Un instituto privado de la Argentina, Idesa, difundió esta semana un informe, según el cual, el Uruguay está primero en PBI per cápita en toda Latinoamérica. La institución destacó que el país optó ahora por la alternancia en el poder, pero destacó que la gestión del gobierno en los últimos quince años optó por la moderación, respetó la propiedad privada, e hizo una gestión ordenada de la Macroeconomía al tiempo que aprovechaba del viento de cola de los precios de las materias primas. El informe fue publicado en Internet por El Economista. ar.
Idesa es un centro de estudios independiente y sin fines de lucro, especializado en la temática del mercado laboral; el sistema educativo y de capacitación laboral; la seguridad social; el sistema de salud y la asistencia social. Sus investigaciones están centradas en las políticas públicas vinculadas con el desarrollo social de la República Argentina y el resto de los países latinoamericanos.
Esta vez la entidad se dedicó a la situación uruguaya a la que consideró ejemplar. “En el contexto latinoamericano el proceso electoral uruguayo es destacable”, dijo Idesa. “La serenidad y estricto apego a las instituciones con que se abordó la alternancia en el poder, dirimida por una pequeña cantidad de votos, es ejemplar”, indicó. Al respecto, recordó que Tabaré Vázquez no podía presentarse por un nuevo mandato consecutivo y no eligió reformar la Carta Magna sino que el partido resolvió la candidatura vía internas. Las elecciones posteriores estuvieron sujetas a derecho y no hubo “apagones misteriosos”, destacó, en alusión a lo ocurrido en Bolivia.

Respeto a la propiedad privada
En cuanto al desempeño del FA en los últimos años, recordó que “llegó al poder cuando Uruguay estaba en una profunda crisis y le tocó gobernar en la época de la bonanza de los precios internacionales (2005–2012)”, señaló. “Lo hizo respetando rigurosamente la propiedad privada y con un manejo macroeconómico ordenado. Baja inflación, sin controles cambiarios, ni emisiones monetarias espurias. Para ello fue clave no caer en políticas irresponsables, como fueron en Argentina las moratorias previsionales, los subsidios indiscriminados a las tarifas o el nombramiento masivo de empleados públicos”, señaló.
En cuanto a los resultados económicos, dijo que la Cepal para el período 2005 -2018 observó lo siguiente:
El ingreso per cápita en dólares de Uruguay pasó de U$S 5.200 a U$S 16.300.
Ese mismo indicador en Chile pasó de U$S 7.500 a U$S 15.000.
En Argentina el ingreso per cápita en dólares pasó de U$S 5.100 a U$S 8.700.
Estos datos muestran que Uruguay, bajo el Gobierno del FA (Tabaré-Mujica-Tabaré), tuvo un desempeño económico destacado. “Supo administrar la salida de la crisis de comienzos de siglo y aprovechó bien la gran bonanza de los precios internacionales. Si bien el contexto internacional favoreció a toda la región, Uruguay fue capaz de triplicar el crecimiento argentino y superar a Chile, que hasta la crisis era el país de mayor ingreso per cápita de la región”, dice Idesa. Así, “el FA deja el Gobierno con Uruguay siendo el país con mayor ingreso per cápita de toda América Latina”, agregó.
También señaló que la coalición de izquierda obtuvo estos logros económicos sin renunciar en un ápice a sus principios sociales. A diferencia de Chile, fue capaz de transitar un período largo de crecimiento económico manteniendo activos mecanismos de redistribución que permitieron a los sectores más postergados de la sociedad disfrutar el progreso. “A diferencia de Argentina, pudo incorporar nuevas libertades sin generar confrontaciones y resentimientos. Con consenso y tolerancia supo legalizar el aborto y el consumo de drogas blandas con fines recreacionales”, agregó.

<sub> Aleccionadora
La experiencia uruguaya “es muy aleccionadora”, concluyó el reporte. A su juicio, la coalición que gobierna la Argentina a partir de diciembre tiene similitudes con el FA en sus aspiraciones de centroizquierda y que, al igual que el FA, el Frente de Todos tiene que abordar un alto nivel de deuda pública. La estrategia uruguaya no apeló a la imposición sino a acordar con los acreedores el ‘reperfilamiento’ de la deuda asumiendo el compromiso de ordenar las cuentas públicas. La redistribución de ingresos no se hizo en base a ‘poner plata en el bolsillo de la gente’ sino mejorando la focalización de las transferencias sociales. Para evitar crisis cambiarias no se apeló al cepo ni a cerrar la economía, sino a estimular las inversiones y las exportaciones con una mayor integración al mundo”, refirió Idesa.
“Muchos uruguayos optaron por la alternancia en el poder. Pero el ajustado resultado es consistente con una experiencia exitosa que contrasta con los fracasos de los países vecinos. Frente a Argentina, con su crisis económica; Chile, con su crisis distributiva; Bolivia, con su crisis democrática y Brasil, con su crisis política, Uruguay es un faro que señala que se puede crecer con inclusión, en democracia, sin violencia, con tolerancia y respeto por las instituciones”, concluyó el informe.