jefatura (Copiar)

Un exjerarca policial de Maldonado que había advertido que la conducta de tres funcionarias policiales que tomaban mate y conversaban en clase las podía transformar en “potenciales criminales”, se retractó de sus dichos. Este martes el comisario inspector Nivert Figuera, jubilado el año pasado, se excusó y logró evitar una denuncia por difamación e injurias que las tres funcionarias policiales habían presentado en su contra.

En la audiencia celebrada en el despacho del juez penal de 10º turno de Maldonado, Marcelo Souto, Figuera aseguró, en presencia de las tres agentes que lo denunciaron, que no fue su intención difamar o afectar su honor.

Por lo tanto se retractó de sus dichos, aseguró que lo suyo fue una manifestación genérica sobre la interna de la fuerza y que no pretendió realizar ninguna implicación personal sobre las denunciantes. Ante el planteo de Figuera las tres policías resolvieron levantar la denuncia en su contra.

El juez ordenó que el acta del acuerdo alcanzado entre las partes fuera remitido a la Jefatura de Policía de Maldonado para ser agregado a los legajos administrativos de las denunciantes.

Antecedentes

El comisario inspector Nivert Figuera fue denunciado en octubre del año pasado, cuando aun era subdirector de Seguridad de la Jefatura de Policía, por los delitos de difamación e injurias ante la jueza Patricia Borges, titular del Juzgado Penal de 10º turno.

La demanda fue presentada por tres agentes que cumplen funcionen como policías comunitarias en las seccionales 2º de San Carlos y 10º de Punta del Este: Ana Esther Fernández, Vanessa Luján Jorges y Antonia Beatriz Sosa.

La denuncia fue presentada por el abogado Martín Etcheverry, asesor legal del sindicato de Funcionarios Policiales. El mismo letrado presentó una denuncia administrativa en nombre del gremio ante el Ministerio del Interior.

Las tres funcionarias fueron denunciadas por la sargento Andrea Margall por diversas faltas, entre ellas tomar mate, conversar en clase y faltarle el respeto a un superior. Dos de las agentes policiales fueron sancionadas con un día de suspensión y la restante con tres días de multas.

A partir de estas actuaciones, Nivert Figuera elaboró, el 2 de setiembre de 2014, un informe en el que recomendó la adopción de varias medidas.

“Teniendo en cuenta las características del trabajo comunitario se recomienda especialmente al Encargado de dicho servicio prestar especial atención en el actuar de estas tres funcionarias debido a que tienen cierto poder, pues cuentan con movilidad: vehículo, comunicación: radio-celular, gozan de cierta libertad de acción y amplia jurisdicción, estas condiciones sumadas a la indisciplina las transforman en potenciales factores de riesgo para la comisión de algún delito”, sostuvo el informe del jerarca.

Otro de los argumentos que esgrimió Figuera, respondía a un informe realizado por la Escuela Nacional de Policía, donde se establecían los problemas de conducta de estas jóvenes. La defensa sostuvo que ese informe fue pedido por el mismo jerarca.

Al borde

Al conocer este escrito, las tres agentes policiales consideraron que Figuera estaba formulando “gruesas acusaciones”, que además, a su juicio, eran “falsas, inadecuadas, excesivas e inapropiadas”.

Estas apreciaciones del jerarca policial, “les causaron graves perjuicios y afectan su honor, rectitud y decoro”, alegaron.

Las denunciantes agregaron que las formulaciones de Figuera, las dejaron “al borde de ser indagadas por un presunto delito de desacato”.

En el escrito presentado por la defensa de las tres policías se establece que las calificaciones realizadas por el jerarca “quedarán anotadas en su legajo” y que instarían, además, a sus superiores a “actitudes de especial vigilancia”.

Finalmente, el agua no llegó al río y todo volverá a su cauce normal.

 

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