“La Bandera Nacional de la Catedral de Maldonado”, por Mario Scasso Burghi

Se trata de la bandera con la que cubrieron la urna que contenía los despojos mortales del Gral. José Artigas durante los traslados al país desde Paraguay

Sin lugar a dudas se trata del Pabellón Nacional más antiguo existente en el Departamento de Maldonado, contando con por lo menos 169 años

El 23 de septiembre de 1850 moría José Artigas en Ibiray, en las cercanías de Asunción del Paraguay, prácticamente olvidado por los orientales inmersos en la maraña de la Guerra Grande (1838-51), vislumbrándose en ese momento la intervención del Imperio del Brasil en el largo conflicto platense.
Finalizada la guerra, con la Paz del 8 de Octubre de 1851, el rencauzamiento de la administración constitucional fue muy dificultoso. No se logró con la elección de Francisco Giró a la presidencia (1852-3), interrumpida por motines y sucedida por el Triunvirato de los Generales Lavalleja, Rivera y el entonces Cnel. Venancio Flores, que era el Ministro de Guerra y Marina de Giró (23 de septiembre de 1853 [aniversario de la muerte de Artigas]). Pero Lavalleja fallece el 22 de octubre y el 13 de enero de 1854 fallece Rivera en Melo, regresando del Brasil. Es entonces electo Flores por la Asamblea General, en marzo de 1854, para completar el período constitucional de Giró. Se produce un levantamiento de los Conservadores liderado por el Cnel. Lorenzo Batlle y el Dr. José María Muñoz y una intervención militar brasileña, que determinan la renuncia de Flores, en septiembre de 1855, entregando la presidencia al Presidente del Senado el carolinoManuel Basilio Bustamante.
El 11 de noviembre Flores (ahora general) y Manuel Oribe, acuerdan renunciar a postularse a la presidencia, frente a la convocatoria a las elecciones de integrantes de las Cámaras Legislativas, en el “Pacto de la Unión”, proclamando: “Trabajar en la extinción de los odios que hayan dejado nuestras pasadas disensiones, sepultando en perpetuo olvido los actos ejercidos bajo su funesta influencia.” “Observar con fidelidad la Constitución del Estado.” “Obedecer y respetar al Gobierno que la Nación eligiere por medio de sus legítimos representantes.” “Sostener la Independencia e integridad de la República, consagrando a su defensa hasta el último momento de la existencia.” “Trabajar en el fomento y adelanto de la educación del pueblo y en las mejoras materiales del país.”

El acto de desembarco de la urna y los escasos concurrentes en el muelle montevideano, fue posteriormente representado en un lienzo, pintado por Domingo Puig y Sauret (1873-1951)

Repatriación
En el ánimo general de concordia y siguiendo una proclamada “Política de Fusión”, Venancio Flores había enviado al Paraguay al Dr. Estanislao Vega, decano del Tribunal Supremo de Justicia (actual SCJ), con el encargo de repatriar los restos de Artigas. Fue un intento de colocar su figura, fuera de las banderías partidarias (blancos, colorados, conservadores colorados anti-caudillos), como un intento de unión nacional, vinculándolo a su protagonismo en las Guerras de la Independencia contra España y Portugal. Sus restos mortales fueron exhumados el 20 de agosto de 1855, colocados en una urna de latón y traídos por vía fluvial al Puerto de Montevideo.
Fueron recibidos, el mismo día de su arribo, el 19 de septiembre (casi a los 5 años de su muerte), por las autoridades que reemplazaron al renunciante Flores, es decir Manuel Bustamante en ejercicio de la presidencia, que designó para la recepción al Ministro de Relaciones Exteriores, el Dr. Adolfo Rodríguez y a su edecán militar y a un nieto Juan Pablo Artigas (único familiar) y tres personas más.
Al ser desembarcada la urna desde el navío que la transportaba a una chalana, fue cubierta por una “Bandera de Artigas”, mandada a confeccionar por las autoridades nacionales, según información recabada y registrada de testigos de la “Época Artiguista”. Esta bandera que se conserva, consta de dos bandas azules en los extremos de una blanca de igual tamaño, dispuestas en forma horizontal, atravesadas diagonalmente por una banda roja más estrecha. El acto de desembarco de la urna y los escasos concurrentes en el muelle montevideano, fue posteriormente representado en un lienzo, pintado por Domingo Puig y Sauret (1873-1951), tal vez con más personajes que los realmente estaban presentes en esos convulsos momentos de nuestro pasado. La representación no muestra la urna de hojalata que vino de Asunción, sí una enseña de Artigas y un Pabellón Nacional en la popa de la lancha de desembarco. La urna y la lápida que estaba colocada sobre la tumba asunceña, fuerondepositados en el edificio de la Aduana.

