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Por Pablo Mieres

Hace unos días la Suprema Corte de Justicia, en una sentencia histórica, dio razón a nuestra acción de inconstitucionalidad interpuesta ante el artículo de la ley de medios que establecía una distribución arbitraria y abusiva de la publicidad electoral gratuita para las campañas electorales.

La ley de medios tiene, a nuestro juicio, numerosas inconstitucionalidades y afecta, en diversos artículos, la libertad de expresión. De hecho, ya se han declarado inconstitucionales otros cuatro artículos y todavía falta el pronunciamiento de la Suprema Corte sobre varios artículos más. Es probable que la referida ley tenga que ser sustancialmente modificada, o incluso derogada, habida cuenta de su contenido inconstitucional en varias dimensiones.

Pero, en particular, la norma incluyó una solución absolutamente abusiva con respecto a la distribución de los tiempos a asignar a los diferentes partidos con respecto a la publicidad electoral gratuita.

En efecto, hasta ahora no existía una disposición que estableciera espacios de publicidad electoral gratuita para los partidos en las campañas electorales. No estamos en desacuerdo con esa propuesta, es bueno que haya espacios de publicidad electoral gratuita para los partidos, el problema es que el artículo que la regulaba, establecía una inadmisible desigualdad en el acceso a los medios.

En casi todos los países del continente latinoamericano existen disposiciones que asignan espacios de publicidad electoral gratuita. Los regímenes se dividen en dos tipos, los que distribuyen los tiempos de manera equitativa entre todos los competidores y los que establecen una parte del tiempo en forma equitativa y otra en proporción a los votos obtenidos en la última elección.

A su vez, en los países en los que existe una distribución del tiempo mixta, la mayoría de los establecen una distribución de 50% del tiempo en forma equitativa entre todos los partidos y 50% en función de los votos alcanzados en la elección anterior. Sólo unos pocos países distribuyen el tiempo en forma mayoritaria en relación a los votos anteriores, pero aun en esos casos la distribución en función del voto anterior llega al 60 o 70% y son excepcionales.

Pues bien, en nuestro país, que en muchas cosas es ejemplo de democracia y pluralismo, asombrosamente se resolvió, por el voto del partido de gobierno, que el 80% del tiempo gratuito se asignaría en función de la votación anterior y sólo el 20% se distribuiría en forma equitativa.

Una verdadera vergüenza. Un abuso de poder de un partido que está cada vez más enquistado y “agarrado” al poder, y pretende aprobar normas que le aseguren, mediante mecanismos oblicuos y espúreos, una ventaja indebida a la hora del voto.

No le alcanzó con el uso abusivo de la publicidad oficial. No le alcanzó con la publicidad atronadora de las empresas públicas y de todo el aparato del Estado haciendo “autobombo” de los “logros” del gobierno en plena campaña electoral. Además querían tener una ventaja superlativa en la distribución directa de la publicidad entre los diferentes partidos.

Ninguno de los otros partidos de oposición reclamó. Tuvo que ser el Partido Independiente sólo el que levantara su voz y su demanda de justicia. Advertimos al Frente Amplio que, si se aprobaba una norma tan mezquina, íbamos a presentar una acción de inconstitucionalidad. No sé si nos creyeron, pero cumplimos nuestra palabra y nos presentamos ante la Suprema Corte, confiados en la independencia del Poder Judicial y en la justicia de nuestro reclamo.

Pues bien, el fallo reciente de la Suprema Corte de Justicia es histórico porque reivindica las mejores tradiciones de nuestra democracia y de nuestro pluralismo. El fallo que declara inconstitucional la norma referida, determina que esta solución ha caído y vuelve a poner al país a salvo de los abusos del poder.

El reclamo del Partido Independiente fue un grito de defensa de las mejores tradiciones de nuestro país. Tiramos abajo una norma que ponía a nuestro país como el más injusto de toda América Latina en materia de publicidad durante la campaña electoral.

Ahora es tiempo de pensar un conjunto de normas que regulen todos los aspectos de las campañas electorales, no sólo este, pero con criterios de equidad y transparencia.

Hemos logrado una victoria histórica. Hemos defendido con éxito el derecho de igualdad y las garantías del pluralismo. Hemos sido fieles a nuestras mejores tradiciones democráticas. Estamos orgullosos.

 

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1 COMENTARIO

  1. ¿Dónde estabas, Pablo, cuando modificaron la Constitución en el 96, cambiando las reglas de juego del sistema electoral para perpetuarse en el poder quiénes en aquellos tiempos gobernaban?

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