Un grupo de vecinos de Rincón del Indio denuncia que fueron robados en varias oportunidades y que, pese a estar con los impuestos al día, no cuentan ni con servicio de cámaras de seguridad, ni con alumbrado público. Además, aseguran que no hay patrullajes policiales para combatir el delito.
Pese a la gran cantidad de delitos cometidos, todos ellos denunciados, jamás fueron citados por la Policía para reconocer si alguna pertenencia fue recuperada. Por lo pronto armaron un grupo de WhatsApp donde comparten la información relativa a la seguridad del lugar. “Podríamos comprar un silbato y hacerlo sonar cada vez que veamos a gente rara o sospechosa”, afirmó preocupada una de las vecinas.
Rincón del Indio es uno de los barrios más extensos del balneario. Está delimitado por la rambla Lorenzo Batlle Pacheco y por el camino Aparicio Saravia. Es limítrofe al barrio Parque del Golf. Sobre la rambla de la playa Brava, se levantan algunos de los edificios más lujosos. En su interior, residen familias durante todo el año. En verano, es de los lugares más poblados. Los propietarios del lugar, tanto de apartamentos como de casas, son los que más contribuyen a las arcas municipales. Sin embargo, aseguran que no hay ninguna cámara de videovigilancia.
El sábado, diez vecinos de esa zona recibieron a un periodista de esta casa en la confitería del complejo Tennis Ranch del mismo barrio, para narrar los distintos hechos de inseguridad de los que fueron víctimas en los últimos tiempos. Los interlocutores forman parte de un grupo de 20 familias que han sufrido al menos cuatro o cinco robos cada uno en los últimos meses.

Medidas
Adrián vive hace años en el barrio. Preocupado por la inseguridad, tomó algunas medidas. Por ejemplo, compró dos perros de la raza pitbull. Pero hace algunas semanas ambos animales fueron robados. Algunos amigos le recomendaron que se acercara hasta el vecino asentamiento El Placer, donde luego de ofrecer una recompensa, casi seguro recuperaría a los canes. Por suerte, en una de las tantas recorridas que hizo por este sitio, los encontró. No fue el único episodio que sufrió recientemente. Hace poco recibió la visita de los ladrones cuando estaba comiendo un asado. Querían robar su casa, pero Adrián fue hacia el frente y disuadió el posible intento de robo.
Richard vive en el mismo barrio junto a su esposa Paula y su hija Julieta, de 17 años. Fueron robados en varias ocasiones. La última, en setiembre pasado, cuando delincuentes ingresaron en su casa. “Fue un domingo a plena luz del día. Nosotros habíamos salido y en casa se quedó nuestra hija. Ella se estaba bañando cuando escuchó unos ruidos. Por suerte estábamos llegando a casa cuando ella nos llamó. Estaban adentro y se fueron enseguida con una caja de herramientas y otras pertenencias”, explicó Richard.
Julio, un coronel jubilado, también sufrió la visita de los ladrones. “Me robaron cuatro veces. En una ocasión entraron cuando yo estaba en mi casa. Me han robado de todo. Desde garrafas, que es lo más común que se llevan, hasta teléfonos, electrodomésticos y ropa”, dijo.
Otro vecino, Patricio Landman comentó a la emisora FM Gente Landman que si bien desde hace muchos años hay robos en la zona -en su caso particular le llegaron a robar una garrafa mientras cocinaba- en los últimos tiempos la situación ha llegado a un extremo en que se registran robos todos los días.
“La gente ya empieza a tener temor y miedo”, explicó Landman y agregó que muchos vecinos “están sacando permisos para tenencia de armas” como una forma más de defenderse.

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