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Por el Dr. Jorge R. Bruni.

Habíamos prometido seguir encarando temas que se informaron en la Rendición de Cuentas de la gestión del Director Sixto Amaro y su equipo de Representación de Jubilados Pensionistas en el B. P. S, referida al período 2011-2015, y que fuera presentada en un acto público a fines de setiembre. Hoy escribiremos sobre Turismo Social.

Más de 55.000 pasivos han concurrido entre 2011-2015, beneficiándose de las políticas de Turismo Social a hoteles, cabañas, termas, parques de vacaciones, etc, abarcando aproximadamente 13 Departamentos del país y más de 40 lugares de recepción turística. Para quien está acostumbrado al turismo quizás no le llame la atención estos datos. Pero…

Se trata de programas de Turismo Social que contemplan a grupos sociales y familias de bajos ingresos, jubilados y/o pensionistas afiliados al B PS, o quienes padecen de algún tipo de discapacidad, jóvenes, niños escolares, estudiantes de secundaria y UTU; jóvenes quinceañeras, etc. Todo ello en función de las políticas específicas que se llevan adelante, mediante convenios existentes con diversos organismos.

No existen dudas que el Turismo es una actividad fundamentalmente económica comercial, cargada de cierto elitismo, que puede influir en la economía aún en épocas de crisis, ayudando en la medida de lo posible a atemperar la misma, sea creando empleo, reactivando la economía, etc.

¿Podría pensarse años atrás que esa actividad pudiera llegar a tener su importante encare social, en correspondencia con la Declaración de Montreal de 1996 que ratificó su naturaleza de Derecho Humano, facilitando poder acceder al mismo? Los números a los que hemos referido, hoy ya superados por otra parte, nos lleva a expresar que ¡SE PUEDE!, con objetivos claros y que ha sido encarado como un proceso con sus avances y retrocesos.

En las políticas que se promueven no existe discriminación de tipo alguno, destacándose cómo se enfoca positivamente el desequilibrio intergeneracional, aspecto esencial en un país en pleno proceso de envejecimiento, de los más acentuados del continente, con la estrategia de mejorar la calidad de vida de las personas.

Si años atrás se hubiera planteado el tema, hubiera parecido un sueño bastante complejo de concretar. ¿Cuántas veces hemos referido a la gran distancia existente entre el derecho y la realidad en nuestro país y en el continente? Sin embargo en este caso, dicha situación se está revirtiendo progresivamente. Turismo social que no sólo significa poder acceder al descanso, recreación, diversión, sino además conocer otras realidades. Todo ello, aunque sea en forma relativa enriquece a las personas que lo realizan.

El turismo social refiere al derecho inalienable del ser humano de poder hacer efectivo sus vacaciones, reivindicando y aplicando los principios humanistas y solidarios sobre el derecho al descanso, creando las condiciones necesarias que permitan acceder a sectores de la población que al carecer de posibilidades financieras, no podrían hacerlo.

Cabe destacar el relacionamiento entre cultura y turismo, siendo fundamental en este último el de carácter social, que es una forma turística bastante contraria al de élite, sin sofisticación y sin lujos.

El Director Sixto Amaro en la Revista Caminante N. 13 de Abril de 2015 expresa que el turismo social “significa involucrarse en nuevas formas de solidaridad y cooperación que crean las condiciones necesarias para que puedan acceder sectores de la población al descanso y vacaciones pagas, etc”

¿Cómo ha sido posible todo esto? En primer lugar, basta recordar la baja de la pobreza e indigencia, que con anterioridad a 2005 eran de casi 40% y 4.6% respectivamente, mientras que hoy día, los porcentajes están debajo del 9% y del 0.3% aproximadamente.

Por otra parte, no hubiera sido posible sin encarar políticas redistributivas generales que se han llevado adelante en estos últimos 10 años, abismalmente diferentes a la de los años anteriores, donde eran prácticamente desconocidas, lo que ha permitido los resultados que se han logrado, y que se demuestran claramente en el informe presentado. Y por otra parte destaquemos que se han llevado adelante políticas concretas sobre el Turismo Social: subsidios, convenios interinstitucionales, etc.

Finalmente, destaquemos nuevamente la conducta ética que significó la Rendición de Cuentas presentada sin tener obligación de hacerlo, donde se informan las políticas aplicadas y los resultados obtenidos. Además destaquemos la conceptualización de la Organización Internacional del Turismo Social (OITS), que lo define como el “…conjunto de relaciones y fenómenos que resultan de la participación en el turismo y en particular de las capas sociales con recursos modestos. Esta participación es posible, o al menos es facilitada, gracias a medidas de un carácter social bien definido” (Estatutos, 2003)

¿Cabe decir algo más? Sólo que repetimos los conceptos de distancia entre Derecho y Realidad, que en este caso se van acercando lenta, progresivamente ya que se trata de un proceso. Esto es: ¡SE PUEDE!

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