20150711_131641La jueza de feria Rossana Martínez indagaba a una decena de personas por sus presuntos vínculos con los dos asesinatos registrados en las últimas horas en la ciudad de Maldonado. Las autoridades judiciales y policiales estaban en la búsqueda de los asesinos de Lucía Díaz cuando en la mañana del sábado fueron informados de otra muerte, la de María Celia Zevallos, de 64 años, quien fue hallada sin vida. El o los asesinos le aplicaron varios golpes en la cabeza. Su hijo denunció el caso a la Policía.

Al menos diez personas fueron indagadas hasta el momento en el juzgado penal de feria.

Junto a la fiscal Adriana Arenas, la magistrada comenzó en la tarde del sábado a interrogar a los cinco detenidos por la muerte de Lucía Díaz, registrado en la noche del pasado jueves para el viernes. Del total de los detenidos dos de ellos, enfermeros de profesión quedaron detenidos para ser interrogados en el correr del hoy.

Díaz formaba parte de una numerosa familia oriunda del departamento de Colonia que reside en la zona desde hace décadas. Su abuelo fue propietario del desaparecido hotel “El Grumete” de la península. Sus primos son conocidos tanto por sus actividades laborales como por su actividad política partidaria.

Su muerte conmovió a buena parte de la sociedad local y generó la reacción de las organizaciones sociales que buscan erradicar las muertes de mujeres.

El pañuelo

El informe forense concluyó que Díaz fue estrangulada con el pañuelo que tenía enroscado en su cuello cuando la hallaron. Empero, no había signos de que hubiera sido abusada sexualmente.

En el lugar donde fue encontrada, los efectivos de Policía Técnica levantaron varios indicios como preservativos usados y otros elementos que serán periciados en las próximas horas.

La joven, madre de un niño, todas las noches iba desde su casa al entorno del sanatorio Mautone para poder captar la señal de wifi emitida desde el nosocomio. Esto le permitía contactarse con su padre, Eduardo Díaz, que reside desde hace años en España. Además, aprovechaba para revisar su correo electrónico y navegar en las redes sociales.

A las 23:00 del jueves salió hacia el Mautone. La denuncia de su desaparición fue efectuada a las 16:00 del viernes en la Seccional Primera de Maldonado. En las primeras horas de la tarde del mismo día dos personas encontraron su cuerpo debajo de unos arbustos.

Íntimos

En principio, la Policía apuntó al entorno de la fallecida deteniendo a su exesposo, a su expareja, a un amigo y a las personas que hallaron el cuerpo escondido entre los arbustos existentes junto al helipuerto del sanatorio Mautone de Maldonado.

El exmarido había sido indagado tiempo atrás por las reiteradas denuncias de violencia doméstica realizada por la fallecida en su contra. Su expareja también fue indagado por la Policía. Un tercer detenido fue indagado a partir de su presentación en la Dirección de Investigaciones donde concurrió a dar cuenta de su amistada con la joven madre de 27 años. Todos los involucrados en el caso negaron ser autores de la muerte de la mujer.

De todas formas, la Policía no descarta que Lucía haya sido interceptada por alguien desconocido cuando concurría en la noche del jueves a conectarse a la red. Empero, al no existir evidencia de un ataque sexual o de intento de asalto, el móvil del crimen apunta al entorno de la víctima, como sucede en estos casos.

Las cámaras de seguridad del sanatorio no detectaron movimientos extraños.

María Celia

María Celia Zevallos Denis, oriental de 64 años, fue encontrada muerta en su habitación del chalet Yuma, ubicado sobre la acera oeste de la calle Simón del Pino, a media cuadra de la avenida Aiguá, en el barrio Scalone.

“Le entraron. Ella vivía sola. Yo vivo en una casa del fondo. Hace un rato fui con mi hijo a ver qué pasaba porque desde la tarde del viernes no la había visto. Quise entrar por la puerta de la cocina pero cuando vi el desorden que había llamé a la policía”, dijo su hijo.

La mujer era conocida por recorrer toda la ciudad con un carrito para juntar efectos en desuso. La Policía aseguró que la occisa presentaba “el sindrome de Diógenes”. Esto explica la gran cantidad de efectos hallados en el interior de la vivienda. Sin embargo, la casa, construida en un amplio predio, tiene un cuidado y limpio jardín.

El o los autores del crimen la mataron aplicándole un fuerte golpe en la cabeza con un objeto contundente. La mujer había denunciado días atrás el robo de la garrafa de trece kilos de supergás.

Poco después del hallazgo los efectivos policiales detuvieron a los tres okupas de un galpón abandonado ubicado en las cercanías de la escena del crimen.

Frente a su domicilio se encuentra “La Casa de Naná”, cuyas cámaras de video apuntan justo al frente de la casa de la occisa. Las cintas de las cámaras de seguridad fueron entregadas a los investigadores del crimen.

“Llegó la hora de que los militares salgan a la calle. Esto no da para más. No se puede vivir más así”, se quejó el hijo de la víctima.

Contenido publicitario