“Desde la platea”, por Danilo Arbilla

El sábado pasado se esperaban con ansia los resultados del domingo; los números que no mienten, la prueba del nueve para las encuestas. La ansiedad hoy es por saber qué dirán las encuestas.
Se cumplieron los pronósticos; lo que no se previó fue el efecto perturbador – la palabra de moda ahora es disruptivo- de la fórmula presidencial de los blancos: la irrupción de Valeria Ripoll y la caída de Laura Raffo.
La curiosidad por sobre lo que opina la gente no es chica. ¿O no?.
Un dato: Raffo en su momento también fue disruptiva, (la sacaron de la galera): una genialidad de laboratorio, de gente que se las sabe todas o meramente una decisión para cerrarle el paso a algún otro. Tuvo mucho apoyo, durante años, pero, como hemos visto, este domingo la apuesta no prosperó.
Antes una aclaración: lo que digo no lo digo como hombre sabedor – parafraseando a Platón- sino como un observador observando con Ustedes. Pero un observador, permítaseme, bien ubicado en la platea desde hace unos 65 años.
Baja concurrencia, salvo en el FA , como se adivinaba. Mucha abstención, como ocurre en tantos lados y en elecciones generales. Nada para alarmarse: eran internas no obligatorias, como deben ser, y con un electorado del cual la mitad está contento con el gobierno. ¿Para qué agitarse, entonces? Votaron casi un millón y no lo hicieron un millón 800 mil. Este es el electorado a captar. Hay que afinar la puntería (el termo y mate ya no sirven como carnada).

Hace más de medio siglo un corresponsal de “Los Angeles Times”, que cubría las elecciones de 1971 resaltaba que en Uruguay los tres candidatos eran social demócratas,(SD): SD de izquierda (Seregni), SD de centro ( Wilson) y SD de derecha (Bordaberry).
Parecería que esa visión no ha cambiado para encasillar a los que no votaron en las internas. ¿Será así?¿Todos social demócratas y pendulares? Se les distinguen como indecisos, independientes, pero no hay tales, pienso. Son ciudadanos que mientras se ocupan de lo suyo están decidiendo: esperan el menú que surge de las internas y estarán más o menos atentos y en casos sensibles a la forma y contenido de los mensajes. Cuando corresponda elegirán y un importante número lo hará de acuerdo a cómo cree que le va y cómo le va a ir y nadie más autorizado que cada uno para saber eso. En definitiva, es el fundamento del voto universal.

Hilar mucho más puede ser peligroso. En este aspecto veo como demasiado audaz la elección de Ripoll para acompañar a Álvaro Delgado. Éste lo debe haber sopesado mucho: nadie más interesado que él.
La intención sería cambiar en algo esa imagen de “gente acomodada” sobre la que machaca el FA y que parece que habría hecho mella. ¿Un retoque del perfil? En filas blancas, que se han ido alineando con los días, igual hay como un mal gusto, una desilusión. Sienten que se ha sido ingratos con ellos. El riesgo es que los militantes pierdan el entusiasmo y peor aún que lo pierda la dirigencia.

¿Es dejársela servida al FA?. No lo veo tan así. Puede implicar un eventual debilitamiento del PN., pero a la vez un fortalecimiento de la Coalición Republicana por un corrimiento que favorecería al Partido Independiente y Cabildo Abierto y muy particularmente al P.Colorado. Andrés Ojeda tiene un discurso muy coalicionista y declara que Lacalle – el que tiene el 50% de aprobación- es su referente; si además Pedro Bordaberry abre lista al Senado, pueden crecer mucho.

Es lo que se ve desde la platea.

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