Cámara de Senadores dio a conocer la declaración del diputado Sebastián Cal en sesión secreta

En las últimas horas fue levantado el rótulo de secreto de la versión taquigráfica de la declaración, habida cuenta del envío de la misma a una fiscalía de Maldonado que tiene a su cargo la investigación de los hechos relacionados con la muerte del empresario Gonzalo Aguiar

Al tiempo que el diputado Sebastián Cal continuó descalificando al gobierno por sus vínculos con el asesinado Gonzalo Aguiar, el legislador aseguró que por “miedo” no radicó una denuncia formal por lo que consideró como amenazas, efectuadas por el empresario canábico.
La Cámara de Senadores hizo público este martes el contenido de la versión taquigráfica que recoge la declaración del diputado Sebastián Cal en la comisión especial de seguridad pública y de convivencia registrada el 2 de abril pasado.
En las últimas horas fue levantado el rótulo de secreto del citado documento habida cuenta del envío del mismo a una fiscalía de Maldonado que tiene a su cargo la investigación de los hechos relacionados con la muerte del empresario Gonzalo Aguiar, asesinado de varios disparos por su ex pareja en una casa del barrio Cantegril de Punta del Este.
“Si bien lo he manifestado públicamente, me parece que lo correcto es que quede claro y que los señores senadores sepan que estoy siendo convocado por la filtración de una conversación grabada y divulgada sin mi consentimiento. Debo reconocer que estaba viviendo un momento de vulnerabilidad, porque desde hacía más de un año no estaba para nada a gusto, ni siquiera circulando en auto con mi hijo. Habíamos empezado a tener ese tipo de precauciones, que sin duda me afectaban a mí y a mi entorno familiar”, expresó Cal.

En Roma
“Vivimos momentos bastante complicados. Hoy sabemos que aparentemente el occiso era un estafador o, por lo que he podido saber por la prensa, eso es lo que parece. En ese momento, lejos de tener solo esa apariencia, yo había vivido algunas experiencias que me hacían ver que podía ser mucho más que eso. En setiembre de 2021 es cuando yo conozco a este señor en la ciudad de Roma, junto a otras personas que también menciono en los audios. Tal vez equivocadamente, por ponerlos como referencia, en los audios también nombro a algún compañero legislador, como el diputado Andújar. Lo nombré simplemente para referenciar a otra persona”, precisó Cal.
“Cuando viajo a Roma, si bien cubrí mis gastos de pasaje y demás, lo hago por invitación de una organización llamada Certal –que creo que tiene algún tipo de vinculación con todos los partidos políticos– a participar de un foro en esa ciudad. Uno de los temas que me motivó principalmente a hacer el gasto del viaje fue que teníamos la posibilidad de visitar el Vaticano y de conocer al papa, lo que luego se dio a medias. Más allá de eso, viajé casi de un día para otro, cuando todavía la situación no estaba normalizada y no era fácil viajar. Esa es la primera vez que yo hago contacto con este señor Gonzalo Aguiar. Como dije, la organización se llama Certal y creo que todos la conocen”, añadió.
Luego Cal detalló a los legisladores presentes sobre cómo fue profundizando su relación con Aguiar, que continuó con un viaje que ambos efectuaron a Colombia. En el viaje a Roma también había conocido a otras personas del entorno de Aguiar.
“Como decía, cuando viajo a Roma, tengo contacto por primera vez con el señor Gonzalo Aguiar y con el señor John Pollesel, que es uno de los directores y accionistas de Boreal Agrominerals en Canadá. También estaban el director ejecutivo de Certal, Pablo Scotellaro, Alejandro Lourido y el señor Fernando Inglés. Esa es la delegación que fue y yo me encontré con ellos en Roma, compartí una cena y fuimos juntos a la actividad de Certal”, explicó.
“Me preguntaron si podía darles algún tipo de asesoramiento. Les dije que por supuesto que sí. Lo he hecho con muchísima gente, con muchísimas empresas, y a cualquiera que me contacte hoy o mañana y me diga que quiere comprar un avión o un helicóptero lo voy a asesorar encantado de la vida. También me preguntaron si había alguna chance de que yo les estableciera algún contacto con el Ministerio de Agricultura en Colombia. Yo por motivos personales iba a viajar a Colombia a finales de abril. Les dije que sí, que con mucho gusto. Es un país que conozco bastante. Además, acá en el Parlamento estoy en el grupo de amistad parlamentaria con ese país. Tengo muchas amistades allá. Es un país al que quiero mucho y al que llevo desde muy temprana edad en mi corazón. La primera vez que me subí a un avión –tenía diecinueve años– fue para ir a ese país, e hice muy buenos contactos allá. Estuve vinculado a varias empresas de allá; estuve trabajando. Tuve la posibilidad de llevar vinos uruguayos a Colombia también. Y por temas relacionados a nuestra actividad de aquí, en el Parlamento, tuve la suerte de hacer nuevos contactos, como, por ejemplo, con quien estaba de embajadora de Colombia aquí, que había sido ministra se seguridad en su momento, Carmen Vázquez. Es una persona muy encantadora, muy activa, y apenas le comenté que había intenciones de una empresa canadiense de ofrecer agrominerales, en un momento en el que, por la guerra en Ucrania, se habían disparado los precios exorbitantemente, inmediatamente dijo que sí”, contó Cal.

