“Uno de los objetivos que nos pusimos fue salvar el San Rafael”. La frase fue pronunciada por el entonces presidente del legislativo comunal Rodrigo Blás en la sesión del 17 de julio de 2018. Ese día, con votos del Partido Nacional, del Partido Colorado y de los ediles frenteamplistas que acompañan a Darío Pérez -25 votos en 31-, la Junta Departamental aprobó “prestar conformidad a la consulta de viabilidad para la reconstrucción, modificación y reformas proyectadas sobre las actuales instalaciones del Hotel San Rafael, y construir un complejo edilicio en la manzana invocada en la Resolución Nº 5.638/2018 del Ejecutivo, en cumplimiento de lo dispuesto en el Decreto Departamental Nº 3965/2017”. Ese expediente, el 426/18, no hablaba de demoler el hotel San Rafael salvo que tal cosa estuviera incluida en la palabra “reconstrucción”.
El hecho quedó patentado en las fundamentaciones de los votos que pronunciaron de los legisladores que aprobaron el proyecto. “Supimos escuchar a los vecinos cuando nos pedían que hiciéramos algo por el San Rafael porque se caía a pedazos. También vinieron vecinos a pedirnos que hiciéramos algo por eso. Se escuchó a los vecinos y se resolvió en consecuencia”, dijo la nacionalista Magdalena Zumarán.
Glamour
El colorado Marcelo Galván también hablo de la iniciativa y de la necesidad de preservar el hotel: “Decimos que es bueno, primero, porque se va a mantener la estructura de lo que es el ex Hotel San Rafael y, segundo, atrás se van a hacer edificios de cristal, de vidrio, entonces, obviamente, al ojo de los turistas o de los ciudadanos de Maldonado, lo que se va a proyectar a primera vista es el casco del Hotel San Rafael, que, en definitiva, es lo que estamos buscando: la protección de este edificio”, señaló.
Por su parte, la frenteamplista Cristina Pérez defendió al San Rafael y a su antigua propietaria, que no pudo mantener el hotel abierto, según dijo, porque le quitaron el casino. “Principalmente acompaño este proyecto por la defensa del Hotel San Rafael, porque mucha gente no se da cuenta del glamour que tuvo San Rafael hace muchísimos años y que se perdió, y que es un referente de nuestro departamento”, indicó.
“Cuando yo era muy joven las postales que más se vendían para promocionar Punta del Este eran con la foto del Hotel San Rafael. Y a mí me gusta que Punta del Este tenga diferentes lugares para ir, y me gusta que Punta del Este tenga lugares de lujo para que venga gente de muchísimo dinero, porque así tiene que ser un balneario importante a nivel internacional. A mí no me da miedo la plata, no me da miedo el capital mientras no corrompa, yo quiero que venga gente que pueda lucir sus joyas y que se puedan vestir de largo las mujeres como se vestían antes cuando el Hotel San Rafael estuvo en su esplendor”, aseguró.
Y el blanco Jose Hualde, que en algún momento señalo que “sí se podía demoler” el hotel, hizo luego otra apreciación. “Cuando votamos la ordenanza (de 2017) decíamos que teníamos dudas de que esto fuera real, de que se pudiera concretar, pero que era una intención de buena voluntad tratar de salvar al Hotel San Rafael”.
Lindo barrio
En tanto, los ediles freneteamplistas del sector de Óscar de los Santos, que no votaron el proyecto, pusieron peros a la costumbre de votar excepciones edilicios para proyectos precisos con la excusa de generar empleo. Cuestionaron que tuvieron muy pocos días para estudiar el expediente y consideraron que el proyecto del Grupo Cipriani debía haberse puesto a consideración pública, entres otras cosas.
Leonardo Delgado aprovechó para recordar palabras del propio intendente sobre el barrio que será afectado por las obras. “Fíjese que el 22 de marzo de 2017 el actual intendente decía: ‘En la actualidad, en la zona donde se encuentra el complejo se autoriza una construcción de hasta diez pisos de altura para edificios tipo hotel o condo-hotel. La solución aplicaría un cambio de ordenanza que permitirá construcción de edificios, siempre que eso no tenga un impacto muy fuerte en esa zona, porque es un barrio jardín, y a nosotros nos encanta”. “El intendente se olvidó de lo que dijo el 22 de marzo, o quizás cambió de opinión. El propio inversor Cipriani y el director de Planeamiento también salieron a decir: ‘Si no se hace esto, barren con el San Rafael; si no se hace esto, lo derriban y pueden construir edificios’, algo que todos sabían que era absolutamente falso. Era una presión”, señaló.
Acto seguido, leyó textualmente lo que había dicho una edila en la Junta Departamental: “Quedó claro y plasmado en la redacción de este decreto que el interés fundamental es la protección del Hotel San Rafael, no solamente porque está en los considerandos sino porque, además, hay un artículo que establece que cualquier permiso de construcción, demolición, reforma o modificación de la estructura original y fachada del San Rafael debe ser aprobado por la Junta Departamental con una mayoría especial de cuatro quintos de votos”.
“Es decir, si se quería demoler el San Rafael, no era cierto que el inversor lo podía hacer por cuenta propia, sino que tenía que venir a esta Junta Departamental para que la misma, con veinticinco votos, lo aprobara. Salieron a presionar, como diciendo: ‘Si no es esto, no es nada, y barremos con el San Rafael’”, indicó.

Por G.L

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