“El Cnel. Francisco Mancebo Osorio”, por Mario Scasso Burghi

Retrato del Cnel. Francisco Mancebo por el pintor Arzadum, actualmente en el Museo Mazzoni.

Francisco nace en la Ciudad de Maldonado el 5 de noviembre de 1852, siendo bautizado en la Iglesia Parroquial de San Fernando (Capilla de Aguilar: actual cuadra de la Seccional 1era. de Policía), por el Cura Vicario Juan Manresa el 15 del mismo mes, hijo legítimo de Pedro Mancebo y Eleuteria Osorio. Ambos progenitores procedían de la sociedad fernandina. Su abuelo paterno Juan Antonio Mancebo era integrante por Maldonado en la Honorable Junta de Representantes de la Provincia Oriental, disuelta por el Cap. Gral. Lavalleja, el 12 de octubre de 1827. Su abuelo materno Venancio, era hermano del Cap. Francisco Osorio, integrante de la División Maldonado que actuó en Sarandí y fue Comandante Militar de Maldonado en 1832, hijos de José Osorio, que combatió en defensa de la ciudad durante el asalto británico en 1806 y nietos a su vez del primer boticario de la población el gallego Francisco Osorio.

Después de la guerra
La Ciudad de Maldonado, arruinada, empobrecida y despoblada, se reponía de la traumática “Guerra Grande” (1837-1851), un mes antes de su nacimiento, el Presidente Juan Francisco Giró, la visitó y la describía: “presenta un triste aspecto; faltan todavía muchos de sus habitantes; hay bastantes casas arruinadas y deshabitadas;”…”al recorrer…todo el litoral del departamento…hemos quedado verdaderamente consternados al presentar la lamentable desolación en que lo han dejado las pasadas y más que deplorables desgracias del país. Son más las taperas y las tunas, que las poblaciones [casas] habitadas que hay en él. Tales han sido los estragos, que no se ve un solo animal en muchas leguas.” Durante su niñez y adolescencia, la ciudad y su campaña, se fue recuperando de su desolación, algunas de las familias propietarias se fueron reinstalando y otras nuevas se fueron instalando, recuperándose el comercio local y reactivándose el puerto, la explotación de los lobos marinos era una de las principales fuente de recursos. Su formación escolar se realizó en la “escuela de primeras letras”, costeada por la JEA de Maldonado. Posteriormente se trasladó a Montevideo, ¿por estudios?.
Durante la Presidencia del Gral. Lorenzo Batlle (1868-1872), quien expresaría al asumir su administración:… “Hombre de principios, soldado de la gloriosa Defensa de Montevideo”… “Propenderé a la unión del Partido Colorado, gobernando con los hombres más dignos de ese partido”, se produce en marzo de 1870, la más formidable sublevación del perseguido y excluido Partido Blanco, acaudillada por el Gral. Timoteo Aparicio: la “Revolución de las Lanzas”. El 1ero. de marzo moría en Cerro Corá Francisco Solano López, enfrentando a los brasileños, finalizando la Guerra del Paraguay. En abril de 1870, era asesinado Urquiza, por una revolución entrerriana.

