mieresPor Pablo Mieres

Quien esto escribe no se ha caracterizado por ser complaciente con el gobierno del Frente Amplio, ni con las decisiones de sus gobiernos. Hemos sido y seremos firmes y enérgicos al señalar sus errores y defectos. Hicimos una campaña electoral sin concesiones y marcamos a fuego los cuestionamientos que entendimos necesarios.

Al mismo tiempo, no hemos tenido ninguna dificultad en admitir y señalar las virtudes o aspectos positivos que esos mismos gobiernos han logrado, para bien de nuestro país y su gente.

Pues bien, corresponde destacar que las dos intervenciones del Dr. Tabaré Vázquez el día que asumió la Presidencia, el pasado domingo 1° de marzo, fueron ampliamente compartibles. Además debemos sumarle el gesto, pocos días después, de haber entregado en propias manos a todas las bancadas parlamentarias, del gobierno y de los partidos de oposición, los primeros proyectos de ley que enviará en estas horas al Parlamento.

Efectivamente, el discurso ante la Asamblea General fue un discurso de firme reafirmación republicana, con una sólida fundamentación de valores que han sido parte de los cimientos de nuestro país, refiriendo para ello a quien nos representa a todos, nuestro prócer José Artigas.

Un discurso breve y conciso, pero lleno de referencias compartibles para la enorme mayoría de los uruguayos. Un discurso que reafirmó la democracia y la matriz republicana de nuestro país con un claro apego al respeto a las reglas de juego y la institucionalidad democrática.

Pero el discurso más decisivo fue el de la noche en el marco de la cadena de radio y televisión. Allí, en poco más de treinta minutos, pasó revista a un sintético discurso pero con fuerte contenido de su programa de gobierno. Debemos decir, con satisfacción, que nos resultó ampliamente compartible en la gran mayoría de sus enunciados y contenidos.

Los principales problemas del país fueron abordados a través de los anuncios de políticas o medidas, algunas más generales, otras más concretas y específicas, pero en casi todos los casos en sintonía con nuestro pensamiento y nuestra prédica preelectoral. Hay que decirlo porque “nobleza obliga”.

En tal sentido debemos destacar la redefinición del espacio institucional para el Ministerio Público y Fiscal que sale del Ministerio de Educación y Cultura para convertirse en un Servicio Descentralizado, lo que asegura una mayor independencia para la gestión de ese organismo que es garantía para toda la sociedad sobre la independencia de la Justicia.

Es también compartible la apuesta a fortalecer la descentralización apostando a aumentar competencias y recursos de los gobiernos locales.

Del mismo modo, se puede reconocer positivamente la valoración realizada de la continuidad de los espacios de coparticipación de los partidos en los entes y servicios del Estado, en este marco debe inscribirse la citada convocatoria a todas las bancadas para entregar los primeros proyectos de ley que el Poder Ejecutivo enviará al Parlamento.

También vale reconocer la nueva iniciativa referida a la búsqueda del esclarecimiento de los delitos cometidos durante la dictadura.

Pasó bastante desapercibido en las crónicas periodísticas, pero le otorgamos mucho valor a su iniciativa de impulsar un “Plan nacional por la cultura democrática y humanista” que busque reafirmar y consolidar los valores de la tolerancia y la convivencia pacífica. En un contexto de aumento de la violencia social y de crisis de la cultura de convivencia, parece particularmente valioso que se dé impulso a una idea de este tipo.

En el mismo sentido, en el marco de la problemática de la seguridad, parece acertado señalar como objetivos específicos aquellos fenómenos que más han alterado la situación de seguridad en nuestra sociedad, me refiero al objetivo de reducir el número de rapiñas y el combate al narcotráfico que es causante directo del incremento de los homicidios, en particular mediante la modalidad de ajuste de cuentas.

En esta misma línea, saludamos la referencia a una iniciativa institucional que tenga por objeto enfrentar con éxito, de una vez por todas, al terrible flagelo de la violencia en el deporte. Desde ya que su inclusión en el discurso inaugural debe destacarse porque refleja la importancia de esta temática.

Pero, sin dudas, los anuncios realizados en materia de cambios del sistema educativo son los que, a nuestro juicio, revisten mayor importancia porque se orientan a responder al principal problema que aqueja a nuestro país. Las medidas concretas planteadas (alguna de ellas lamentablemente ya cuestionada desde las organizaciones sindicales docentes) van en la dirección correcta y son totalmente compartibles.

Del mismo modo, debe indicarse nuestro acuerdo con el impulso al Sistema Nacional de Cuidados que, en su realización, significará un importante avance en la concreción de una nueva matriz de protección social en nuestro país. La inversión prevista es ciertamente muy importante pero es, al mismo tiempo, claramente prioritaria.

Es imprescindible y urgente, y así resulta del contenido del discurso presidencial, la puesta en marcha de un profundo, efectivo y urgente cambio en materia de infraestructura. Como dijimos muchas veces en la campaña electoral, el déficit en esta materia se está convirtiendo en un límite al crecimiento y desarrollo productivo de nuestro país. Nos genera satisfacción que aparezca entre las prioridades.

