El Ministerio de Turismo presentó cifras de ingresos de turistas del tercer trimestre del año que marcaron un nuevo descenso en la llegada y en el gasto de turistas. Fue moderado respecto a los niveles del año pasado que, a su vez, fue muy poco propicio para la llegada de visitantes argentinos.
En tanto, la economista Florencia Carriquiry, de la consultora Deloitte, dijo ayer en el programa En perspectiva, de Emiliano Cotelo, que en el tercer trimestre de este año el ingreso de turistas “alcanzó a unos 660.600, lo que supone una caída de poco más de 3% frente al mismo trimestre de 2018. Y el gasto de esos turistas en el país bajó 7% en dólares corrientes, pero con un dólar más alto, eso implicó una caída de 3% en términos constantes”. Así las cosas y dada la situación económica será muy difícil que los números se recuperen en el verano, indicó. Antes bien, se prevé un nuevo descenso, indicó.
“Hay que recordar que ya a partir de abril de 2018, cuando estalla la primera corrida cambiaria en Argentina, la llegada de argentinos tuvo un descenso brusco”, dijo la economista. Como se sabe, Argentina sufrió una nueva corrida cambiaria en agosto pasado, al conocerse el resultado de las elecciones primarias.
Carriquiry señaló que entre enero y setiembre de este año “llegaron al país poco más de 2.356.000 turistas, lo que supuso una caída de casi 17% (unos 475.400 visitantes menos que en el mismo período de 2018). Y en ese marco, el gasto de los turistas en nuestro país cayó 21% en dólares y 16% en términos reales (siempre frente a enero-setiembre de 2018). Según estas cifras, entonces, el ingreso de divisas asociado al turismo se ubicó en unos US$ 1.360 millones en los primeros nueve meses del año, se redujo en más de US$ 370 millones frente a enero-setiembre de 2018 y es unos US$ 440 millones menor al pico de enero-setiembre de 2017, aunque aún es mayor que el registro del mismo período de 2016”, señaló.

Contracción
La profesional señaló que “la caída se explica casi exclusivamente por los argentinos. Yendo a las cifras, en lo que va del año (hasta setiembre) ingresaron al país unos 541.000 turistas argentinos menos que en enero-setiembre de 2018, eso implica una caída de 29% a nivel de los argentinos. En cambio, el ingreso de visitantes desde otros orígenes aumentó en términos generales, con pocas excepciones. En concreto, la llegada de turistas no argentinos aumentó casi 7% en enero-setiembre y marcó un récord histórico para el período, al superar el millón de personas”, aclaró.
Cada verano, los argentinos constituyen el 60% de los turistas que vienen al país.
Carriquiry dijo que se está previendo “una nueva caída en los flujos turísticos este verano, incluso cuando la llegada de turistas de otros orígenes pueda seguir subiendo”.
“Nuestros modelos proyectan que en enero-marzo de 2020 la llegada de turistas a nuestro país caería algo menos de 10% frente a enero-marzo de 2019, con una contracción de casi 15% a nivel de los argentinos. Estamos hablando de unos 84.000 turistas menos que en el primer trimestre del año pasado. Es una caída mucho menor que la que vimos en la temporada 2019, sin dudas, porque en la temporada 2019 comparábamos con un verano récord, como había sido el verano 2018. De hecho, respecto a ese pico del verano 2018, estaríamos viendo en el verano 2020 unos 520.000 turistas menos. Nos tenemos que remontar a la temporada 2014 para ver una temporada con menos turistas que ésta que estamos proyectando”, señaló.
“De todas maneras, también debemos advertir que estos modelos tienen sus limitaciones y a nuestro juicio estas proyecciones que estamos compartiendo seguramente se estén quedando cortas en términos del descenso que podemos terminar viendo en la llegada de turistas esta temporada”, agregó.

Modelos
e imprevistos
Carriquiry indicó, asimismo, que los “modelos” pueden tener “errores significativos cuando se dan algunos factores puntuales difíciles de introducir en la modelización (como por ejemplo el cierre de los puentes entre 2006 y 2010) o cuando hay cambios importantes en las expectativas”.
“En ese sentido, por ejemplo, en 2017-2018, nuestros modelos proyectaban que la llegada de argentinos iba a crecer, pero se quedaron cortos, no lograron capturar el impacto de un clima de expectativas muy favorable en Argentina tras el cambio de gobierno, que terminó generando un récord de visitantes argentinos a nuestro país en esos años. Ahora seguramente suceda lo mismo pero en sentido contrario. Los modelos pueden terminar subestimando la caída a nivel de los turistas argentinos y a nuestro juicio seguramente ese sea el caso, porque resulta muy difícil de cuantificar el impacto que tendrá el deterioro de expectativas que estamos viendo en el país vecino y las crecientes restricciones a la compra de dólares y al gasto en el exterior. Esos son elementos que seguramente terminarán suponiendo un descenso importante de la llegada de turistas argentinos en el próximo verano. A nuestro juicio en las circunstancias actuales nos aguarda una temporada turística muy difícil”, indicó.