A Colombia
“Viajo a Colombia por motivos personales aproximadamente el 20 de abril de 2022 y me acompañan Alejandro Lourido y Fernando Inglés, que eran las personas que había conocido en Roma. Los presento en el Ministerio de Agricultura y tuvieron una reunión con algunas asociaciones de cultivadores de banana, de café y demás, muy formales, muy serios. Y en este momento quiero aclarar que no estoy acusando absolutamente de nada a esas personas, que también pueden ser víctimas de este señor que decía ser una cosa que no era. Terminada esa presentación, se concreta un segundo viaje a Colombia en el que participa el señor Aguiar y a su vez viajan técnicos desde Canadá para hacer una exposición sobre los agrominerales que iban a ofrecer, en primera instancia al Gobierno colombiano y después también a otros sectores de agroindustria. Recuerdo solamente un nombre de los técnicos canadienses que viajaron en representación de esta empresa. Yo estuve presente en una de las exposiciones. Me parecieron muy profesionales, muy serios. Nada me hacía desconfiar de que esto pudiera formar parte de una maniobra de estafa como la que vivieron los inversores canadienses de Boreal. De hecho, como les decía, alcancé a conocer a uno de ellos, John Pollesel, en Roma. Y hasta el día de hoy en la página web de Boreal figura como uno de los titulares o principales responsables de esta empresa, que sigue activamente trabajando. Creo que las intenciones eran realmente hacer un negocio de agrominerales en Colombia y nada me hace pensar algo distinto. En la tercera ocasión en que veo a Gonzalo Aguiar en Colombia, ellos ya no estaban en el camino de realizar un negocio. Simplemente compartí un almuerzo con él porque había viajado a Colombia como observador en las elecciones presidenciales y él supo que yo estaba allá. Hasta ese momento absolutamente nada me hacía pensar que podía haber algo extraño. Había sido una persona muy correcta, muy educada, muy respetuosa”, siguió.

