Según informó el diario El Páis días atrás, por el puente San Martín ingresó un 30% menos de turistas que el año pasado. Y las cifras extraoficiales comienzan a confirmar lo que los funcionarios de la frontera observan a diario: hay mucho menos tránsito que la temporada anterior. Mientras que en enero de 2018 ingresaron por Fray Bentos cerca de 160 mil personas, en los primeros 31 días de este año, lo hicieron poco más de 110 mil visitantes, lo que arroja un notorio descenso en comparación con una temporada récord. “El año pasado el movimiento era constante y ahora el tránsito es desde la mañana al mediodía. El puente San Martín de tarde generalmente ofrece una imagen desoladora”, indicó un funcionario del puente fronterizo al matutino capitalino.
A simple vista ya se veía que las cifras de enero iban a resultar malas. El tiempo no ayudó, la situación en Argentina menos. Los turistas de ese país este verano compraban la mitad de lo que podían adquirir la temporada pasada por un mismo producto. Así las cosas ya a esta altura se nota que será un invierno largo.
Además, otra constante es el gasto notoriamente inferior que realiza cada visitante. “Si comparamos los números de ingreso con otros años, el movimiento ciertamente no es malo, pero lo que marca la diferencia es que vienen porque son turistas fidelizados con Uruguay, pero fuertemente golpeados en su economía y encima el peso argentino se lo toman a 0,50, lo que hace que todo les resulte excesivamente caro”, señaló un funcionario con más de 25 años de experiencia.


Nada. Cero
Los últimos días de enero parecía que las cosas podían repuntar un poco. La ola de calor ayudó a que la gente se animara y disfrutara del mayor encanto de la zona, sus playas, pero ahí llegó otro condimento para formar la tormenta perfecta: las cianobacterias. Así las cosas febrero comenzó con mucha incertidumbre.
Un operador inmobiliario de la zona al ser consultado por Correo de Punta del Este acerca de la cantidad de reservas o consultas solo contestó: “Nada. Cero. Me hice hacer unos carteles para poner en la vereda del local: city tour y Cabo Polonio. A alguno agarraré”.
Otro empresario inmobiliario de la zona, cuyo fuerte no son los alquileres, opinó de la misma manera: “Está re tranquilo, y los pocos que se hacen son por tres días, cuatro días o a lo sumo cinco días”.
Es sabido que buena parte de los alquileres se realizan por la plataforma Airbnb. Correo de Punta del Este consultó también a algunas personas que alquilan sus casas por este medio. “El año pasado tuve 20 consultas, este año 4. Por suerte pude concretar”.
Mientras tanto, en el sector gastronómico también hay quejas. La propietaria de un restaurante en la avenida Pedragosa Sierra contó que sus números en enero fueron 10 % menos que la temporada anterior. “Para lo que se escucha por ahí no está tan mal. Los fines de semana trabajamos lindo. Entre semana de terror. Pero tengo miedo de febrero,”, aseguró”.
Punta del Este exhibe desde hace unos días un panorama de gran tranquilidad, con pocos autos circulando por sus calles, ramblas y avenidas y con sus establecimientos hoteleros con niveles de ocupación muy bajos.

Complicada
Un panorama similar se registra en los restantes puntos de interés turístico del país, según explicó al diario El País el titular de la Cámara Uruguaya de Turismo, contador Juan Martínez. “Es una temporada muy complicada. Muy difícil. Muchos operadores no recuerdan en muchos años para atrás algo así. De todas formas, es algo esperado, era previsible que se presentara esta situación con una caída muy grande en la llegada de los turistas argentinos”, dijo.
“Enero tuvo un treinta y cinco por ciento menos de actividad, tal como lo previmos mucho antes de la temporada de verano en curso. Algunos pueden tener mejores números, y otros peores. El litoral norte cayó un poco menos. En el este cayó más. En Colonia está muy complicado el panorama”; dijo Martínez. “Para febrero es imposible hacer un pronóstico. No hay un gran movimiento, no hay consultas, no hay reservas, se bajaron los precios, tanto de alojamiento de hoteles como de los alquileres de casas y apartamentos. Y lo mismo ocurre en el sector gastronómico. A pesar del esfuerzo de todos los sectores, la aguja no se mueve. Está quieta”, añadió.
A juicio de Martínez el problema que enfrenta la actividad turística del país no pasa por los precios, “porque todos los sectores han hecho un esfuerzo muy grande, perdiendo, muchos de ellos, hasta la rentabilidad. Este problema está en los bolsillos de los turistas. Todos nuestros clientes, los argentinos sobre todo, miden y sacan cuentas a la hora de elegir su lugar de vacaciones”.
Martínez sostuvo que la devaluación de la moneda argentina impactó en los bolsillos de los vecinos. “El turista argentino no salió a ningún lado. Hay quejas en Carlos Paz y en Mar del Plata. Ni a la costa atlántica, ni a Chile, ni a Brasil. No es un tema solo nuestro. Es que el bolsillo de los argentinos quedó vacío con la devaluación de su moneda”, expresó.

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