Homenaje a una musicóloga uruguaya sin igual: Yolanda Pérez Eccher de Scoseria (1933-2024)

Su libro “El Operismo y el Sinfonismo en la Creación Musical Uruguaya del siglo XIX. Tomás Giribaldi y León Ribeiro”, publicado en 1966, constituye la primer tesis realizada por una musicóloga en nuestro país

El jueves 13 de junio de 2024 la Música Uruguaya perdió a la primera licenciada en Musicología, egresada de la Facultad de Humanidades y primera licenciada en Piano Superior del extinto Conservatorio Nacional, me refiero a mi admirada amiga Yolanda Pérez Eccher de Scoseria. Había nacido en Montevideo el 1º de noviembre de 1933 y desde muy pequeña demostró un talento excepcional para la música poseyendo un oído absoluto que le permitía tocar al piano la melodía que había escuchado minutos antes.
Sus padres, viendo las extraordinarias condiciones de su hija, decidieron que comenzara estudios de piano con la Prof. Aurora Strazzarino. En 1948 se recibe como profesora de piano en el Conservatorio Strazzarino. Sus deseos de perfeccionarse hicieron que recibiera clases con los maestros Santiago Baranda Reyes y Guillermo Kolischer -según sus propias palabras éste último fue el docente con el que se identificó plenamente- .También recibió “master class” de la pianista francesa Eliane Richepin en los años en que vivió en Montevideo .
Al mismo tiempo que ingresaba al Conservatorio Nacional para realizar estudios superiores de piano se matriculaba en la Facultad de Humanidades para formarse en musicología, egresando de ambas en 1959.

Su libro “El Operismo y el Sinfonismo en la Creación Musical Uruguaya del siglo XIX. Tomás Giribaldi y León Ribeiro”, publicado en 1966, constituye la primer tesis realizada por una musicóloga en nuestro país. El 16 de septiembre de 1959 realiza la primera audición para Uruguay de la “Totentanz” de Franz Liszt para piano y orquesta actuando con la Orquesta Sinfónica del Sodre bajo la dirección del maestro Carlos Estrada. Luego de escucharla el crítico Roberto Lagarmilla expresó: “Es de admirar su absoluta claridad de digitación, su sentido de profundidad de los efectos pianísticos y la generosidad de su sonido. Es destacable también su sentido del matiz, que le permite modelar con vigor grandes masas sonoras, del tipo percutido, tanto como resolver con extrema delicadeza, algunos pasajes donde el compositor muestra, en la frase melódica, su neta raigambre romántica”.
Yolanda demostró todo su potencial pianístico al interpretar esta obra magistral tremendamente difícil y al mismo tiempo de una profundidad única. A lo largo de su carrera ofreció numerosos recitales en nuestra capital, así como en el interior y en las ciudades de Buenos Aires y Asunción. Representó a nuestro país en el XIII Congreso de la Federación Internacional de Juventudes Musicales en Bruselas. Fue directora del Departamento de Musicología del Conservatorio Universitario, asesora del Ministerio de Educación y Cultura y de la Universidad de la República. Publicó en el Suplemento del diario “El Día” aproximadamente cincuenta trabajos sobre diferentes temas musicológicos. Tiene en su haber un tratado inédito titulado: “El Piano. Técnica y Ejecución”. En 1975 organizó 22 conciertos dedicados a la música nacional donde se interpretaron 47 compositores nacionales, actuando 76 solistas además del Conjunto de Cámara del Sodre, tres coros y la Orquesta de AUDEM.
Ella seleccionó las mejores interpretaciones y se editaron tres discos con doce compositores representativos. Posteriormente logró que se grabaran por primera vez once discos dedicados a la música folklórica, danzas tradicionales, homenajes a Juan Zorrilla de San Martin, José Enrique Rodó, José Pedro Varela, Eduardo Fabini, César Cortinas y al Nacionalismo Musical Uruguayo con obras de Alfonso Broqua, Ramón Rodríguez Socas, Luis Cluzeau Mortet, Vicente Ascone y Carlos Giucci.

Si tuviera que elegir tres adjetivos para definir a Yolanda serían: humilde, justa y generosa .Su extrema modestia hizo que no se le reconociera en nuestro país como realmente merecía. Fue una auténtica guerrera ante cualquier situación que le pareciera injusta, buscaba resolverla de todas formas con mucha altura y no cesaba hasta conseguir su cometido. Valoraba las personas por su talento e idoneidad dejando de lado que tuvieran ideologías políticas diferentes a la suya. Siempre estaba dispuesta a ofrecer sus materiales más valiosos a cualquier persona que se lo requiriera. Como madre fue ejemplar dando lo mejor de sí a quien fue la razón de su vida: su amada hija Eleonora. Estoy seguro que en el Cielo nuestro admirado Franz Liszt con todos los compositores nacionales que diste a conocer y valorar te estarán recibiendo con los honores que mereces.

Gracias por tu invalorable legado.
PROF. JULIO CÉSAR HUERTAS.