El 83,8% de estudiantes de entre 14 y 17 años dice haber consumido alguna sustancia psicoactiva en el último año

El Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd) presentó el reporte La incidencia del clima escolar sobre la percepción de seguridad de los estudiantes y sus desempeños

El Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd) presentó el reporte La incidencia del clima escolar sobre la percepción de seguridad de los estudiantes y sus desempeños. El documento brinda evidencia sobre la relevancia de profundizar en el trabajo de la convivencia escolar, de analizar los efectos del consumo de drogas y de atender las diferencias a nivel de género y del contexto socioeconómico que se observan en la percepción de seguridad de los adolescentes.
De acuerdo a los datos presentados por el INEEd, tomados de la aplicación 2022 de la prueba Aristas en tercero de media (secundaria y técnica), la percepción de seguridad de los estudiantes tiene una relación directa y significativa principalmente con el clima del aula. También con la violencia barrial y la apertura hacia la diversidad de los adolescentes, y existe un efecto indirecto de las habilidades socioemocionales y el consumo de drogas, mediado por el clima del aula.
El clima de aula que favorece la percepción de seguridad se caracteriza por: fuertes vínculos entre estudiantes y docentes, fuerte sentido de pertenencia del adolescente con el centro, percepción de los estudiantes de que su voz es escuchada y un abordaje del conflicto mediante el diálogo y el respeto.
El clima de aula tiene efectos sobre los logros en lectura y matemática. En contraste, las conductas de riesgo (externalizantes e internalizantes) y el consumo de drogas por parte de los adolescentes tienen efectos negativos sobre los aprendizajes, a través de su incidencia en el clima de aula. Además, centros con un clima de aula inclusivo, en los que los adolescentes están motivados y autorregulados para el aprendizaje y se sienten seguros, se asocian positivamente con los desempeños.

Consumo
Al analizar la prevalencia de consumo de drogas en los últimos 12 meses por género no se encuentran diferencias entre aquellos que declaran haber utilizado “alguna sustancia psicoactiva”. Sin embargo, al analizar las diferencias entre varones y mujeres por sustancia, se observa que entre las mujeres es claramente más alto el consumo de medicamentos que entre los varones (23,3% y 13,7%, respectivamente), mientras que el consumo de bebidas energizantes y de otras sustancias16 es mayor entre los varones. En el primer caso, pasa de 65,7% entre las mujeres a 73,1% entre los varones, mientras que en el segundo caso, si bien la magnitud es claramente más baja, entre los varones es casi el doble que entre las mujeres (5,2% y 2,6%, respectivamente). Por su parte, los estudiantes que se identifican con otro género presentan un mayor consumo de medicamentos, tabaco, marihuana y otras sustancias que lo observado entre las mujeres y entre los varones.
Con relación a la edad, se observa que a medida que aumenta, crece el consumo de tabaco, bebidas alcohólicas y marihuana. Asimismo, los estudiantes de 16 años o más presentan una mayor prevalencia de consumo de medicamentos y otras drogas (cocaína, pasta base, hachís, alucinógenos o éxtasis), con relación a sus compañeros de menor edad. Por su parte, el consumo de bebidas energizantes parece ser más frecuente entre los estudiantes de menor edad. Las diferencias en el consumo de sustancias constatadas por edad y género se encuentran en línea con lo publicado por la Junta Nacional de Drogas (2022). El uso de drogas se incrementa a medida que aumenta la edad de los adolescentes y se constata un mayor consumo de alcohol, tabaco y medicamentos entre las mujeres con relación a los varones, aunque entre los estudiantes de tercero de media la diferencia de género en el uso de alcohol y tabaco no es de una magnitud muy grande.

Contexto socioeconómico
Por contexto socioeconómico y cultural del centro se observa que, con independencia de la sustancia específica, la prevalencia de consumo declarada durante el último año es similar entre los estudiantes que asisten a centros de contexto muy desfavorable, desfavorable, medio y favorable y, en todos los casos, es algo menor en el contexto muy favorable. Sin embargo, se ha observado que probablemente esta sea una relación espuria, siendo la edad de quienes asisten al sistema educativo en cada contexto lo que explica el nivel de consumo.
Por un lado, los resultados muestran que el consumo es mayor entre los adolescentes no escolarizados (85,3%) que entre los escolarizados (76,7%). Esta es una primera diferencia relevante y a considerar, ya que Aristas solo abarca a adolescentes escolarizados en tercer año de educación media. Por otra parte, cuando el análisis se realiza entre adolescentes de 15 a 19 años que han estado o están vinculados a educación media, la relación entre la declaración de consumo de alguna sustancia durante el último año y el quintil socioeconómico se asemeja a la encontrada en Aristas: es algo mayor en los quintiles más bajos que en los más altos (68,3%, 70,4% y 72,6% en los quintiles 1 a 3, frente a 62,3% y 67,5% en los quintiles 4 y 5). Ahora bien, tanto Aristas como estudios previos señalan que el nivel de consumo aumenta con la edad. De esta manera, tomando en cuenta que en los contextos más bajos hay una mayor proporción de estudiantes con rezago que en los contextos más altos, lo que se está observando no es la relación del contexto con el consumo, sino la relación de la edad con el consumo.

Montevideo e interior
El análisis a nivel regional evidencia que la prevalencia en el consumo de “alguna sustancia psicoactiva” es mayor en el interior del país que en Montevideo. Un 85,5% de los estudiantes que asisten a centros ubicados en el interior declara haber consumido alguna sustancia en el último año, frente a un 80,7% en la capital19. Sin embargo, al analizar por sustancia solo se encuentran diferencias en el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco. Mientras un 67,3% de los estudiantes del interior reporta haber tomado alcohol en los últimos 12 meses, esta proporción desciende a 52,6% en la capital. En el caso del consumo de tabaco la diferencia es de cuatro puntos porcentuales (15% en el interior en comparación con 10,8% en Montevideo) .

Si bien las preguntas realizadas a los estudiantes sobre consumo de drogas no fueron de carácter obligatorio, solo un 0,4% no contestó la pregunta sobre el consumo de sustancias y menos de un 2% no contestó sobre el consumo de drogas de sus amigos más cercanos. Por su parte, también cabe aclarar que el relevamiento no está orientado al consumo problemático de sustancias psicoactivas, sino a la prevalencia en el consumo en el último año.