Honores póstumos
El 1ero. de marzo de 1856, la Asamblea General elige Presidente de la República a Gabriel Antonio Pereira, quien manifestaba una posición política de concordia nacional. Su circular a los Jefes Políticos Departamentales decía: “La autoridad que hoy preside la República ha declarado bien alto que no reconoce partidos, aunque los respeta en el libre ejercicio de sus opiniones y de sus derechos perfectos y ha proclamado la unión de los orientales bajo la sombra de la oriflama nacional, cuyo sostén y defensa incumbe a todos sin excepciones.”
A pesar de todos los deseos expresados se suceden las sublevaciones de caudillos y jefes militares, Flores se aleja del país y Oribe enfermo de tuberculosis, se retira a su quinta del Paso del Molino en el Miguelete (fallecería el 12 de noviembre de 1857).
El Presidente Pereira, con un sincero pasado profuso de militancia artiguista, rescató la olvidada urna del edificio de la Aduana y ordenó un nuevo intento de búsqueda de la anhelada “Concordia Nacional”, realizando mediante un decreto de tributación de honores póstumos a Artigas. Éstos se cumplieron el 20 de noviembre de 1856. Se colocaron los restos en una urna de madera, que fue trasladada, cubierta esta vez por el Pabellón Nacional, a la Iglesia Matriz, y se celebró un solemne funeral, pronunciando su párroco, el Pbro. Santiago Estrázulas y Lamas la homilía. Estaban presentes todos los integrantes de los Poderes de la República, en una representación de unidad nacional, incluso algunos ancianos combatientes artiguistas. Luego la urna fue transportada al Cementerio Central, donde fue sepultada en el Panteón Familiar de Gabriel Pereira, al no haberse dispuesto un lugar adecuado para realizar la inhumación. En el acto de depositar los restos el Ministro de Gobierno Dr. Joaquín Requena expresaba: “Los restos mortales del Gral. Don José Artigas, los gloriosos restos del ilustre campeón de nuestra libertad, descansan aquí, bajo la sombra del Sagrado Estandarte del Divino Libertador del Género Humano [la Cruz]. Tenemos ya el consuelo de custodiar por nosotros mismos estas cenizas veneradas restituidas al seno de la Patria. Ellas serán para nosotros un vínculo de unión, porque, agrupados los orientales en derredor de la tumba del primero de sus héroes, del Patriarca de su Independencia, todo sentimiento de división será sofocado… Los Orientales para conservarnos independientes y libres, necesitamos estar unidos.” Se colocó en el lugar una lápida en la que se escribió: “Artigas, fundador de la nacionalidad oriental”.
Leandro Gómez, que había adquirido en 1842 en una “casa de empeños” en Buenos Aires, la espada que la Provincia de Córdoba había obsequiado a Artigas en 1815, le remite al Presidente Pereira, en consecuencia de estos reconocimientos de la memoriaartiguista, esa espada, para que sea de propiedad pública. Nunca tal vez le había llegado al propio Artigas.
En 1862 durante la Presidencia de Bernardo Berro, se inaugura la Rotonda del Cementerio Central, obra del Arq. Bernardo Poncini y se dispuso que los restos de Artigas se trasladen a ella.

