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El deporte de la vela es la mejor y más colorida postal que exhibe durante todo el año la pintoresca bahía de Maldonado. Una imagen que, un día sí y otro también, recorre el mundo.

No importa si hace frío, mucho calor o llueve, cualquiera que llegue a Punta del Este observará desde la rambla a decenas de jóvenes entrenando en sus veleros desafiando al mar como émulos del inglés Francis Chichester o del argentino Vito Dumas.

Al aproximarse, todo el mundo se asombra cuando observa como niños de entre ocho y 13 años, maniobran con toda capacidad los barcos que tripulan en solitario. Detrás de esa imagen de pequeños navegando a vela se encuentra la capacidad de un grupo de gente preparada que trabaja durante todo el año.

Más que solo navegar

Los estudiantes de la Escuela de Vela del Yacht Club Punta del Este zarpan en sus veleros clase Optimist para aprender la técnica de la navegación a vela. El capitán de la escuela, Sergio Dalchielle, recordó que además de enseñar a navegar a vela, la institución busca formar en el deporte a mejores e íntegras personas. El deporte de vela forma a personas seguras de si mismas, responsables, valientes, proactivas y que, entre otros aspectos, pueden trabajar en equipo junto a otras.

“Nuestra institución tiene una finalidad social. Tenemos que ofrecer becas para los niños de las escuelas públicas. Queremos que vengan, que aprendan a navegar”, explica el contador Juan Echeverrito, comodoro de la institución.

Si bien todavía las escuelas públicas no respondieron a la propuesta del YCPE, si lo hicieron varias instituciones privadas de la zona, las que enviaron a muchos de sus alumnos para usufructuar las becas ofrecidas. Gracias a esta iniciativa, desde abril del año pasado más de un centenar de niños y adolescentes aprenden a navegar en los cursos del Yacht Club Punta del Este. En la actualidad son 108 alumnos que navegan todos los fines de semana del año desafiando, pese a su joven edad, las condiciones de mar reinantes en la bahía de Maldonado. El número de alumnos sorprende a propios y extraños.

“Hace algunos meses los directivos del Yacht Club Olivos de Argentina nos dijeron que tenían apenas quince alumnos”, cuenta Echeverrito. “El año pasado el comodoro Echeverrito nos pidió que la escuela de vela superara los 100 alumnos. El desafío fue grande. En lugar de apuntar al vértice de la pirámide, donde se encuentran los deportistas de élite, optamos por la base ancha de la pirámide con los jóvenes estudiantes”, explica Álvaro Robaina, uno de los responsables de la iniciativa de impulsar la escuela de vela.

Becados

A comienzos del año pasado el YCPE contactó a las secretarías deportivas de varias instituciones educativas de la zona. Algunas respondieron, otras no. Las que lo hicieron enviaron un listado con una gran cantidad de jóvenes interesados en aprender la navegación a vela. “Muchos de esos jóvenes fueron becados por el YCPE y el resultado fue tan positivo que casi la mitad de ellos luego continuó en la institución como socio”, explica Heber Ansorena, head coach de la escuela.

“El resultado es mejor para los chicos porque, antes que nada, están en un ámbito natural, lejos de la calle. Ellos para salir deben aprender ciertas disciplinas y rutinas que se debe tener en cuenta para poder navegar”, agrega Ansorena. De las 36 becas concedidas, 17 chicos se asociaron, lo que demuestra el éxito de la propuesta dirigida a niños y adolescentes, explicó Robaina.

Los alumnos llegan muy jóvenes, apenas siete u ocho años sin saber nada de navegación. La responsabilidad para los instructores es muy grande. Son depositarios de la confianza de los padres. “Manejar una escuela con una gran cantidad de chicos te obliga a tener una infraestructura necesaria para eso. No solo están los veleros. Hay que sacar gomones, cumplir con todos los requisitos de seguridad. No podés poner a chicos de 7, 8 o 10 años a navegar solos con el instructor. Hay que tener una infraestructura adecuada para atender cualquier contingencia. En julio si uno de los chicos cae al agua hay que responder de inmediato. Hay que contar con una lancha que lo traiga hasta el Yateste para que pueda pegarse una ducha caliente y tomar un café con leche”, explica Dalchielle, capitán de la escuela de vela del YCPE.

Para poder atender a los alumnos de la escuela, la comisión directiva de la institución resolvió abrir durante todo el año la sede Yateste. En ese lugar se juntan todos los fines de semana con Facundo y Darío, los instructores de la escuela, y con Willy, y disfrutan no solo de navegar, sino de un espíritu de compañerismo digno de resaltar.

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