Soldado
El Ejército Revolucionario de más de 8000 hombres, armados la mayoría con lanzas, insurreccionó la campaña, obligó al Gobierno Nacional, a aumentar los contingentes del ejército, recurriendo a la “leva” (reclutamiento forzoso), de la población principalmente ciudadana, formándose las Compañías Urbanas. Un joven Francisco Mancebo, de 17 años, fue movilizado como soldado, en agosto de 1870, integrando el Batallón Urbano de la Capital (infantería). Es comandado por el Cnel. Simón Patiño. La situación del Ejército Gubernamental que perdió rápidamente el control de la campaña, era desesperada. Timoteo Aparicio en unión al Gral. Anacleto Medina, sitió Montevideo, ocupando los barrios de la Unión y del Cerrito en agosto y derrotó en Paso Severino al Gral. Gregorio Suárez (“Goyo Geta”, responsable de la muerte del Gral. Leandro Gómez en Paysandú) y al Gral. Francisco Caraballo, en Corralito, en setiembre, sitiando de nuevo la capital, tomando por sorpresa la Fortaleza del Cerro el 29 de noviembre. Es en esas circunstancias críticas, que el Batallón Urbano es movilizado para combatir en el Arroyo Colorado, (límite entre Montevideo y Canelones) el 13 de setiembre y en el Paso de Casavalle (en el Arroyo Miguelete y Cañada Casavalle, en el actual Cementerio del Norte), el 14 de setiembre, en las acciones en torno a la capital, en el curso de las incursiones de “guerrillas” blancas El mismo Gral. Batlle, encabeza las fuerzas (integradas por la “la Urbana”), que contratacaron exitosamente a los sitiadores en el Barrio de la Unión. Este combate con más de 300 muertos, levantó la moral del Gobierno. El Batallón Urbano también interviene el día de Navidad de 1870, cuando se libra la más sangrienta batalla de la contienda (más de 1000 muertos), en el Pueblo del Sauce, Canelones, en la que el Gral. Suárez derrota al Gral. Aparicio. Culmina en el lanceo y degüello de los prisioneros y luego en “hacer pasar la caballada”, sobre los heridos inmovilizados en el “hospital de sangre” de los blancos, ordenada por el “Goyo Geta”. “La Urbana de la Capital”, interviene en una expedición a Pan de Azúcar, para reafirmar la posición gubernamental en el Este. El Ejército Revolucionario retrocede hacia el interior, siendo derrotado nuevamente por el Gral. Enrique Castro en Manantiales del Río San Juan en Colonia (muriendo lanceado el Gral. Anacleto Medina), el 17 de julio de 1871, pasando el Río Negro. El Batallón Urbano es movilizado en su persecución, a las órdenes del Gral. Suárez, interviniendo en el Combate de Cerros Blancos (Rivera). El soldado “distinguido” Francisco Mancebo es ascendido a Sargento 2do. en junio y a Subteniente en octubre de 1871, seguramente teniendo en cuenta su desempeño, en las acciones de combate que intervino, tenía 18 años.
Paz de abril
El Gral. Lorenzo Batlle el 1ero. de marzo de 1872, entrega el mando al Presidente del Senado Tomás Gomensoro. La guerra civil había impedido las elecciones. Durante el interinato de Gomensoro se logra la Paz de Abril, en la cual se logra el primer acuerdo de coparticipación política entre los “Blancos” y “Colorados”: se nombrarían Jefes Políticos y de Policía “Blancos”, en cuatro Departamentos, Canelones, Cerro Largo (incluía el actual de Treinta y Tres), Florida y San José (Incluía a Flores), de un total de trece.
Durante la Administración del electo Presidente José Ellauri, el 25 de junio de 1873, el Subteniente Mancebo, pasa a la Plana Mayor Pasiva, al disolverse el Batallón Urbano, pasando a integrar con el grado correspondiente, el 3 de agosto, al Batallón 1ero. de Cazadores. Los “cazadores” eran una unidad de infantería, especializada en puntería en los tiros de los fusiles.
El 1ero. de enero de 1875 se producen graves disturbios durante la elección de Alcalde Ordinario en Montevideo, con el resultado de varios muertos y heridos. La intervención del Cnel. Latorre al frente de los Batallones 1ero. y 4to. de Cazadores, disuelve los enfrentamientos. Se iniciaba el “Año Terrible”. Al otro día el 2 de enero, Mancebo es transferido al 5to. de Cazadores (considerada una unidad de élite). El 15 siguiente, los mandos militares derrocan al Presidente Ellauri, sustituyéndolo el Presidente del Senado Pedro Varela, en medio de una crisis económica sin precedentes, con una enorme Deuda Pública inconvertible, paralización del crédito y del comercio y quiebres bancarios. En marzo se inicia la “Revolución Tricolor”, que enarbolaba la insignia de los Treinta y Tres, integrando a varios caudillos departamentales de ambos partidos, impulsado por los “principistas”. En abril el 5to. de Cazadores es movilizado, con Mancebo como Teniente 2do., siendo su Comandante Máximo Santos, combatiendo en Carreta Quemada (San José), derrotando al Cnel. Pampillón y posteriormente en la persecución de los contingentes revolucionarios por las Sierras de Minas, hasta el Paso de Las Piedras del Río Cebollatí. Derrotada la revolución en diciembre, afianzado el poder de los militares, el Cnel. Lorenzo Latorre destituye al Presidente Varela en marzo de 1876, erigiéndose en Gobernador Provisorio de la República, iniciando el “Militarismo”. Transcurren años de estabilidad social y rural, con notable crecimiento productivo, económico y comercial. Tanto Latorre, como luego Santos, contaron con el apoyo del Gral. Timoteo Aparicio. En 1876 Mancebo es ascendido a Teniente 1ero. en agosto y en 1879 a Capitán.