Armas
“En la tercera semana de junio, creo –si necesitan la fecha exacta se las puedo dar– , este señor me invita a tomar un café a su casa. Yo voy y noto realmente una presencia de seguridad que salía de lo común. Si bien las veces que había ido anteriormente a su casa vi seguridad, en esta oportunidad rompía los ojos. Había al menos 5, 6 o 7 personas de seguridad en la famosa mansión de Maldonado donde después ocurrió el copamiento y donde se fueron dando varios sucesos extraños, que con gusto relataré más adelante. Después de que entro a la casa, en la puerta principal me abre un señor, que no sé de dónde era –por el acento parecía mexicano o de Centroamérica–, con un arma en la cintura. Realmente, me parece una actitud bastante violenta que si me invitan a tomar café quien me recibe me abra la puerta con un arma en la cintura. Al entrar a la casa, a la izquierda, había una mesa bastante grande, en la cual había al menos 4, 5 o 6 armas de un calibre importante, con apariencia de armas de guerra. No entiendo mucho del tema –no sé si eran armas automáticas o no–, pero realmente llamaban la atención. La verdad es que en ese momento ya estaba bastante incómodo y cuando entro al escritorio del hombre, lo vi bastante alterado. Él inmediatamente me dice: «¡Qué bueno que pudiste venir! Quería tomar un café contigo. Te tengo que pedir un favor». Le digo: «Sí, decime, si está a mi alcance… ». Dice: «¿Vos no me podrás acompañar a Paraguay la semana que viene? Porque el negocio de los agrominerales en Colombia no salió y quiero ver si podemos ofrecer… ». Y yo inmediatamente le dije: «Mirá, disculpá. Yo no soy lobbyista. No me dedico al lobby. No me dedico a vender. Te acompañé en su momento porque te presentaron personas que entendí que eran de confianza y que tenían la buena intención de que una empresa que estaba instalada en el Uruguay… ». Le digo: «Te agradezco. No lo tomes a mal». Y realmente sí, se lo tomó a mal. Me habló en un tono bastante agraviante. Si bien era frecuente que hiciera ostentación de sus vinculaciones políticas, debo reconocer que lo hizo un poco más. En esa oportunidad dijo: «No, pero ustedes no tienen idea de quién soy yo porque ustedes son nuevos, pero yo acá financio campañas políticas y después me van a necesitar. Yo te estoy pidiendo un favor. ¿Me vas a decir que te cuesta mucho acompañarme a Paraguay?». Le digo: «Mirá, no lo tomes a mal, y si querés tomarlo a mal, tomalo a mal, pero la verdad es que no. Yo no te voy a acompañar a ningún lado». Y me fui. No debo haber estado en esa casa en esa oportunidad más de diez minutos, desde que llegué hasta que me fui. Una de las cosas que él dijo en esa oportunidad es que a él lo cuidaba la policía también. Dice: «Mirá que ustedes no tienen ni idea de quién soy yo, pero de los que están acá afuera, al menos de los que están ahora, dos o tres son policías», como queriendo ostentar algo, como queriendo impresionarme. Primero me abrió la puerta un tipo con un arma en la cintura, después había cinco ametralladoras arriba de una mesa, luego me invita a ir a Paraguay y después me dice que dos o tres de los que estaban afuera eran policías en actividad que lo protegían a él. Dicho esto, realmente se podrán imaginar que me fui bastante nervioso para mi casa y entendí que no estaba bien que yo me quedara con esa información”; agregó

Pioli
El diputado continuó su relato: “Entonces fui y lo hablé con el jefe de policía de ese momento, con Julio Pioli. Días después, no recuerdo bien si pasaron diez días o tres semanas, ocurre un suceso en Montevideo que pasó más desapercibido de lo habitual. Él dijo muchas cosas en las oportunidades en que tuve reuniones con él, pero de cuántas tengo pruebas si son ciertas o no… Él decía que el ex fiscal Díaz era su abogado. Si es cierto o no es cierto, no lo sé. Claramente algo de mitómano el hombre tenía. Pero lo que sucedió acá en Montevideo sí fue real, y fue que se dio una persecución policial con autos de alta gama. Las primeras crónicas de los noticieros decían que en los vehículos, además de armas, 10, había droga, y eso lo pueden comprobar. Después la versión empezó, con el pasar de las horas, a ser más leve. Ya no había droga. Las armas estaban en regla. Sí dijeron que aparentemente una de las armas encontradas podía ser robada a un policía. No, era de un policía que estaba ahí. Era de un policía que hacía de custodia. Y era un policía corriendo a otro policía. Algunas versiones –y creo que debe ser parte de una de las tres investigaciones que hay abiertas en la Justicia al día de hoy– dicen que algunos de los policías que participaron en ese operativo después terminaron siendo parte de su seguridad. Ya habrá una investigación en curso sobre esto, y me imagino que también dentro del Ministerio del Interior. Pero llamó la atención, sí, que un hecho tan extraño en nuestro país pasara casi que desapercibido. Muchas veces, para ir al aeropuerto El Jagüel pasaba por enfrente a su casa, y no una, ni dos, ni tres, sino que varias veces vi gente armada con ametralladoras en la vereda de esa casa. Claramente algo había sucedido en esa casa, o algo había cambiado. Yo nunca más volví a hablar con él. En mayo de 2023 me envió un mensaje preguntándome cómo estaba y pidiéndome disculpas si alguna vez había actuado mal conmigo”, señaló