Inhumación
Vana ilusión, los intentos de reconciliación nacional fueron inefectivos; en los 19 años siguientes, se desarrollaron acontecimientos penosos para la sociedad oriental: la Revolución del Gral. César Díaz contra el Presidente Pereira, con el Combate de Cagancha y la “hecatombe del Paso de Quinteros” (1858), la “Cruzada Libertadora” del Gral. Venancio Flores contra el Presidente Bernardo Berro, con los combates de Coquimbo, Las Cañas y Pedernal, que culmina con las matanzas de Florida y Paysandú y la invasión del Ejército Imperial del Brasil (1863-65), la “Guerra del Paraguay” y la intervención de la “División Oriental” en ella (1865-69), el asesinato de Flores y Berro (1868), la “Revolución de las Lanzas” del Gral. Timoteo Aparicio contra el Presidente Gral. Lorenzo Batlle, con las sangrientas Batallas de Paso Severino, Sauce y Manantiales (1870-72), la “Revolución Tricolor” de los Coroneles Llanes, Muniz y Pampillón, contra el Presidente Interino Pedro Varela, con los combates de Paso Perseverano, Guayabos, Palomas y Carreta Quemada (1875).
Durante el “Militarismo” (1876-90), la política de reconciliación y pacificación nacional llevada a cabo por los Presidentes Cnel. Lorenzo Latorre y Gral. Máximo Santos, en acuerdo con el Gral. Timoteo Aparicio, impulsaron nuevamente la figura de José Artigas como “Padre de la Patria” y Héroe de la Independencia Nacional, por encima de las ideologías partidarias. Es entonces que en 1877, Latorre siendo Gobernador Provisorio, dispuso que la urna encargada por la Administración de Pereira, fuera reemplazada por otra más suntuosa y elaborada de madera de jacarandá, con incrustaciones de plata, obra del ebanista Pedro A. Bernat, procediéndose a una segunda solemne inhumación con honores militares, nuevamente en la cripta de la Rotonda, denominándola “Panteón Nacional”.
En 1976 la urna se trasladó al Mausoleo construido junto al Monumento a Artigas de Zanelli, en la Plaza Independencia.
La urna de hojalata original, la lápida del Cementerio de Ibiray y el pabellón artiguista que cubrió la urna al desembarcar en Montevideo, se encuentran en el Museo Histórico Nacional (Casa de Rivera).

Donación
La Bandera Nacional con la que cubrieron la urna que contenía los despojos mortales del Gral. José Artigas durante los traslados al país desde Paraguay, fue conservada por un miembro de la reducida delegación que acompañó al Dr. Estanislao Vega, ¿su secretario? Este pabellón se mantuvo en custodia de los descendientes de esta persona, residentes en Maldonado, hasta el año 1946, en el cual esta familia se los dona al Párroco de San Fernando de Maldonado, Fray Domingo de Tacuarembó. Éste en la reseña sobre “Maldonado y su Catedral” menciona el origen de la bandera y su donación, sin referirse a identidad personal alguna. En el momento actual se exhibe debidamente encuadrado, en el ala lateral Norte, de la nave central de la Iglesia Catedral de Maldonado, colocado por encima de la imagen de la Virgen Patrona del Uruguay, Ntra. Sra. de los Treinta y Tres.
Se trata de un pabellón muy antiguo, con los colores de las franjas celestes como se utilizaron hasta la Ley 9.480 de 1935, que modificó las Leyes de 1828 y 1830 (que disminuyó el número de franjas a 9, de las 19 iniciales [9 celestes, pues eran 9 los departamentos del país]), y determinó que el color de las franjas sea azul. También en lo referente a los rayos del sol, que en esta bandera son finos y radiados, a la usanza del S. XIX, alternados en intensidades de dorados, recortados en punta en sus extremos. También esto se ha modificado por la Ley de 1935, que reglamentó que el número de rayos del Sol en 16, alternados en rectos y ondulados.
Sin lugar a dudas se trata del Pabellón Nacional más antiguo existente en el Departamento de Maldonado, contando por lo menos 169 años, ya que Vega partió a su encomendada misión en 1854. Este año de 2023 se cumplirán 195 años de la Ley de la Asamblea Constituyente y Legislativa del Estado Oriental, creando la Bandera Nacional (16 de diciembre de 1828), en la entonces Villa de Guadalupe de Canelones, ojalá lo recordemos junto a uno de los pabellones más antiguos existentes en el país. También es trascendente la posición ideológica que José Artigas y los Símbolos Nacionales, constituyan motivos de unión de los uruguayos, además de la actuación de la Selección Nacional de Fútbol.

Dr. Mario Scasso Burghi
Bibliografía
Maldonado y su Catedral. Monumento Histórico. – Fray Domingo de Tacuarembó.
Ensayo de Historia Patria. Tomo II. La República. –H.D. 1955.
Leandro Gómez. La defensa de la soberanía. – Washington Lockhart. 1977.
Símbolos Nacionales. – Ministerio del Interior. 1952.
Crónica General del Uruguay. Volumen II. La Emancipación. Volumen III El Uruguay del Siglo XIX. – A. Vázquez Romero/W. Reyes Abadie.