Gobierno presentó hoja de ruta para
el desarrollo de hidrógeno verde

Se prevé que la producción de hidrógeno y sus derivados represente, hacia el 2040, una facturación aproximada a los 2.000 millones de dólares anuales

El Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) presentó la hoja de ruta para la implementación y el desarrollo del hidrógeno verde y sus derivados, que constituye uno de los pilares, junto a la movilidad eléctrica y la eficiencia energética, de la segunda transición que promueve el Gobierno. La política se lleva adelante con la colaboración de los ministerios de Ambiente, Economía y Finanzas, y Transporte y Obras Públicas. Además, se cuenta con el apoyo técnico de las empresas estatales UTE y Ancap y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El lanzamiento se desarrolló este martes en el anexo de la Torre Ejecutiva. En la apertura expusieron el ministro de Industria, Energía y Minería, Omar Paganini; el ministro de Ambiente, Adrián Peña; y el representante del BID en Uruguay, Matías Bendersky. En el público acompañaron también las autoridades del MIEM —el subsecretario, Walter Verri, y los directores Juan Pablo Borges, Susana Pecoy, Marcelo Pugliesi y Guzmán Acosta y Lara—, además del representante del grupo interinstitucional que participó de la elaboración del documento.
De forma virtual, participó Martijn Coopman, gerente del programa Cadenas Internacionales de Suministro de Hidrógeno del Puerto de Róterdam. Coopman calificó a Uruguay como un “líder” de la región en su avance hacia el hidrógeno verde.
Posteriormente, la asesora del MIEM en energía y ambiente, María José González, presentó la primera versión de la hoja de ruta, que se abre para la consideración de la sociedad a partir de la presentación. El proceso de consulta se extenderá hasta el 15 de agosto. Los comentarios deben enviarse al correo electrónico hidrogeno@miem.gub.uy.
En la presentación también se realizó una mesa de discusión, en la que participaron la presidenta de UTE, Silvia Emaldi; el presidente de Ancap, Alejandro Stipanicic; el presidente de la Asociación Uruguaya de Energías Renovables, Marcelo Mula; y Soledad Gutiérrez, representante de la Universidad de la República ante el Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología (CONYCIT). Moderó Cecilia Correa, en representación del BID.

Estrategia nacional

Durante la apertura, el ministro Paganini destacó la articulación que existe en la construcción de una estrategia a largo plazo “desde el punto de vista climático y ambiental”.
El jerarca explicó que el hidrógeno verde es “un paso natural” hacia la descarbonización de sectores como el transporte de larga distancia y sectores de la industria dependientes de los combustibles fósiles.
“Uruguay debe estar en esta ola del hidrógeno verde porque tiene ventajas comparativas para hacerlo”, afirmó el secretario de Estado. Entre ellas se encuentran la complementación entre las energías eólica y solar; la disponibilidad de agua y de industrias que procesan biomasa; la infraestructura de red de transmisión de energía eléctrica; y las fortalezas para recibir inversiones internacionales de largo plazo. Esto incluye “estabilidad institucional, seguridad jurídica, estabilidad macroeconómica”, una democracia sólida y un marco regulatorio que apoya el desarrollo de inversiones.
De este modo, el Gobierno considera que el hidrógeno verde es el pilar de “un nuevo sector exportador” con “potencial de crecimiento importante”, dijo Paganini. “Es una apuesta a largo plazo”, añadió.
“La incorporación del hidrógeno le puede dar a Uruguay, como es evidente, una línea nueva de desarrollo industrial”, señaló el titular del MIEM. A esto se suma una mayor independencia energética y, por lo tanto, un ahorro de divisas.
“Todo esto fundamenta la necesidad de una estrategia nacional en una hoja de ruta”, aseveró el jerarca.
En tanto, a corto plazo también se están tomando acciones concretas. Entre ellas se encuentra el lanzamiento del Fondo Sectorial de Hidrógeno junto al Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). A ese llamado, cerrado este mes, se presentaron 10 propuestas que están siendo evaluadas, vinculadas a distintas aplicaciones del hidrógeno verde. Paganini consideró la convocatoria como un éxito.
Además, el ministro dijo que existe interés privado en proyectos relacionados con el sector, que se están presentando a través de la mesa de COMAP y que generarán “la primera curva de aprendizaje”.
Asimismo, el secretario de Estado recordó que ya se anunció el primer proyecto de combustibles alternativos en la zona de Tambores. Se trata de una “inversión relevante”, en la línea exportadora del hidrógeno verde.
En tanto, el jerarca anunció que el programa H2U se formalizará para transformarse en una “política nacional”.
En la próxima Rendición de Cuentas se otorgarán competencias a Ancap para que quede habilitada para elaborar hidrógeno verde en un contexto no monopólico. “Entendemos que Ancap puede tener aquí un camino de desarrollo importante”, de cara a su reconversión.
Paganini recordó además que Uruguay ha establecido vínculos internacionales sobre este tema no solo con el puerto de Róterdam, sino también con Alemania, Japón, Chile, Colombia y otros países.
“Esperamos que esto sea el comienzo de un largo trabajo que cambie el perfil productivo del país para bien. De acuerdo a lo que entendemos, es una gran oportunidad”, cerró Paganini.

Apuesta a futuro

De acuerdo a la hoja de ruta, con base en datos de la consultoría realizada por McKinsey, la potencialidad de los recursos con los que cuenta Uruguay y las metas establecidas hacen que sea posible que, para 2040, se alcance una facturación de hasta 2100 millones de dólares anuales, impulsada por los mercados de exportación de combustibles sintéticos e hidrógeno, así como por el uso de hidrógeno para la descarbonización profunda de la economía. Esto requeriría de una instalación de 20 GW en energías renovables y de 10 GW en electrolizadores.
El desarrollo de la industria de hidrógeno verde podría generar más de 30.000 puestos de trabajo directos calificados en construcción de plantas, operación y mantenimiento, logística y educación técnica. Además, contribuiría a diversificar la matriz productiva nacional, aumentando el valor agregado a través de un nuevo eslabón industrial y desarrollando el potencial exportador a nuevos mercados a nivel mundial.

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