránsito y disponer los operativos conducentes a proteger el medio ambiente de la polución sonora. No olvidemos que el medio ambiente es uno de los Derechos Humanos de Tercera Generación y  que su violación da derecho a reclamaciones muy severas. La autoridad competente debe intervenir.  Corresponde aplicar el Decreto 3865/2011, artículo  primero y concordantes  sobre Ruidos Molestos.    La convivencia social es también una de las atribuciones inherentes  que tienen los Gobiernos Departamentales.

Los estacionamientos deben respetarse por los usuarios, y controlarse por la Administración, sea la Departamental o la Municipal; se advierte que durante el día las líneas rojas pintadas en los cordones se respetan, pero no así en la noche en algunos lugares céntricos, y no se sabe de aplicación de sanciones. Una práctica muy sana de muchas personas de correr por las aceras, también debe hacerse sin perturbar el tránsito por las vías públicas, tanto para los vehículos como para los peatones que utilizan las veredas, que es el lugar destinado para hacerlo.

ESPACIOS PÚBLICOS. El Departamento de Maldonado se ha caracterizado por el cuidado de los Espacios Públicos. Esos Espacios forman parte del patrimonio turístico, y por tal motivo deben cuidarse y tenerlos en condiciones que al visitante le resulte agradable y cómoda su permanencia entre nosotros. Es nuestra fuente de recursos el turismo y debe preservarse las condiciones ambientales. Es notoria la depredación de la cartelería con señales de tránsito, la que debe repararse continuamente y da la impresión que no hay el debido control sobre la obstaculización de las señales, por ejemplo con malos estacionamientos, o árboles que impiden la fácil y rápida lectura de los mismos.    Se ha denunciado en la Junta Departamental el uso indebido de espacios públicos como veredas, canteros centrales de avenidas, y hasta la propia calle con carteles de comercios, cajones con verduras, atados de leña, anuncios de venta de chorizos, juegos como el 5 de oro y similares;  hasta con artículos como cocinas, lavarropas y similares especialmente en San Carlos; también en la Península en zona de boliches ocupando no solamente la acera, sino también la senda de paso de una conocida avenida angosta. Nos preguntamos que pasaría con la responsabilidad en caso de algún accidente cuando se haya violado una norma tan clara, y que no fue habilitada expresamente por la autoridad competente. El celo en su función de los funcionarios municipales, muchas veces se ve burlado por la mala fe de comerciantes que saben que incumplen normas departamentales, pero cuando aquellos se han retirado, restituyen la anomalía. Eso merece la sanción más severa y los funcionarios deben actuar pasando los antecedentes. Por su parte la Administración que conozca de esas infracciones, debe actuar rápidamente para que la sanción sea realmente efectiva y ejemplarizante. La fuerza pública está disponible para asistir a los funcionarios del Gobierno Departamental, artículo 306 de la Constitución de la República.

Contenido publicitario