Audio enviado por Aguiar
«Bo, Seba, dejate de hacer denuncias. Estás quedando pegado, muchacho. Si tenés algún problema conmigo o algo, vení y hablamos acá, de cara, como hombres. Tenemos, los dos, pelos en los huevos, ¿no? Dejate de hacer denuncias, bo, porque la verdad que no te queda. ¿Ta? De frente y mano, bo. Te estoy hablando bien, como caballero. ¿Tenés algún problema conmigo? Venís y me lo decís en la cara, pero no estando denunciando a la gente, bo, y todavía sin razón. ¿Dale? Mirá que sabés donde vivo, así que cuando quieras y donde quieras, papá», sostuvo Aguiar.
“Este fue el audio que a mí me envió este señor en diciembre. Esa es la voz de Aguiar, una voz bastante diferente, un léxico bastante diferente al del señor empresario que a mí me presentaron en Roma. Y se nota claramente que está en un estado bastante alterado. Después de haber hecho una denuncia al jefe de policía y de que uno, dos o tres días después a mí me llegue un audio como este, realmente sentí un estado de indefensión importante. ¿Si es una amenaza de muerte? A mí en un momento me preguntaron, después de que se hicieron públicos esos audios: «¿A usted lo amenazó de muerte?”. Y no, no me dice que me va a matar ni me dice que me va a picar en pedacitos. Pero vuelvo a lo mismo, hoy son todos valientes porque, primero, ya está muerto y, segundo, saben que aparentemente no era narcotraficante, pero pinta no le faltaba y costumbres se ve que tampoco”, añadió.

Heber y Martinelli
“Realmente lamento que hoy Heber no esté acá, porque me gustaría que escuchara de mi boca lo que estoy diciendo acá. Creo que sería bueno para tener un ida y vuelta en este tema. El 24 de enero del 2023, un poco más de un mes después, le había pedido una reunión al entonces ministro Heber para comunicarle esta situación, que ya había pasado de castaño oscuro. Ahí ya se había dado esta situación que se ha hecho pública últimamente, del vínculo que decía tener –yo no sabía si era cierto o no– el hoy ministro del Interior. Además, se habían hecho públicas fotografías del casamiento donde se veía al actual ministro del Interior. Se podrán imaginar que esa situación me ponía cada vez más intranquilo. Entonces fue que recurrí en enero del año 2023 al ministro del Interior Heber para manifestarle esta situación. Es verdad que no lo hice por escrito. Unos días después vuelvo a hablar con Heber y me dice que me quede tranquilo, que es verdad que Martinelli estuvo en ese casamiento, pero que no me preocupe que no va a pasar nada. Entonces, le pregunto al ministro: «¿Vos le comentaste a Martinelli que yo te dije esto?». Yo me sentí doblemente expuesto. Dicho esto, entendí que debía ir un escalón más arriba y en febrero 13 de ese año fue que pude conseguir una reunión con Álvaro Delgado, a quien también le hice saber de esta situación. Él me agradeció y me retiré. Tal vez debería haber hecho una denuncia. Tal vez sí o tal vez no; no lo sé. Lo que sí sé es que la situación que pasamos tanto yo como mi familia no fue para nada agradable. Nos sentimos en un estado de indefensión muy grande, sobre todo cuando se siguieron dando algunas situaciones que me seguían preocupando cada vez más. Ustedes recordarán el copamiento de La Maison. Yo, que estuve ahí, en esa casa, les puedo decir que nadie puede creer que cuatro desgraciados con dos revólveres viejos podían entrar a coparla. Nadie con dos dedos de frente podía pensar eso. Cuando se da esa situación, aproximadamente a fines de febrero del año 2023 –se puede buscar la fecha exacta del copamiento en las redes–, llamo nuevamente al ministro Heber y le digo: «Ministro; supongo que usted ya está enterado de que la mansión que fue copada es la residencia de la persona de la que fui a hablar con usted el mes pasado». Me contesta: «La verdad es que no lo sabía; me estoy enterando por vos». Me demostraba una vez más una falta de comunicación en los principales mandos donde ya había denunciado una situación que para mí era tremendamente alarmante”, sostuvo Cal

