El otro “signore Morabito”

Según diversos medios italianos que se han ocupado del caso, Rocco Morabito -pronúnciese Morábito- fue condenado “en ausencia” a 30 años de cárcel en el año 1994. El célebre prófugo nació en 1966 en el seno de una “cosca” o clan familiar de delincuentes del pequeño pueblo de Nuovo Africo, que está ubicado en la parte inferior de la punta de la bota itálica, en Reggio Calabria. Como el pueblo original se inundió en 1951 debió ser cambiado de lugar. Sigue a medio terminar, como se ve en el filme Anime Nere (Almas negras) filmado en buena parte en esa zona.
Su padre era un capo de la ‘Ndranghetta o mafia local, pero Rocco fue mandado a estudiar a la próspera ciudad de Milán, uno de los destinos preferidos de los emigrantes calabreses. Rocco fue a la universidad y -según la Policía y la justicia italianas- se encargó de distribuir cocaína en el ambiente del jet set de la ciudad. De allí quizás sus modales de “caballero”, como se ha dicho últimamente. Más tarde cambió la venta al menudeo por la importación a gran escala del producto. Llevó toneladas de cocaína desde Sudamérica a puertos italianos. Por eso se lo buscara con tanto ahínco y era uno de los diez delincuentes más buscados del mundo.
Aunque Morabito dice que no es la misma persona que el mafioso buscado por la Policía, las fotos prueban lo contrario. Por si fuera poco, puso a su hija el mismo nombre de su madre y le colocó su verdadero apellido, por lo que terminó cayendo en poder de Interpol. Además, manejaba grandes sumas de dinero y tenía varios documentos falsos con distinto nombre. Tampoco había cambiado sus huellas dactilares, por supuesto.
En Calabria Morabito era extrañado. Al menos por el movimiento antimafia, que lidera Giorgio Bongiovanni, el famoso “estigmatizado”. En una época había carteles adosados en las paredes que preguntaban: “Rocco dove sei?”, o sea “¿donde estás?
Entre otra cosas, como la mafia siciliana, la ‘Ndranghetta cobraba peaje a los comerciantes como protección, el famoso “pizzo”. Hoy en día eso ya no sucede. Un movimiento antimafioso iniciado hace casi 30 años con la operación “mani pulite” (manos limpias) ha dado algunos resultados. Entre ellos iniciadores de ese movimiento estuvo el juez Giovanni Falcone, un mártir de la causa. En mayo de 1992, con 50 kilos de explosivos colocados bajo la ruta por la que iba a circular lo hicieron volar por los aires.