Matrimonio
En ese año, el 20 de junio, a los 26 años contrae matrimonio en la Parroquia de Ntra. Sra. del Carmen del Cordón, “con la dispensa del Obispo Mons. Jacinto Vera”, con María Rojas, siendo sus testigos el Comandante Máximo Santos y su esposa Teresa Mascaró. Es decir que el comandante de su batallón, lo apadrinó.
Era un oficial de la confianza particular de Santos. Cuando en marzo de 1880, renuncia el Presidente Latorre y asume el Presidente del Senado, el Dr. Francisco Vidal, quién nombra al Tte. Cnel. Máximo Santos, Ministro de Guerra y Marina. Éste ascendido a Coronel y luego a General, agrega a Mancebo en agosto a su ministerio.
El 1ero. de marzo de 1882, ante la renuncia del Dr. Francisco Vidal, es electo por la Asamblea General para la Presidencia de la República el Gral. Máximo Santos. Éste nombra en noviembre en un cargo de la Capitanía General de Puertos, al Capitán Mancebo. No era algo excepcional en esa época, que cargos ahora circunscriptos a la marina y relativos a funciones portuarias, fueran desempeñados por integrantes del ejército. El 1ero. de mayo de 1883, se lo nombra en la Subdirección de la Escuela de Artes y Oficios. Este instituto, una creación de Latorre, era un instituto de formación en talleres de carpintería, herrería, encuadernación, trabajos en metal, tipografía, escultura, tallado en madera, dibujo y pintura, mecánica, mueblería, armería, sastrería, tornería, relojería, zapatería, etc., encarado inicialmente como un “reformatorio o disciplinario”, donde se enviaban muchachos con faltas o delitos menores, incorregibles, o sin medios de subsistencia. Tenía un aspecto educativo y otro correctivo, en ese último cabía una supervisión militar. En noviembre de 1883, a los 31 años es ascendido a Mayor.
Durante la Administración “Santista”, el Ejército Nacional, adquirió el ordenamiento jurídico y técnico-profesional, con la sanción del Código Militar y la fundación de la Escuela Militar para la preparación de los oficiales, estructurada por técnicos extranjeros contratados. Ya no se ascendería “de filas”, a la oficialidad.
Durante el segundo período presidencial de Santos, este es herido en la cara por un atentado contra su vida en agosto, renunciando en noviembre a la presidencia. Fue sucedido en el cargo por el Gral. Máximo Tajes, designado por la Asamblea General. En diciembre de 1886, Mancebo es ascendido a Tte. Coronel, a los 34 años, continuando sus funciones como Subdirector de la Escuela de Artes y Oficios. El 1ero. de febrero de 1887, es trasladado a cumplir funciones en la Presidencia de la República, a las órdenes de Tajes. Constituía parte de su personal militar de confianza, frente a actitudes de resistencia de la “Oficialidad Santista”. El 28 de diciembre de 1886 se había disuelto varias unidades militares, entre ellas el “5to. de Cazadores” y el batallón “Escolta Presidencial”.
El último día de la Administración del Gral. Tajes, 28 de febrero de 1890, el Tte. Cnel. Mancebo cesa en sus funciones en la Presidencia de la República. Se inicia con el nombramiento por la Asamblea General del Dr. Julio Herrera y Obes, un proceso llamado “el Civilismo” o “Colectivismo” (aludiendo a un grupo “colectivo”, de políticos colorados, anexos al gobierno, que trataba de persistir su “influencia directriz” en los destinos del país) y también restaurando la presencia en la Administración Pública de la Oligarquía Patricia, en realidad desde el fin de la Presidencia del Gral. Máximo Santos. En 1890 se desencadena una crisis económica muy severa, con baja del precio de las haciendas, cierre de los mercados de venta de tasajo, una severa ausencia de lluvias, que culmina con el quiebre del Banco Nacional en 1892.
Durante la Administración de Idiarte Borda, en abril de 1894, el Tte. Cnel. Francisco Mancebo, es nombrado Edecán del Presidente de la República. Es ascendido a Coronel en abril de 1895, manteniendo su cargo junto a la presidencia, tenía 41 años.

