Denuncian caso de presunto error policial

En cambio, fuentes policiales aseguraron que fueron liberados porque las pruebas no eran suficientes, pero que la Fiscalía avanzó en la investigación: cometieron rapiñas y arrebatos

Un joven montevideano denunció a través de las redes sociales una penosa situación que le tocó vivir en Maldonado el pasado fin de semana, cuando había venido de visita a ver a una amiga. El muchacho, que contó todo a través de Facebook, habría llegado a Maldonado el pasado jueves y vivió el problema al otro día hacia la una de la tarde. A causa de eso estuvo internado en un centro hospitalario y ahora regresó a su casa. En cambio, su acompañante, un joven de 15 años, sigue internado y podría quedar parapléjico a causa de la gravedad del aludido accidente.

Correo de Punta del Este buscó la versión policial del asunto. Fuentes autorizadas señalaron que los accidentados eran parte de un grupo de rapiñeros y arrebatadores que cometieron una seguidilla de delitos en la zona y que, en algunos casos, quedaron filmados. No obstante, esas pruebas no estaban disponibles el pasado viernes por lo que el fiscal debió ordenar su liberación.

Choque

“Yo vivo en Montevideo; había ido a Maldonado para encontrarme con mi compañera. El viernes me levanté en la casa de ella y al mediodía fue a buscarme un amigo en una moto que le habían prestado. Estábamos yendo para el barrio Kennedy, donde vive su madre, y nos empezó a seguir un móvil de la policía nacional. Como nos quiso chocar, nos asustamos y no frenamos”, contó el joven por escrito.

“Cuando salimos a la ruta, nos chocó otro patrullero de frente; yo salí volando y mi compañero se estrelló contra el parabrisas: se fracturó la cadera, las piernas y se quebró tres vértebras. Tiene riesgos de quedar parapléjico, según informan los médicos”, indicó.

“Antes de que me pudiera levantar del suelo, después de que nos atropellaran, varios policías se acercaron y lo primero que hicieron fue pisarme la cabeza. Mientras nos insultaban, giro para ver a mi compañero y observo que un uniformado le estaba pisando el rostro, amenazándolo: ‘De esta cara no te vas a olvidar más’. Después de diez minutos recibiendo insultos y golpes en el piso, nos subieron a dos ambulancias separadas, con custodia policial dentro del vehículo. Cuando llegamos al Hospital de Maldonado, nos esposaron a las camillas. Dos policías estaban dentro de la sala, impidiendo que nuestras familias nos vieran. Nos tuvieron ocho horas incomunicados y detenidos en el hospital, sin darnos un vaso de agua, siquiera. Nos acusaban sin pruebas por un delito que no cometimos. Mi compañero es menor de edad y tampoco les importó. Instalaron una versión en los medios, que decía que yo recién salía de la cárcel; es mentira, jamás entré a una comisaría, no tengo antecedentes”, señaló.

Como si nada

“Cerca de las 21hs nos avisaron que habían llamado de la Fiscalía, que estábamos en libertad; nos sacaron las esposas y se fueron, como si nada hubiera pasado. Mi hermana estaba esperándome ahí porque una persona del barrio le había contado lo sucedido; ni desde la policía ni desde el hospital les avisaron a nuestras familias que estábamos internados y detenidos. Tuve miedo hasta que me subí al ómnibus para volver a Montevideo. De hecho, me desmayé cuando llegué a Tres Cruces.

Necesitamos que se haga justicia y que se controle a la policía; quienes vivimos en barrios populares sufrimos todos los días la estigmatización, la discriminación y la violencia de las fuerzas de seguridad. A mi amigo lo trasladaron a Montevideo, todavía está internado, con la cara desfigurada por los golpes y el cuerpo quebrado por cómo nos chocaron; nos podrían haber matado. Está angustiado, llora de dolor y de bronca porque es injusto que nos traten así. Elijo denunciar esta situación para que no la sufran otros gurises: los Derechos Humanos se defienden o se violan, no hay grises”, concluyó.