bruni

En términos generales existe cierto cansancio y descreimiento en la política y en la denominada clase política. Es un fenómeno global. Se debe actuar a efectos de recuperar, desarrollar, profundizar y valorizar la misma. En Uruguay existen claros ejemplos de la importancia de lo ideológico – político.

Los innegables avances que en materia social han existido en los últimos 10 años no vinieron del cielo. Desde la óptica social, partiendo de una estrategia nacional, recordemos el crecimiento en los últimos 10 años de salarios, reducción de la pobreza e indigencia, pasividades, soluciones habitacionales, Sistema Nacional de Cuidados, Plan Ceibal, Plan IBIRAPITÁ, Sistema Nacional de Salud, creación y desarrollo del Hospital de Ojos, políticas de descentralización, etc. Son datos por demás conocidos y elocuentes. Ello no sucedía en los 20 años anteriores a los años 2005-2006. ¿Por qué? Es indudable que se aplicaron decisiones políticas sumamente diferentes en ambos períodos. Claro que en cualquier sociedad es importante la economía, pero sus resultados, en este caso referimos a los sociales, dependen de las resoluciones que se adopten y apliquen. En definitiva se trata de desarrollar la Seguridad Social, Derecho Humano Fundamental con visión integral, que es mucho más que una simple suma de seguros sociales, debiendo alcanzar a toda la sociedad. Dicho en otros términos: es lograr mejorar la calidad de vida. Ante lo expuesto ¿por qué el descreimiento?

Por supuesto que persisten carencias e insuficiencias que obligan a pensar en el futuro con miradas globales sustancialmente estratégicas. Y para ello creemos que tenemos por delante una profunda batalla política y cultural, promoviendo la colectivización y profundización del proceso a efectos de que no predomine el individualismo y el coyunturalismo en el análisis, buscando el acercamiento con la ciudadanía, ayudando por tanto a luchar contra el descreimiento. Se trata de largos procesos en los que coexisten avances, retrocesos y dificultades, que se deben profundizar según los objetivos y resultados planificados, evaluarse con miradas autocríticas, prever recursos y herramientas adecuadas, etc. Muy bien lo decía William, Faulkner: “Después de escalar una montaña muy alta, descubrimos que hay muchas otras por escalar”.

En la estrategia a plantear, uno de los principios fundamentales de la S. Social es la SOLIDARIDAD, que conlleva muchos elementos de fondo, entre los que destacamos la distribución de riqueza con justicia social, la igualdad y la suficiencia de las prestaciones, etc. Un ejemplo que clarifica es de las AFAP. Ha fracasado como sistema, el caso de los cincuentones es bien ilustrativo, pero el problema fundamental, más allá de los números, es su filosofía individualista, lucrativa y financiera, absolutamente contraria al Derecho Humano Fundamental de la Seguridad Social. Su propio nombre lo prueba: Sistema de Ahorro Individual. De ahí la gran lucha política y social existente para su desaparición. Entonces ¿es importante o no la política y su diversidad de opininiones?

Existen grandes desafíos de futuro. La evolución tecnológica ha llevado a que el mundo industrial, comercial, rural, etc, se sienta amenazado por diversas tecnologías, en virtud de que muchas tareas que realizan están siendo sustituidas por dichos medios. Ejemplo es la empresa multinacional KODAK, que con más de 170.000 empleados y con una venta del 85% de las fotos en papel, en pocos años dejó de existir por la entrada y masificación de las cámaras digitales. (1) Ante la amenaza al trabajo ¿cómo se financiará la S. Social en el futuro? ¿Qué papel jugará el Estado y las políticas tributarias? Sólo hacemos mención a una de las tantas facetas del problema, que merece un análisis específico.

¿Y el proceso de envejecimiento de la sociedad? Es un fenómeno inevitable. Originará gastos en políticas de salud, educación, retiros, mejora de calidad del trabajo, aprovechamiento de experiencias laborales de adultos mayores, en el Sistema Nacional de Cuidados y la atención a la infancia, adolescencia, juventud, etc. Todo lo cual exigirá el fortalecimiento del gasto público, porque lo contrario no nos llevaría a seguir mejorando la calidad de vida, hecho clave para cualquier sociedad. ¿Se aplicarán recortes sociales como se hace en viarios países cercanos y del mundo, o se buscará profundizar la riqueza redistributiva con justicia social? Son decisiones políticas ideológicas diferentes. Dr. Jorge R. Bruni.

 

(1) Datos extraídos del trabajo del Dr.. Giancarlo Fabritzio D´ Angelis “El futuro del Trabajo y la financiación de la Seguridad Social”.

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