La hábil jugada de don Antonio Lussich para quedarse con las casi dos mil hectáreas de Punta Ballena

La historia de la compra de ese enorme campo sobre la bahía de Portezuelo se remonta a 1896

Al cumplirse este lunes la audiencia ambiental promovida por el ministerio correspondiente sobre el proyecto de construcción de veintinueve edificios en el extremo sur de Punta Ballena, vale la pena recordar la hábil jugada de don Antonio Lussich para ganarle de mano a sus potenciales contrincantes y quedarse con las casi dos mil hectáreas del lugar.
La historia de la compra de ese enorme campo sobre la bahía de Portezuelo se remonta a 1896 cuando don Antonio Lussich, un hábil empresario del mar, reconocido y homenajeado por el propio Lloyd’s de Londres, prometió a un grupo de periodistas que los llevaría a conocer la zona una vez que su flota efectuara un rescate en el mar.
Una vez cumplida esa faena de rescate, don Antonio organizó una excursión al este por lo que mandó alistar uno de los remolcadores de su flota, el célebre “Huracán”, protagonista de decenas de rescates.
Acto seguido invitó a los principales directores de medios de prensa. Una suerte de fam tour de la época, que muestra lo adelantado que estaba don Antonio a la hora de manejar su relación con los medios de comunicación.
El remolcador “Huracán” fue preparado con el combustible y las vituallas necesarias para cumplir con una navegación de varios días hasta Punta del Este. Entre los periodistas se encontraban Samuel Blixen y Arturo Brizuela.
Luego de varias horas de navegación, el remolcador con la comitiva invitada por Lussich llegó al puerto de Punta del Este. Un Punta del Este que apenas contaba con el faro construido en 1860 por don Tomás Libarona, una suerte de puerto y la obra en camino del edificio de aduanas.
En el muelle fueron recibidos por don Pedro Risso, fundador de la hotelería y gastronomía del entonces incipiente balneario. Don Pedro los invitó, a modo de agasajo, con una suculenta comida típica del lugar. Una vez en el muelle, don Antonio se dio cuenta que sus invitados habían quedado atrapados por la belleza del lugar.
Luego de instalarse en el primer hotel de Punta del Este y degustar el ágape ofrecido por don Pedro, la comitiva cumplió con un largo paseo. Las alarmas se dispararon solas para Lussich. Cuando llegaron a Punta Ballena, don Samuel Blixen quedó maravillado con el escenario natural que se levantaba ante sí: “Esto es una revelación”, dijo. A lo que Lussich respondió, con cara de distraído: “Pues a mí me parece poca cosa”. Acto seguido don Antonio le bajó el precio al lugar al explicar a sus ocasionales contertulios sus razones por las cuales ese lugar no le llamaba la atención. Esto provocó la reacción de Blixen:”Se conoce que usted no es artista”.
De forma rápida se cambió de tema hasta que el anfitrión, don Pedro Risso, les reveló que las tierras estaban a la venta y que él mismo estaba interesado en comprarlas. “Hay varios interesados”; agregó Risso.
Por segunda vez en el día, Lussich le bajó el precio a la tierra: “Yo no daría ni un céntimo por todo”. Luego de estos comentarios, los paseantes volvieron a Punta del Este. Ese mismo día, don Arturo averiguó que don Gerónimo Cabrera era el propietario de las mil novecientas hectáreas de Punta Ballena y alrededores.
Una vez en el puerto, fingió una dolencia y anunció a sus amigos que partiría de inmediato a Montevideo. Samuel Blixen y sus invitados se ofrecieron para acompañarlo. Sin embargo, don Antonio se negó advirtiéndoles que al otro día estaría de regreso. Antes de zarpar, Lussich pidió a don Pedro Risso que agasajara de la mejor manera a sus invitados.
Luego fue corriendo hasta el puerto donde el “Huracán” lo estaba esperando con las calderas encendidas. A revienta calderas, el remolcador puso proa a Montevideo. Una vez en la capital de la República, don Antonio –que no estaba aquejado de dolencia alguna- ordenó a sus empleados que ubicaran al dueño del campo.
La propuesta de Lussich a don Gerónimo Cabrera fue muy baja porque se trataba de un enorme campo con pocas o nulas posibilidades de ser explotado de acuerdo a los parámetros de la agricultura y la ganadería de la época. Gerónimo rechazó la oferta inicial lo que dio lugar a una intensa puja. Al final ambos acordaron el precio de la compraventa. Don Antonio embarcó otra vez en el “Huracán” y regresó a buscar a sus amigos. Una semana más tarde, llamó a Samuel Blixen para anunciarle la compra de Punta Ballena. Dicen que la cara de don Samuel fue un poema.
Nota publicada a partir de la recopilación de Ernesto Merzario.
Fuente: www.hotelterrazadelmar.com/lussich.html

16 COMENTARIOS

  1. La movida de Punta Ballena ,la empezaron los ocupantes precarios,venidos de Montevideo q no pagan impuestos y hasta 1 museo han hecho,,les importa w corno,,,,puro verso.Lo q defienden es la tierra q han ocupado. QUE SE CONSTRUYA,,,Y SE GENERA NANO DE OBRA.

  2. Un pueblo sin trabajo???
    En donde??
    en sus departamentos seguro, no acá… vayan a decidir a sus pueblos

  3. yo digo: No al proyecto Punta Ballena… es un grave error construir ahí… ícono de Punta del este y de Uruguay Natural, quedará destruido por 29 edificios que permanecerán vacíos, como una gran cantidad a lo largo de toda la península. El daño ecológico, goelógico, turístico, biológico, la destrucción de la roca por explosivos, es tremendo y el no saber aún, donde colocar ese material, da la pauta de la poca información y compromiso de la empresa en cuestión y asesores. “Punta Ballena es de todos”!!!! Ojalá las autoridades lo declaren área protegida… eso debe ser…

  4. Ese lugar deberia haberse construido hace años, yo vivi en las grutas y de noche es un nido de delincuentes. No se construyo porque la familia Lussich u Imm estuvieron de juicio años. Ahora si, las construcciones deberian estar autorizadas pasando varias pruebas de paisajismo para que no interfieran como lo hizo el edificio Surf Side de la brava y todas esos edificios mal puestos seguramente por la coima. En Europa esta lleno de esas grutas bien construidos y en lugar de molestar embellecen el paisaje.

  5. Interesante pero en la nota a ANTONIO Lussich lo llaman de tres maneras distintas: Antonio, Alejandro y Arturo …. deberían revisar antes de de publicar la nota.
    Hugo

  6. Es una lastima que construyan en ese lugar tan hermoso, para beneficio de unos pocos.
    PedrEstoy en contra

  7. bueno lo que pesaba y pienso los propietarios compraron y son dueños de hacer lo que quieran mientas cupón con las normativas por lo menos ano de obra por unos cuantos años como marina del este y que después hay que cuidar y mantenerlo .

  8. creo que así como Paez vilaró construyó y taponeo la principal gruta lado sur.con el visto bueno de la dictadura.este hombre
    que compró y bien pagó los terrenos y con un pueblo sin trabajo praticamente abría k premiarlo por construir y darle trabajo a muchos habitantes del dpto Maldonado.

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