“Golpe de estado”, por Danilo Arbilla

Con Argentina no solo nos favorece el tipo de cambio que nos permite comer rico y barato. Nos favorece también la comparanza; en los campos político y gubernamental, por ejemplo. Nos mejora la imagen, sin duda.
Además, la información que viene de allá es más divertida diría, sin querer ser frívolo. Aquí es seguir con las candidaturas: ya se sabe que Cosse y Orsi con los pingos en el FA, quizás una presencia testimonial de Bergara; que Bordaberry es la carta de los colorados y que entre los blancos hay más anotados: Delgado, Gandini, Argimón, Raffo y algún “tapado” que puede sorprender. ¿Qué más se puede decir? ¿Analizar los dichos de Pereira?: es reiterativo, maneja mal los datos – no importa que se los de Udelar o la ONU, son partes del juego-, además es aburrido.
Enfrente, en cambio, acaban de dar un golpe de estado, o algo así. En este campo los argentinos históricamente han manejado y aplicado variados modelos. Según la información periodística y declaraciones de políticos se trata de: “golpe palaciego” “vaciamiento de poder”, “reformateo”, “enroque”, “oportunismo” “desgobierno”, “indignidad”, mucha indignidad del Presidente. Yo que se; algún ordinario dijo que le dieron una patada en el traste. R Alberto Fernández dicen que cumplirá una función decorativa y protocolar; los más delicados, otros hablan de “florero” o “un mueble más”: con buen sueldo, casa, auto y comida. Le decían títere, pero ahora ya ni eso. Apareció una nueva “marioneta”, según dicen ahora.
Sergio Massa es el nuevo ministro de Economía, Desarrollo Productivo, Agricultura, Ganadería y Pesca y algunos etcéteras más. Un superministro, para lo cual ya tiene experiencia, con resultados más bien magros. Varios etcéteras importantes – donde están las “cajas” – quedaron en manos de Cristina (CFK), es decir de La Cámpora, la de su nene Máximo. Alguna cosita chica mantuvo el presidente.
Se informa que lo decidieron entre los tres, Massa, Fernández y CFK. Lo único que ellos tienen en común es el nivel de rechazo popular: los tres, según dos encuestas recientes, están en el entorno del 70% de rechazo.
No siempre se llevaron bien. Alberto en su momento tuiteó: “Massa sos un imbécil. No es un insulto es una descripción”. Cristina, siempre tan fina, lo calificó de hijo de (está gravado). Massa a su vez dijo que si Cristina no tuviera fueros parlamentarios estaría presa y también ha prometido “frenar” a Cristina y “barrer con los ñoquis de la Cámpora” (los que manejan la plata). Supongo que no ahora.
Massa fue “llamado” para arreglar lo económico. Pero ¡qué va a arreglar! No se anima a hacer el ajuste que habría que hacer. Además, no es el principal “encargo”, de la “mandamás”.
¿Y por qué CFK no hace renunciar a Alberto y asume y se deja de embromar?. Es que hay dos razones; una que no quiere “quemarse” antes de tiempo y dos, la prioridad absoluta es conquistar la impunidad total; la suya y las de sus hijos, los que además de heredar los millones de dólares también en alguno momento heredarán las deudas con la Justicia.
Y ese trabajo de someter a la justicia, a jueces y fiscales no es conveniente que lo haga ella desde la presidencia. Esa es la prioridad de Massa.
Tendrá que pedalear: él asume el martes, pero el lunes comienzan los “alegatos” respecto al juicio en el que a Cristina se le acusa de ser “jefa de una banda delictiva”. Tendrá que ir a declarar.
Dicen que el fiscal tiene pruebas contundentes.

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