Acuerdo
El fraude electoral, provocado por “la influencia directriz”, eligiendo a candidatos afines al gobierno y la crisis económica del campesinado rural, provoca en marzo de 1897 el estallido de la “Revolución del 97”, encabezada por el Gral. Aparicio Saravia y el Cnel. Diego Lamas, “blancos”. Victoriosa la revolución en Tres Árboles, Hervidero, Cuñapirú, Aceguá y Cerros Colorados, con la ocupación de Minas y derrotada en Arbolito y Cerros Blancos, culmina con el asesinato de Presidente Borda, el 25 de Agosto de 1897, apoyado por los colorados anticolectivistas de José Batlle y Ordóñez. La persistencia de proseguir la contienda que había insurreccionado la campaña, le costó la vida a Borda durante los festejos del Día de la Independencia, que recibió un balazo en el corazón, seguramente estando próximo a su edecán militar. Fue sucedido en el ejercicio de la presidencia por el Presidente del Senado Juan Lindolfo Cuestas, que rápidamente inició las gestiones para restablecer la paz. El acuerdo se realizó en La Cruz, Florida, el 18 de septiembre, volviéndose a la coparticipación, acordando la reforma electoral y entregar 6 Jefaturas Políticas Departamentales al Partido Blanco (Cerro Largo, Flores, Maldonado, Rivera, San José y Treinta y Tres). El 1ero. de noviembre, el Cnel. Mancebo, pasa a cumplir funciones como Agregado al Estado Mayor. El “anticolectivismo”, desencadenado durante la Administración de Lindolfo Cuestas, apoyado por Batlle y Saravia, relegó al Cnel. Francisco Mancebo, a un puesto militar secundario y sin mando de tropas.

De local
Asumido el Gobierno de José Batlle y Ordóñez y su intención de concluir con la política de coparticipación del Pacto de La Cruz, desencadena la Revolución de 1904, del Partido Blanco, acaudillada por el Gral. Aparicio Saravia. La movilización revolucionaria que se inicia el 1ero. de enero, obliga al Gobierno Nacional a recurrir a militares que tuvieran experiencia en mando de tropas en combates. Es así que se recurre al Cnel. Mancebo, ese mismo día, luego de 6 años de postergación, nombrándolo Comandante Militar del Departamento de Maldonado, donde era oriundo. Se coloca a sus órdenes el Batallón de Infantería No. 4 de Guardias Nacionales, el cual se traslada de Montevideo al Puerto de Maldonado, por vía marítima. Lo mismo acontece para reforzar la posición gubernamental en Rocha, donde la unidad militar bajo el mando del Cnel. Guillermo Ruprecht, también se la traslada por mar al Puerto de La Paloma. El ex Jefe Político de Maldonado blanco, el Cnel. Juan José Muñoz, había sublevado la policía local, que le era adicta y se retira con ella y con los adheridos hacia las sierras, interrumpiendo la comunicación terrestre del Este con la capital. No fue interceptado por el recién nombrado Jefe Político el Cnel. Melchor Maurente desde San Carlos.

