Con énfasis en una mejor calidad asistencial y del gasto, Uruguay avanza hacia la historia clínica electrónica nacional y será el primer país del continente en utilizar ese recurso. El cronograma de implementación, ejecutado según las características de cada institución, culminará en 2020, según informó el ministro de Salud Pública Jorge Basso, quien valoró la utilidad de la herramienta porque beneficia al paciente.
Acompañado por el presidente de la Junta Nacional de Salud (Junasa), Arturo Echevarría Basso expuso ayer miércoles en el evento organizado por Somos Uruguay en el hotel Sheraton, en el marco del ciclo denominado Desayunos Útiles. En la ocasión, el jerarca repasó el estado de situación del Sistema Nacional Integrado de Salud, los objetivos fijados, las metas asistenciales y la capacitación de los recursos humanos, entre otros aspectos, respecto a la mejora de la calidad de la atención y del gasto en salud.
También se refirió específicamente a la importancia de contar con sistemas de información actualizados. En este sentido, mencionó la implementación de la historia clínica electrónica nacional, cuyo cronograma estableció como plazo de finalización el año 2020. La aplicación se ejecuta con diferentes avances, en función de las características y dimensiones de las instituciones. “Seremos el único país del continente con historia clínica electrónica nacional”, enfatizó.

“Indispensable”
Basso consideró que la iniciativa es “una herramienta indispensable”, ya que a través de ella se audita la calidad y se puede controlar el gasto. “Podremos evaluar cómo estamos manejando el gasto, a partir de datos concretos”, indicó. En este contexto, informó que Uruguay dispone de sistemas informáticos de registros y habilitación de prestadores y servicios. Dijo que los recursos se mantendrán actualizados a través de un mecanismo de retroalimentación con las instituciones.
Por otra parte, el ministro recordó que el país cuenta desde 2008 con comisiones de seguridad del paciente, iniciativa que posibilitó a las instituciones consolidar la cultura de la seguridad del paciente frente al desafío de la judicialización de la salud. “El error en la medicina como parte de la condición humana es inevitable. Hay que asumirlo, registrarlo, notificarlo y trabajarlo para que no se repita. No hay que ocultarlo por el miedo a las consecuencias”, apuntó.
Basso informó que se avanza en la conformación de centros colaboradores, donde se trabaja, por ejemplo, en torno al tema de la higiene hospitalaria. En este proceso, destacó el apoyo de las universidades, el Colegio Médico y las sociedades científicas. El jerarca sostuvo que la implementación de prácticas seguras en el sistema también es un componente de la calidad.

Contenido publicitario