Uso político
“Un día aterricé en Laguna del Sauce y unos minutos después aterrizó el helicóptero de la Policía en el que venía el ministro Heber y otras autoridades del Ministerio del Interior. Creo que también venía Martinelli. Se vino una tormenta muy grande, yo estaba por tirar paracaidistas, no pude tirarlos y tuve que aterrizar con los paracaidistas en Laguna del Sauce. Habíamos salido del aeropuerto El Jagüel. El ministro no tuvo mejor idea que hacerme un chiste cuando nos encontramos en el aeropuerto. De forma muy jocosa y risueña me preguntó, delante de la gente, si todavía no me habían matado los narcos. Le hice saber que no, que por ahora no, pero que cualquier cosa se iba a enterar. Me apena profundamente esta situación y espero que no se haga un mal uso político de ella, sino que se haga un buen uso político. Es una situación que puede vivir cualquier uruguayo que esté o no en la política, ya sea por nabo, por confiado o por lo que sea. Todos hacemos cenas de recaudación. Hace pocos días en Punta del Este vi tickets de mil dólares por cena de recaudación para mil personas. Esto pasa en todos los partidos. En mi partido también hacemos cenas de recaudación. Sin embargo, creo que esto debe ser un llamado de atención de que tal vez Uruguay no está tan lejos de convertirse en un país como Ecuador, por ejemplo. Creo que tenemos que ser un poquito más desconfiados y no podemos abrirle las puertas al primero que aparece con plata y dice ser un gran empresario. Creo que cuando un legislador se acerca a denunciar una situación, hay que escucharlo; creo que cualquier persona que se acerque a denunciar una situación debe ser escuchada. Deseo, como dije recién, que apelemos a no hacer leña del árbol caído con esta situación. Sé que estamos en un año electoral. El 8 de marzo pasado tuve una reunión en la Fiscalía. Muy amablemente me recibió el fiscal letrado penal de Montevideo de delitos económicos y complejos de tercer turno, doctor Gilberto Rodríguez, a quien le llevé una nota que quise entregar contando esta situación y un pendrive con el audio que ustedes escucharon. Él me explicó cómo era el procedimiento para entregar este tipo de denuncias. Desconozco cómo lo hacen otros para que funcionen con las celeridades que a veces veo en la televisión. En mi caso, el fiscal me atendió muy amablemente, fue muy caballeroso conmigo, me explicó cómo era el procedimiento, me dijo que al no ir con un abogado yo tenía que pedir cita. Se me dio fecha el 8 de marzo para el 17 de abril; dentro de quince días voy a ir a entregar este mismo escrito, en el cual cuento lo que fue mi experiencia personal y entrego el audio que ustedes escucharon anteriormente. Hablé sobre este tema también en algún momento con legisladores, tanto del oficialismo como de la oposición. Sí caí en la tontería de hablar con este periodista y me arrepiento, porque me dejó en una situación de vulnerabilidad aún más grande después de que fueron grabados esos audios, de los cuales, también de forma muy jocosa, algunos periodistas iban tirando algunas miguitas”; expresó.

1 COMENTARIO

  1. Pozos??? miles x todas las calles,,desde hace mucho tiempo.1 vergüenza,y punta del este totalmente a oscuras,,,,ahora precaución x las lluvias? Qué Caretas ,está el personal ,es tan las máquinas ,,que hacen con la recaudacion ,que no pueden comprar azfalto y pasar 1 rodillo de corrido, TRUCHOS SON PURO REMIENDO…Y TAN BARATA LA LUZ LED ,,,SON D CUARTA ,SI ILUMINAN LA CIUDAD HAY TURISMO DE PRIMERA,,,AZFALTO SRES…NO SEAN BERRETAS.. TIENEN TODO PARA HACERLO.

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