Trincheras y vigías
Mancebo, llegado a su ciudad natal, se fortifica en Maldonado, rodeándola de trincheras, colocando vigías en la Torre Sur de la Iglesia Parroquial de San Fernando, poco antes concluida. Utiliza la zona de Las Delicias, como campo de maniobras militares. Militar formado en el “Militarismo”, duro en el mantenimiento de la disciplina de sus tropas, reclutada en “levas” y en los “blancos locales”, considerados “colaboradores” e “informantes” de los revolucionarios.
Durante las operaciones militares, hubo tiroteos entre revolucionarios y tropas de caballería del Cnel. Francisco Solari, llegadas de Rocha, en los cerros próximos al carretero Maldonado-San Carlos (en la zona de las actuales “Canteras de Marelli”), pero no existieron encuentros bélicos en las cercanías de la capital departamental. Los heridos fueron llevados al edificio donado como hospital por Jacinto Alvariza en San Carlos (actual edificio de UTU).
Concluida la Guerra Civil, luego de la muerte del Gral. Aparicio Saravia, con el acuerdo de paz concertado en Lechiguana de Aceguá, el 24 de setiembre de 1904, el Cnel. Francisco Mancebo cesa en el cargo de Comandante Militar de Maldonado el 1ero. de noviembre y el 4 siguiente es nombrado encargado de reorganizar el cuerpo policial del departamento, cumpliría al día siguiente 52 años. Al ser una de las jurisdicciones adjudicadas al Partido Blanco en el Pacto de La Cruz, los integrantes de la policía fueron reclutados localmente con personas de esa divisa y aún con individuos traídos de Minas. Al sublevarse con el Cnel. Juan José Muñoz, el cuerpo había quedado desmantelado. Mancebo se mantiene en esa función durante un año, hasta noviembre de 1905, durante la Administración local del Cnel. Melchor Maurente. Pasado a disponibilidad, permaneció en la ciudad natal. Adquiere una franja de terrenos en los arenales al Oeste del Carretero al Puerto (actual Avd. España), puestos en venta en enero de 1907 por la Junta Económico Administrativa de Maldonado (JEA), a 15$ la hectárea. Esos predios son los comprendidos entre las actuales calles Gral. Edgardo Genta y Las Orquídeas, al Sur y al Norte del Camino a la Laguna del Diario. Su proyecto fue forestarlos, para fijar las dunas de arenas, prosiguiendo los emprendimientos concretados con éxito, por Enrique Burnett, Antonio Lussich y Estanislao González.
Estando también a la venta por la Comisión de Tierras Municipales, dependiente de la JEA, los arenales considerados hasta entonces como “tierras sin ningún beneficio”, entre el Barrio llamado por entonces “Las Delicias”, hasta la Laguna del Diario, le propuso a un núcleo de amigos, la plantación de esta extensa área en un bosque de pinos marítimos, a modo de inversión de capital. Se constituyó así la “Sociedad Anónima Pinares de Maldonado”. Estaba integrada en primer lugar, como mayor inversor Juan Carlos Giuria, que era corredor de bolsa, los hermanos Adolfo y Pedro Mondino, empresarios del mismo ramo e Ignacio Errea, empresario comercial. A estos inversionistas iniciales se les sumaron otros accionistas, ampliando el capital de la sociedad, como Salvador Milans, Queirolo y Restano. Mancebo, presentó la solicitud de adquisición de las parcelas, entre la Cañada “del Molino” y el Carretero a “Las Delicias”, en nombre del grupo inversor. La Comisión de Tierras Municipales, le vendieron el terreno a 15 $ la hectárea. A pesar del empeño de las autoridades municipales de que no se produjera un monopolio de las fracciones de arenales costeros, ya en el mes de julio de 1907, la sociedad había adquirido las hectáreas que se extendían hasta la Laguna “del Diario”.
Se trataba de una iniciativa inédita, ya que hasta entonces la forestación se había llevado a cabo por emprendimientos individuales, en el entorno de la ciudad, como los de Burnett y Manuel Gorlero y el de Antonio Lussich en la Sierra de la Ballena y el Portezuelo a partir de 1896, o municipales, como la creación del “Bosque Municipal” de 104 hectáreas (actual Parque “El Jagüel”, más las áreas del Asentamiento Kennedy, Velódromo y Centro de Convenciones y el Vivero Municipal), a partir de 1901, por iniciativa de Estanislao González, Presidente de la JEA, durante la Jefatura Política Departamental del Cnel. Juan José Muñoz. El área a forestar, fue la mayor encarada en el momento y como una inversión encarada para obtener una renta futura, con su fraccionamiento y venta.
Mancebo reclutó a cuadrillas de vecinos disponibles debido a la alta desocupación en una ciudad con escasas industrias, con un puerto decadente, como única opción disponible la Administración Pública, muchos de ellos antiguos integrantes del ejército y de la policía movilizadas. Con su proverbial “mano dura”, pero eficaz y apelando a sus experiencias en un instituto docente (la Escuela de Artes y Oficios), comandó las cuadrillas que realizaron los plantíos de los pinos marítimos en centenares de hectáreas de médanos, con un frente de varios kilómetros sobre la playa de la bahía. Es decir tuvo que dirigir personal sin ninguna experiencia en manejo de viveros y plantaciones y en el manejo de herramientas, en una prolongada labor en los médanos, recogiendo también las experiencias de los pioneros locales en la forestación. Fue secundado en la empresa por agrimensores e ingenieros agrónomos.

