Empresa panameña recuperó la propiedad del hotel “San Pierre”

El periodista Antonio Salvador, del portal español “El Independiente” echó un manto de luz en las últimas horas sobre la trama local del caso que involucra al comisario jubilado José Manuel Vilarejo. El trabajo de Salvador alertó sobre el inminente control de una propiedad en Punta del Este por parte de la sociedad panameña Eucaliptus Forest, que figura entre los activos del policía español Vilarejo, hoy preso por disposición de la Audiencia de Justicia de España.
La propiedad en cuestión es el hotel “San Pierre” de Punta del Este, ubicado sobre bulevar Artigas a corta distancia del complejo comercial de la firma Devoto. “El Independiente” informó en las últimas horas en su portal www.elindependiente.com que la Suprema Corte de Justicia ratificó un fallo en segunda instancia que anuló una sentencia de un juez montevideano, relacionada con la compraventa de este hotel por parte del matrimonio conformado por el arquitecto argentino Adrián Beloso-Baker y su esposa, la española Raquel Serna.
Años atrás el matrimonio había adquirido la totalidad del paquete accionario de la firma Topy SA, propietaria, a su vez, del hotel entonces llamado “Don Pepe”.
El contrato de compraventa estableció que los compradores como garantía de pago hipotecarían el predio y el edificio del hotel a favor de la firma “Cenyt Consultoría Organizacional SL, que forma parte del entramado de empresas que responden al ex comisario Villarejo.

A pérdida
Como forma de pago, el matrimonio acordó ceder sus propiedades en España. Entre ellas una vivienda en la zona de Las Rozas, una oficina en el barrio Chanmartin y un edificio de apartamentos ubicado en la localidad de Arroyo de la Miel de Málaga. Además, según consigna El Independiente, el matrimonio reconoció una deuda de U$S1:051.367 que saldrían de la explotación del hotel de Punta del Este. El precio total del hotel fue de U$S2:500.000.
“Los compradores cerraron el trato en España fiándose de la palabra del hijo de Villarejo -imputado en la causa y administrador de diversas sociedades constituidas por su padre- y sin haber visitado previamente las instalaciones. Ya en Uruguay descubrieron que el complejo estaba en estado ruinoso y que la información económico-financiera que le habían proporcionado era falsa porque el hotel daba pérdidas desde hacía años, lo que hacía imposible generar los recursos que les tendría que permitir pagarle el canon anual de 150.000 dólares (130.000 euros) convenido hasta completar el montante”, recordó la nota de El Independiente.
Se trató de una compraventa a “ojos cerrados” habida cuenta de los lazos casi familiares y de amistad que existían entre las partes del negocio. Empero, el negocio no fue tan brillante como el amigo vendedor se lo había presentado a sus íntimos amigos. “A la vista de que los compradores no pagaron la renta acordada por la explotación del Parque Hotel Saint-Pierre (antes Don Pepe), Eucalyptus Forest SA -sociedad panameña vinculada a Villarejo a la que Cenyt Consultoría Organizacional cedió el crédito el 9 de octubre de 2014- promovió un procedimiento de ejecución que ha terminado ganando tras perder en primera instancia y darle la razón los jueces en apelación”, afirma la nota de El Independiente.

Nulidad
El matrimonio recurrió a la justicia civil de Uruguay, más precisamente al juez letrado en lo civil de 14º turno pidiendo la nulidad de la hipoteca. El magistrado accedió al planteo y resolvió la nulidad de la hipoteca informando al respecto al registro respectivo. “Adrián Beloso-Baker y Raquel Serna han tratado de defender que el contrato de compraventa y la hipoteca eran nulos por «vicio de consentimiento por existencia de dolo», al aprovecharse Villarejo presuntamente de la confianza existente para venderle el hotel sobre la base de una información económica falsa y sin decirles que las instalaciones se encontraban en un estado «ruinoso»”, señala la nota.
Sin embargo, los abogados de la firma accionaron contra el fallo en primera instancia y apelaron al tribunal de apelaciones en lo civil de 5º turno exigiendo la nulidad de la sentencia del juez.
El tribunal de alzada emitió su fallo anulando la sentencia de primer turno. Los abogados del matrim0nio interpusieron un recurso de casación ante la Suprema Corte de Justicia para tratar de dar vuelta el fallo en segunda instancia.
Según El Independiente, la Suprema Corte de Justica falló el 3 de abril pasado manteniendo firme el fallo en segunda instancia. “En el fallo, ya irrecurrible y del que ha sido ponente el magistrado Eduardo Turell, el tribunal rechaza el dolo invocado por los recurrentes al no concurrir el elemento material que exige el Código Civil uruguayo en su artículo 1.275: «Tendrá ese carácter cuando con palabras, o maquinaciones insidiosas de parte de uno de los contrayentes, fuese inducido el otro a celebrar un contrato que en otro caso no hubiera otorgado». Expresado en otros términos, la mera mentira no es suficiente para que se pueda imputar una actuación dolosa. «Se requiere un plus», apostilla la sentencia”, afirma
Los magistrados consideran probado en autos que el hotel presentaba «patologías constructivas» y que la empresa explotadora había saldado ejercicios «con pérdidas», si bien entienden que los compradores podrían haber conocido esta realidad adoptando «cautelas medias» e «involucrándose» en el negocio que estaban cerrando. «Procedieron con sorprendente desdén de sus propios intereses, con tan extrema candidez que más que confiados fueron incautos y apáticos con su patrimonio», detalla el fallo. Y añade: «No puede razonablemente entenderse que el Sr. Beloso, arquitecto de renombre, pudo haber sido tan ingenuo de comprar las acciones de un hotel motivado únicamente por el hecho de haberle asegurado el vendedor que el negocio era próspero».
Fuente: elindependiente.com