“Un pequeño departamento modelo”, por Gustavo Toledo

A Ernesto Talvi le gusta citar una carta escrita por José Batlle y Ordóñez hace algo más de cien años, en la que el ex presidente colorado le plantea a su amigo y mano derecha Domingo Arena su sueño de hacer del Uruguay un “pequeño país modelo”, a partir de la difusión de la educación pública y el cultivo de las artes, las ciencias y el deporte, en el que se fomente la riqueza nacional y se persiga el bienestar de los sectores más humildes.
Desde allí, a lo largo de un siglo de altos y bajos, el Partido Colorado se abocó a la tarea de convertirlo en realidad a través de la creación de los liceos departamentales, de la aprobación de la ley de ocho horas y el divorcio por sola voluntad de la mujer, de la separación del Estado y la Iglesia, de la promoción del voto femenino, de la creación de los consejos de salarios, las asignaciones familiares, las escuelas de tiempo completo y los Caifs, entre tantas otras reformas que modelaron el Uruguay moderno.
El resultado fue una sociedad de clases medias, instruido y apacible, con leyes avanzadas y vocación de progreso; una sociedad modelo, que fue ejemplo para la región y hoy tantos de nosotros añoramos.
Con impulso renovado, de la mano de Ernesto Talvi, los batllistas volvemos al ruedo convencidos de que ese “pequeño país modelo” -alejado de utopías importadas y nostalgias conservadoras¨- es el único proyecto de país posible, un proyecto verdaderamente humanista, que tiene como norte la creación de oportunidades para todos y en especial para los más débiles y postergados de nuestra sociedad.
Aquí, en Maldonado, quienes integramos su equipo, el equipo de la Lista 600, asumimos la responsabilidad de levantar esa bandera y darle carnadura local, en función de las necesidades y reclamos de nuestros vecinos.
Que pasan por la conservación del medio ambiente, tarea que entendemos no sólo como un deber moral con las próximas generaciones, sino también como una necesidad desde el punto de vista económico, en tanto y en cuanto es la materia prima de nuestra principal fuente de ingresos: el turismo. Tenemos claro que el destino de Maldonado depende en buena medida de la protección de sus playas, espacios verdes y recursos naturales, y que eso requiere pensar con inteligencia y visión de futuro el ordenamiento territorial y urbanístico del departamento.
Reclamos y necesidades que pasan también por la generación de empleo genuino, para que todos los maldonadenses tengan las mismas posibilidades de ganarse la vida en función de su conocimiento y esfuerzo. Objetivo éste que pasa, por un lado, por aliviarle las cinchas al sector productivo y facilitarle las cosas a los emprendedores que quieren apostar a nuestro departamento; y, por otro, por administrar eficientemente los recursos públicos, erradicando el amiguismo y el despilfarro. Tan simple como eso.
Asimismo, como cualquier padre o madre que sueña con un futuro mejor para sus hijos, no estamos dispuestos a resignarnos a que más de la mitad de nuestros jóvenes no terminen el liceo y se vean condenados a vivir al margen de la sociedad del conocimiento. Por eso, en sintonía con lo que propone nuestro candidato presidencial, sabemos que no es posible soñar con un país socialmente integrado, generador de oportunidades para todos, si no atendemos la primera infancia, etapa en la que se define el destino de nuestros niños, si no abordamos la problemática de los jóvenes que no estudian ni trabajan, si no construimos liceos que los contengan y les den las herramientas necesarias para valerse por sí mismos (como los cuatro liceos modelo que proyectamos construir en las zonas más vulnerables de nuestro departamento), si no prestigiamos la labor de nuestros maestros y profesores, hacedores del cambio que soñamos, y si no asumimos el desafío de reconquistar la conducción del sistema educativos para llevar a cabo estos y muchos otros cambios, al margen del interés y conveniencia de las corporaciones sindicales.
Por último, al igual que la mayoría de los habitantes de Maldonado, estamos preocupados por el auge de la droga y el delito. Sabemos bien que sin una policía de cercanía, capacitada y respaldada por el poder político, en el que las comisarías vuelvan a abrir sus puertas a los vecinos y los patrulleros a patrullar nuestras calles, sin un permanente trabajo de investigación e inteligencia que prevenga la comisión de delitos y permita echarle el guante a quienes envenenan a nuestros jóvenes, sin un Estado presente que asegure a los que vivimos todo el año y a quienes nos visitan en temporada que vamos a poder transitar libremente por nuestras calles y que nuestras vidas y bienes estarán a salvo, nada de lo demás será posible.
Por eso y para eso, nuestro sector, integrado por un grupo de hombres y mujeres de diversos orígenes y perfiles (docentes, contadores, arquitectos, médicos, ex funcionarios policiales, amas de casa, asalariados, estudiantes universitarios, etc.), la mayoría de los cuales sin actividad política previa, pero igualmente comprometidos con el futuro de nuestra comunidad, asumimos el desafío de comparecer en las próximas elecciones de octubre, en la lista 600, a sabiendas no sólo de que otro Uruguay es posible sino que otro Maldonado también es posible, un Maldonado educado, natural y seguro, un Maldonado modelo que sea el buque insignia de ese “pequeño país modelo” que soñó Batlle y Ordóñez hace cien años y que Ernesto Talvi nos propone volver a hacer realidad.