Justicia desestima demanda de Marcelo Balcedo contra su personal trainer

El recurso de apelación dejó sin efecto el fallo en primera instancia de la jueza Claudia Valetti quien había condenado al profesor de gimnasia al pago 380 mil dólares además de embargar su casa

La audiencia se cumplió en la tarde de este martes en el Centro de Justicia de Maldonado.

El tribunal de apelaciones en lo civil de 2º turno desestimó una demanda por 380 mil dólares iniciada por Marcelo Antonio Balcedo contra su ex personal trainer, Eduardo Menegozzi.
El fallo dictado el pasado 19 de febrero por el citado tribunal no solo desestimó la demanda sino que, además, ordenó levantar el embargo de la propiedad del profesor de educación física ubicada en la zona de Pinares de Maldonado.
El recurso de apelación dejó sin efecto el fallo en primera instancia del 1º de marzo de 2023 de la jueza letrada de primera instancia de 5º turno de Maldonado, doctora Claudia Valetti quien había condenado al ex personal trainer al pago de la suma reclamada por Balcedo además de embargar la casa de Pinares.
El demandado presentó un recurso de apelación contra el fallo de Valetti asegurando que no existía ninguna deuda por 380 mil dólares y que, si existiera, la misma no podría superar los 10 mil dólares.
“El fallo es incongruente con el objeto del proceso y porque el monto del dinero mutuado, no fue debidamente acreditado. A lo sumo, conceptúa que podría entenderse que lo adeudado no supera los U$S 10.000”, sostuvo el personal trainer.

El caso
Marcelo Antonio Balcedo, promovió un juicio ordinario contra Eduardo Menegozzi, formulando pretensión declarativa de resolución de contrato de mutuo y que se condena a la contraria a pagar U$S 150.000 por indemnización de daños y perjuicios.
El demandante aseguró que Eduardo Menegozzzi, es profesor de educación física, habiéndose desempeñado como su entrenador personal, creándose un vínculo de confianza entre ambos; por lo que a raíz de ello, en febrero de 2017, realizaron un contrato verbal, en que le prestó a Menegozzi la suma de U$S 400.000, con el fin de adquirir una casa en la Parada 35, en la ciudad balnearia de Punta del Este (sic)-depto. de Maldonado. Según Balcedo el demandado quedó obligado a devolverle dicha suma en cuotas, cuyo pago se debía efectivizar a través de descuentos de U$S 2.000 o U$S 3.000 del sueldo.
Dicho acuerdo verbal, se cumplió hasta enero de 2018, fecha en que fue procesado con prisión el compareciente, habiéndole abonado el accionado U$S 20.000, quedando un saldo pendiente de pago de U$S 380.000. En el proceso inicial, el profesor de educación física no contestó la demanda, fue declarado rebelde en la instancia, habiéndose trabado embargo específico sobre el bien inmueble padrón No. 8864, sección catastral de Maldonado.
A su tiempo, Menegozzi interpuso un recurso de apelación contra la sentencia definitiva dictada en autos, causándole agravios: a) incongruencia del fallo con el objeto del juicio; b) monto de la condena; c) nulidad absoluta del contrato por objeto o causa ilícita.

Contrato
El tribunal al expedirse señaló que los agravios eran de recibo por los siguientes fundamentos. El art. 2197 CC establece: “El mutuo o préstamo de consumo, es un contrato por el cual se da dinero u otra cosa de las fungibles, con cargo de volver otro tanto de la misma especie y calidad “.
El préstamo de consumo es definido por Lorenzetti como “aquel por el cual una parte (mutuante, prestamista, o acreedor) transfiere en propiedad a la otra mutuario, prestatario o deudor) una cantidad de cosas fungibles o consumibles y esta otra las recibe, obligándose a restituirle, en el plazo convenido, igual cantidad de cosas de la misma especie y calidad (especie gratuita) o adicionándole acrecidas
“La parte actora, funda su pretensión en la existencia de un vínculo contractual (mutuo) con el demandado, habiendo incumplido éste la obligación de restitución de lo prestado, contrato que fue pactado verbalmente (fs. 7, num. 2º in fine) y que se le adeudan U$S 380.000 (pet. 2º, fs. 10). Si bien el contrato de mutuo es consensual, ello no significa que no requiera prueba en este caso documental, que acredite, como por ejemplo el monto de dinero entregado por el prestamista al mutuario. Se soslaya tanto por la accionante, como por el tribunal del grado anterior, lo previsto en los arts. 1594 a 1596 C. Civil que incuestionablemente impedían desde el inicio el éxito de la demanda. En efecto, tratándose el alegado de un contrato que contiene obligaciones que superan con creces las 100 unidades reajustables, debió necesariamente haberse instrumentado tales obligaciones por escrito (arta. 1573, 1595 C. Civil) y como no lo fue, no es posible desde el plano adjetivo estar a la prueba testifical como pretende la accionante”, afirma el fallo
Mutuo gratuito
La demanda no cumple con la teoría de la sustanciación y a pesar de que el demandado no contestó la demanda, hay contradicciones palmarias entre la demanda y la documentación presentada que hace caer la pretensión y no opera la admisión por sanción legal.
“La ausencia de un contrato escrito de mutuo y la orfandad probatoria sobre el contenido del mismo, salvo lo afirmado por el accionante en la demanda en lo relativo a la cantidad de dinero prestado y su forma de restitución, permite concluir que no fue un mutuo fructífero. En la especie, se está frente a un mutuo gratuito, contrato unilateral en que el demandado se obliga a devolver el dinero prestado; en consecuencia no aplica el art. 1431 del CC, ya que la condición resolutoria se entiende implícitamente comprendida en todos los contratos bilaterales o sinalagmáticos en que las partes están obligadas recíprocamente”, continuaron los ministros