Del mismo modo, señalamos nuestra complacencia por el anuncio de la implementación de un Sistema Nacional de Competitividad, el otro gran desafío para desplegar todas nuestras oportunidades de crecimiento e inversión productiva. También nos parece muy compartible el objetivo (firmado por todos los candidatos el año pasado) de alcanzar el 1% del PBI con respecto a la inversión en ciencia y tecnología al final del período de gobierno.

Obviamente, también acompañamos los objetivos de austeridad en la política económica, orientados a la búsqueda de un equilibrio fiscal con objetivos de reducción de la inflación. Tenemos la expectativa de que ello resulte así efectivamente en este período de gobierno, revirtiendo la tendencia a la expansión excesiva del gasto en el período que terminó.

Particular énfasis debemos darle a los anuncios en materia de política internacional que representan un auspicioso cambio de orientación con respecto al gobierno saliente. A lo dicho por el Presidente el 1° de marzo, se debe agregar el discurso del nuevo Canciller, Rodolfo Nin Novoa, firme en el apego al derecho internacional y orientado a una política de “regionalismo abierto” que puede representar la reconstrucción de una política internacional de Estado, con respaldo de todos los partidos, y revalorizando las oportunidades de incremento del comercio con el mundo, sin quedar sujetos a los bretes regionales.

Obviamente resulta compartible el anuncio sobre el IRPF a los aguinaldos y salarios vacacionales que representará un alivio en la carga tributaria de muchos trabajadores; y compartimos la redefinición institucional del FONDES expresada en la condición de viabilidad de los proyectos que deben ser objeto de asistencia, para evitar de este modo un voluntarismo ideológico poco sensato.

Sólo es posible señalar una diferencia y dos grandes interrogantes con respecto a lo anunciado por el Dr. Vázquez el pasado domingo.

La diferencia tiene que ver con la instalación de un impuesto al sector agropecuario. Esta fue largamente ventilada durante la campaña electoral. El gobierno reafirma su decisión ya anunciada durante la campaña electoral de crear un nuevo impuesto y nosotros ratificamos nuestra oposición a esa medida.

La primera interrogante está relacionada con el alcance de la convocatoria anunciada a un “Diálogo Uruguay 2050” al que se convocará a “representantes de la sociedad civil, desde la academia a los medios de comunicación, pasando por empresas públicas, agencias estatales, congreso de intendentes, plenario de municipios, cámaras empresariales, organizaciones gremiales, sindicales y religiosas, organizaciones no gubernamentales, etcétera”. El riesgo es que esta convocatoria se convierta en una suerte de apología de los intereses corporativos, aludiendo a una supuesta representación de la sociedad, con el inconveniente de que en muchos casos, tales representaciones están lejos de ser efectivamente representativas del conjunto de los ciudadanos.

La modalidad que asuma esta convocatoria, el alcance efectivo que tenga, la pluralidad de participantes que efectivamente acudan y las reglas de juego sobre la toma de decisiones son componentes que permitirán visualizar la efectiva sensatez de esta iniciativa.

La segunda interrogante tiene que ver con el anuncio referido a la creación de una Secretaría de Medio Ambiente en Presidencia. Si ello supone trasladar las decisiones sobre políticas ambientales del ámbito ministerial a la Presidencia de la República, desde ya señalamos nuestra total oposición, puesto que ello significaría sustraer del control parlamentario nada menos que todas las decisiones en materia ambiental que el gobierno deberá tomar en este período.

La materia ambiental ha tenido un enorme incremento en los últimos tiempos y todo indica que esa gravitación aumentará. El país tendrá que tomar decisiones muy importantes en esta área y resulta inaceptable que esas decisiones queden ajenas al control del Parlamento.

Nuestra opinión es que la materia ambiental amerita la creación de un Ministerio de Medio Ambiente.

En fin, como se puede apreciar, son muy amplias las coincidencias detectadas entre el discurso de inauguración y el pensamiento del Partido Independiente. Bienvenidas sean esas coincidencias, no nos interesa andar buscando diferencias porque sí, tampoco vamos a asumir una actitud condescendiente. Lo que reconocemos lo hacemos por lealtad institucional y honestidad intelectual.

Sin embargo, como bien se dice: “del dicho al hecho va un largo trecho” y, por cierto, habrá que evaluar cómo se va trasladando el contenido del discurso a decisiones concretas de políticas públicas, no sólo en el sentido de lo que se realice, sino también en el sentido de que efectivamente se cumpla.

No hay que olvidar que, en otras circunstancias y con respecto a un discurso mucho más conceptual y filosófico que sobre medidas concretas, hace cinco años, todos aplaudíamos el discurso de José Mujica al asumir su cargo en el Parlamento. Es cierto que resultaba más difícil identificar coincidencias concretas porque el discurso se explayaba en otro nivel más institucional y abstracto. Luego la ejecución fue marcando las distancias con nuestro pensamiento y programa.

No tiene por qué ocurrir de la misma forma. El crédito está otorgado, por el bien del país; porque como siempre hemos dicho: uno quiere que al gobierno le vaya bien, porque si le va bien al gobierno, le irá bien a todos los uruguayos”.

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