Justicia archivó demanda por abuso sexual y lesiones presentada por mujer policía

Un tribunal de apelaciones desestimó un falló en primera instancia que había condenado a la cartera al pago de ocho mil dólares a la funcionaria policial

Un tribunal de apelaciones desestimó un falló en primera instancia que había condenado al Ministerio del Interior al pago de ocho mil dólares por concepto de indemnización de daño emergente y por daño moral a una agente que revistaba en la Jefatura de Policía de Maldonado.
La sentencia en primera instancia del 5 de julio del año pasado de la jueza letrada en lo civil de 6º turno de Maldonado, doctora Gabriela Tuberosa Etchart fue apelada por los abogados del ministerio del Interior.
La reclamante ingresó el 1º de marzo de 2012 como agente de segunda de la Jefatura de Policía de Maldonado. El 4 de junio de ese mismo año, mientras participaba del curso de formación en la clase de “armas y tiro” en el Polígono de la Escuela Departamental de la Jefatura de Policía de Maldonado, la demandante procedió a cargar su arma para efectuar los disparos al blanco asignado.
En ese momento, la agente no tenía colocados los protectores de oídos y uno de los instructores que se encontraba parado detrás suyo a muy corta distancia disparó su escopeta hacia el suelo y en lugar cerrado. Según su testimonio el disparo de la escopeta la dejó con hipoacusia y luego padeció fuertes dolores y zumbido en su oído derecho.
Asistida el día siguiente por médico de emergencia en la Asistencial Médica Departamental de Maldonado, fue derivada a médico otorrinolaringólogo, quien le diagnosticó trauma acústico, sordera bilateral posterior a predominio derecho, pérdida del 60% de audición del oído derecho, continuación de estudio durante seis meses.

Insinuaciones y acoso
Por otro lado, finalizado el curso de formación de agente de segunda, la mujer policía pasó a desempeñarse como radio – operadora en la Comisaría Undécima de la ciudad de Piriápolis.
Esa tarea comenzó a desempeñarla a partir del 3 de octubre de 2012 en el horario de 14:00 a 22:00. En el mismo turno, cumplía funciones el entonces oficial ayudante AA.
La mujer denunció que entre el 3 de octubre y el 17 de diciembre de ese año fue víctima del acoso sexual por el referido oficial subayudante.
El acoso, según la mujer, se efectivizó de la siguiente manera: el oficial subayudante AA le dijo en tono “alevoso” que debía usar pantalones más ajustados. El día 4 de diciembre de 2012 la llamó a su oficina para mostrarle un mapa y aprovechó la oportunidad y le rozó una de sus manos y le realizó insinuaciones.
También la llamó por teléfono y le preguntó si estaba sola; y el día 17/XII/2012 estando la mujer y el Oficial Ayudante AA en la sala de radio-operadora en la planta alta de la Comisaría de la 11ª Sección Policial de Maldonado, entablaron diálogo sobre su profesión de masajista hasta que dicho Oficial la tomó por detrás sujetándole su mano izquierda mientras le tocaba sus partes íntimas, la tomó del cuello mientras tocaba sus glúteos y la arrastró hacia sus partes íntimas, sentada sobre la silla y arrollada el oficinal intentó con fuerza abrirle la camisa y violentamente la tomó del cuello y la direccionó hacia sus genitales.
Estando en esa dinámica, se apersonaron dos agentes, circunstancia en la que el oficial subayudante se alejó de la promotora, ella intentó comunicar a sus compañeras lo que sucedía pero aquél tocó su arma con la finalidad de intimidarla.
Entre el disparo de escopeta la mujer radicó una demanda civil dividida de la siguiente manera: pretensión de condena indemnizatoria de daño emergente (costo audífono) por la suma de U$S 4.000; pretensión de condena indemnizatoria de daño moral por la suma de U$S 30.000; y pretensión de condena indemnizatoria de lucro cesante por imposibilidad de prestación regular del servicio y pérdida de chance de ascenso por la suma de U$S 54.000.
En el daño moral sufrido por el supuesto abuso sexual, la agente planteó el siguiente reclamo: pretensión de condena indemnizatoria de daño emergente (asistencia psiquiátrica) por la suma de U$S 6.000; pretensión de condena indemnizatoria de daño moral por la suma de U$S 90.000; y pretensión de condena indemnizatoria de lucro cesante y pérdida de chance por la suma de U$S 35.000.
Otros familiares que se sumaron a la demanda reclamaron otros 12.000 dólares.

Juicio
El objeto del juicio fue determinar si se verificaron los dos hechos que la parte actora imputó a dos de sus funcionarios: el oficial instructor con el disparo de escopeta y el oficial ayudante con el supuesto abuso sexual.
El fallo en primera instancia del 5 de julio de 2021 amparó de forma parcial la demanda de la mujer policía aunque los montos fueron reducidos a U$S 3.000 por concepto de indemnización de daño emergente y U$S 5.000 por concepto de indemnización de daño moral.
El fallo en primera instancia fue apelado por el Ministerio del interior. Sus abogados aseguraron que no fue probada la relación de causalidad entre disparo en clase de ‘Armas y Tiro’ e hipoacusia leve de la agente reclamante. El incidente del disparo no ocurrió ese día porque la demandante no concurrió a esa instrucción. Los policías presentes ese día en el polígono de tiro tampoco confirmaron lo denunciado por la mujer. En tanto, las dos mujeres policías que estaban de guardia el día que se registró el supuesto abuso sexual aseguraron que cuando entraron al local donde se encontraban la mujer policía y el oficial ayudante no vieron “nada raro”.

Testimonio
Una de las mujeres policías manifestó que en diciembre permaneció en la Comisaría fuera de su turno con la finalidad de plantear a su compañera un cambio de turno por motivo de las Fiestas Tradicionales.- Informada que la misma estaba en la “Radio”: “… yo me acerco y la radio queda como un piso más alto, hay una escalera que va a un nivel más alto.- Yo llego a las escaleras y escucho que ella habla con otra persona, me retiro, voy a la cocina.- Al rato, no recuerdo bien el tiempo, me asomo de nuevo hacia las escaleras, en ningún momento los veo, siendo que sigue hablando con el Oficial de la tarde y me vuelvo a retirar a la cocina.- Hasta que en determinado momento, yo ya había salido del turno que terminaba a las 14:00’ decido pedir permiso para subir, desde abajo …Cuando subo, no llego a entrar a la pieza de la radio, me quedo unos escalones más abajo, desde allí veo a los que estaban en la habitación, el oficial y ella.- Yo la miro a ella y le planteo el hecho de cambiar las Fiestas.- Ella me dice que lo iba a pensar …yo antes también había escuchado una conversación normal, sentí algo referente a unos masajes, no sé quien lo dijo, porque sentía que conversaban tipo diálogo, algo fluido … yo la vi vestida y no vi nada raro.- Lo que yo podía escuchar era una conversación, no eran gritos ni desesperación, así que no le di interés … cuando yo escuchaba las conversaciones, no escuché que ella gritara o llorara y no le presté atención.- Cuando yo le pregunté y ella me contestó, la actitud era normal … La puerta (de la sala de Radio) estaba abierta, porque cuando me decidí a subir me paré en esa puerta y pedí permiso para subir, por eso recuerdo que estaba abierta …”.- Agregó que los dos nunca estuvieron en silencio, siempre escuchó diálogo, voces, risas “como cuando uno conversa con una persona y causa gracia”.
Por esta razón el caso fue desestimado.