El águila del Graf Spee se pondrá finalmente a la venta por orden judicial

Un diferendo entre los rescatistas, que la extrajeron del mar, y el estado, había trancado la operación desde hace 13 años

Después de trece años de litigios, la Justicia condenó al Ministerio de Defensa Nacional y a la Prefectura Nacional Naval que disponga la venta onerosa del Águila y el Telémetro del acorazado alemán Graf Spee, dentro de un plazo de 90 días (contados desde que quede ejecutoriada la sentencia). El 50 % de lo recaudado con la venta deberá pasar a manos de quienes en su momento obtuvieron el permiso para extraer del mar esas reliquias navales. El principal permisario fue el conocido relacionista público Alfredo Etchegaray, que esperaba esta resolución desde el año 2004. Sus socios eran, su hermano, Felipe, y el buzo Háctor Bado, ya fallecido. La justicia también condenó al estado a pagarles los intereses legales sobre el 50 % del producido que les toque desde la fecha de la demanda y también los condenó a devolver la garantía a los permisarios.

El Admiral Graf Spee fue terminado de construir en enero de 1936 y sirvió con la marina de guerra alemana al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Su nombre fue colocado homenajea al almirante y conde Maximilian von Spee, comandante de la Escuadra de Asia Oriental alemana, que luchó en las batallas de Coronel y de las islas Malvinas durante la Primera Guerra Mundial.

Controlado

Los buques de esta clase fueron apodados «acorazados de bolsillo» por los británicos. El Tratado de Versalles, firmado al concluir la Primera Guerra, controlaba el armamento alemán e imponía que ningún navío debía pasar de un determinado tamaño y tonelaje.

Armado con seis cañones de 280 mm en dos torretas triples, el Graf Spee y sus buques gemelos fueron diseñados para vencer a cualquier crucero que fuera lo suficientemente rápido para capturarlos, según cuenta Wikipedia. Como alcanzaba una velocidad de 28 nudos (52 km/h) por lo que eran pocas las naves francesas y británicas que podían alcanzarlo.

En diciembre de 1939, el Graf Spee llegó a costas uruguayas y se tiroteó con varias naves inglesas frente a la costa de Punta del Este. Más tarde pidió recalar en el puerto de Montevideo para efectuar reparaciones. Días después, su capitán se quitó la vida. El barco fue volado para que no cayera en poder de los aliados. Los restos del buque ubicados frente a Montevideo constituían un peligro para la navegación, por lo que han estado señalizados con una boya luminosa de peligro aislado −luz blanca, dos destellos cada diez segundos− al este, y una boya ciega al oeste.

De esta manera, en febrero de 2004, un equipo de salvamento financiado por privados y por el gobierno uruguayo comenzó a trabajar para recuperar la nave. Así se recuperó el enorme telémetro de artillería, de 27 toneladas de peso. Fue sacado del agua el 25 de febrero de ese año y expuesto en el puerto de Montevideo. El 10 de febrero de 2006 se recuperó la enorme escultura de un águila de más de dos metros de alto que estaba colocada originalmente en el espejo de popa del buque. Un gran debate comenzó entonces sobre la pertinencia de vender esa pieza o conservarla como “patrimonio nacional”. El diputado nacionalista Jorge Gandini había planteado al entonces ministro de Defensa Nacional, Jorge Menéndez, que el Estado podía vender el águila para obtener recursos. En el pasado, se habían recibido ofertas por la pieza que iban de los US$ 8 millones a los US$ 52 millones.

Últimamente el águila se encuentra en una caja de madera guardada en un depósito del Fusna (Fusileros Navales) y ha sido objeto de una larga controversia. Representantes del gobierno alemán habían pedido a su par uruguayo que la pieza no fuera ni vendida ni exhibida.

Foto: Horacio Maglione