Escaramuza
La labor forestadora del Cnel. Mancebo, fue interrumpida el 27 de octubre de 1910, al ser designado nuevamente como Jefe del Estado Mayor de la Comandancia Militar del Departamento de Maldonado, a propuesta del Cnel. Andrés Pacheco, Jefe de la División Maldonado, durante la Administración del Presidente Dr. Claudio Williman. El 25 de octubre previo, se había producido un nuevo movimiento revolucionario blanco, acaudillado por Mariano y Nepomuceno Saravia (hermano e hijo respectivamente de Aparicio) y por Basilio Muñoz, con el fin de oponerse a la posibilidad de la relección como Presidente de José Batlle y Ordóñez y contra la Ley Electoral (“del mal tercio”), que aseguraba al partido mayoritario, el mayor número de bancas legislativas y la posibilidad de elegir al nuevo mandatario presidencial. El 28 de octubre, Mancebo con las fuerzas a su cargo, tiene una escaramuza en el Cerro del Tigre, en la Sierra de las Ánimas, con escasos contingentes sublevados del departamento. El principal enfrentamiento fue en el entorno de la localidad de Batlle y Ordóñez (Depto. de Minas) el 4 de noviembre, asaltada por los revolucionarios, donde existía una guarnición gubernamental (había sido designada con el nombre del presidente en 1907). La guarnición al mando del Cnel. Pollero se resistió eficazmente y los revolucionarios se retiraron. No se produjo la prevista adhesión al pronunciamiento de los militares y caudillos colorados antibatllistas y el movimiento revolucionario se disolvió y luego de un acuerdo general, se levantaron las “medidas de excepción”, el 18 de noviembre de 1910. El 31 de enero de 1911 es desmovilizado, tenía 58 años. Se reintegra a su trabajo de dirigir la forestación de los médanos.
El éxito del emprendimiento despertó el interés de los institutos docentes oficiales de agronomía, recibiendo las visitas de los docentes y alumnos de la “Escuela de Agronomía” en 1912 y del “Instituto Nacional de Agronomía” en 1916. Mancebo fue designado como miembro de la “Comisión de la Zona Maldonado” de la “Comisión Nacional de Defensa Agrícola”.

