“Talvi-Andrade: la cruz de caminos”, por el Prof. Gustavo Toledo

El convite no pudo ser más atractivo para una sociedad ávida de ideas, argumentos y proyectos.

Luego de un cuarto de siglo sin debates televisivos, dos precandidatos a la presidencia de la República de partidos rivales, Ernesto Talvi, del Partido Colorado, y Oscar Andrade, del Frente Amplio, se animaron a dejar de lado las aprensiones y temores que aún dominan a muchos de sus colegas para asumir el sano desafío de intercambiar ideas y someterse al escrutinio de la ciudadanía.

El convite no pudo ser más atractivo para una sociedad ávida de ideas, argumentos y proyectos. En tiempos de tarjetas virtuales, promesas incumplibles y frases hechas, un poco de ideología (que no es mala palabra, por cierto) y coraje para decir lo que cada uno piensa es más que bienvenido.

Vale destacar que el contraste entre los proyectos, estilos y visiones del mundo que encarnan ambos candidatos no pudo ser mayor. Y eso, sin duda, facilita la elección del ciudadano.

Así, mientras Talvi se explayó a lo largo de la hora y poco que duró el debate sobre su proyecto de país, un proyecto verdaderamente renovador y progresista (eso que algunos llamamos batllista), con énfasis en una educación de calidad, mejor seguridad y la imprescindible modernización del Estado, que confía en la fuerza creativa de las personas y aspira a que nos abramos al mundo; Andrade se centró en la defensa de un proyecto anacrónico y perimido, con más (y no mejor) Estado, que sofoca a las fuerzas productivas y asfixia a los emprendedores.

Asimismo, fue notorio que a la cerrazón ideológica y a la vehemencia marketinera del candidato oficialista, Talvi le contrapuso serenidad y disposición al diálogo, requisitos básicos para un estadista del siglo XXI, consciente de la necesidad de construir grandes acuerdos nacionales que nos permitan salir del atolladero en el que nos encontramos.

Por último, y quizás lo más notorio del debate, fue la distancia kilométrica entre la mirada del mundo de uno y otro. Mientras la del candidato del Partido Comunista está anclada en el pasado y pretende disimular los desaciertos de su gobierno demonizando las gestiones de los Partidos Tradicionales; el discurso de Talvi y “Ciudadanos” se proyecta al futuro, tratando de dar respuesta a los desafíos del mundo que viene y priorizando a los más débiles, a los excluidos de la era frenteamplista, acercándoles las herramientas educativas, laborales y legales que les permitan forjarse un destino de dignidad y justicia.

En suma, si de algo sirvió este choque de ideas y estilos fue para que la ciudadanía tome conciencia de la cruz de caminos que se le presenta el próximo 30 de junio y elija qué país quiere para sus hijos y los hijos de sus adversarios. Si el que proyecta Talvi, abierto, republicano e inclusivo, o el de Andrade y el Frente Amplio, que las pruebas Pisa, la crónica roja y los indicadores económicos en picada me evitan tener que adjetivar.

 

Usted, elije.

 

Ciudadanos-Partido Colorado

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