Retiro y forestación
Durante la Segunda Administración de José Batlle y Ordóñez, el Cnel. Mancebo pasa a revistar en situación de “Cuartel”, desde el mes de octubre de 1914 y pasando a situación de retiro, por haber llegado al límite de la edad, con cuarenta y cuatro años y medio de servicios computados, en octubre de 1919, a los 67 años de edad.
La Geografía Elemental de Pedro Martín de fines de 1920, refiriéndose a Maldonado decía: “Puede vanagloriarse de su espléndida victoria sobre los arenales de la costa”.
Los trabajos de forestación de los arenales, en una labor continua y tenaz, se extendieron durante más de 20 años, hasta fines de la década de 1920, ya entrado Mancebo en la década de los 70 años. Mientras tanto residía en una casa de mampostería y techo de chapa en la zona de “Las Delicias”.
La figura del Cnel. Francisco Mancebo, pasó a ser reconocida y apreciada por la comunidad fernandina, su retrato pintado por Carmelo de Arzadum, está exhibido en el Museo Mazzoni.
Falleció el 30 de diciembre de 1939, en su domicilio de Montevideo, en la Avd. 8 de Octubre No. 2345, en la zona de Tres Cruces, a la edad de 87 años. Lejos de su ciudad natal, en la que tanto influyó, contribuyendo a cambiar trascendentalmente su paisaje y futuro económico. Tuvo por lo menos 3 hijos: María Eulogia, Ema Bernardina y el C/N Noel Mancebo Rojas.
Los terrenos forestados por la “Sociedad Anónima Pinares de Maldonado”, fueron, subdivididos, urbanizados, con la apertura de calles y fraccionados en padrones, que se fueron adquiriendo por propietarios particulares. Uno de los fraccionamientos, transfirió a la propiedad municipal, en 1956, más de 5 hectáreas, como “Espacio Libre”, por disposición de la Ley de Espacios Poblados, al Norte del Camino a la Laguna del Diario, enmarcado en los dos gajos que forman la Cañada del Molino. Este espacio público, es el llamado “Parque Mancebo”, en recuerdo del fernandino que tuvo la iniciativa y encabezó la labor forestadora, que transformó por el Suroeste de la Ciudad de Maldonado, su paisaje costero, determinando su futuro turístico.


Dr. Mario Scasso Burghi.

 

Colaboraciones: Genealogista María Felicia Sanguinetti Sosa. Tte. Cnel. (Ing.) Gonzalo Pécora.
Bibliografía.
Diario de la Guerra del Brasil. – José Brito del Pino. Revista Histórica. Tomo IV No. 11. 1912.
Diccionario Biográfico de la Ciudad de Maldonado (1755-1900). María Díaz de Guerra. 1974.
Historia de Maldonado. Tomo I. – María Díaz de Guerra. 1988.
Ensayo de Historia Patria. Tomo II. La República. – H. D. (Hermano Damasceno). 1955.
Origen de la Sociedad Anónima “Pinares de Maldonado”. Noel Mancebo Rojas. Suplemento Dominical de EL DÍA, No. 2025, 1972.
Crónica General del Uruguay. Volumen III: El Uruguay del Siglo XIX y Volumen IV: El Uruguay del S. XX. Tomo I – W. Reyes Abadie-A. Vázquez Romero.
Referencias: Daniel Devita.