“Largaron”, por Danilo Arbilla

Febrero marca la largada de la o las carreras electorales – internas, generales y eventual segunda vuelta-, tras una leve afloje en enero y casi cuatro años de precalentamiento continuo. En fin, será lo que diga y decida la gente y este es el año para hacerlo.
Las internas son para elegir el candidato presidencial pero significan algo más; son una especie de auscultación que aporta otros datos; qué tipo de ruidos y cuán fuertes. No son las PASO argentinas – toda comparación es odiosa ¡vale retro!- pero tampoco resultan indiferentes para candidatos, las dirigencias y para la gente; templan el ánimo, entusiasman, o no, e inciden, un poco por lo menos, en aquellos propensos al exitismo.
El objetivo es ser electo como candidato pero importa mucho por cuántos. Los que se presentan deben preocuparse por ganar, pero a la vez por lograr una buena masa de votantes que más allá de los candidatos apoyen al partido. Y para eso nada mejor que la competencia. En este aspecto el Frente va de bigote pa’arriba: un favorito y una enemiga que puede dar la sorpresa. Van a competir duro. La militancia, precalentada con “ junta” de firmas – para lo que sea- no faltará, pero es muy posible que se sumen de afuera: quizás muchos blancos, que se sienten demasiados seguros, se “infiltren” para incidir en el entendido de que es mejor rival Carolina Cosse que Yamandú Orsi. A aquella le ganan sin castigar, con éste perderían, según los sondeos.
No resulta tan claro el panorama, en cambio, respecto al partido Nacional. Todo converge hacia el ex-Secretario de la Presidencia Álvaro Delgado. Ello no es del todo fácil de desentrañar, empero: en filas blancas todos están con el Presidente Lacalle Pou y con su presidencia, pero se sabe que por debajo hay tires y aflojes y hasta enojos con la Torre Ejecutiva por “diferencias en el trato” y en los reconocimientos. Quizás no les hubiera ido tan mal a Javier García y los senadores e intendentes del Espacio País. Quizás Delgado no sería tan favorito. Esto es, como candidato de los blancos. Lo de octubre y noviembre ya es otra cosa. Además a los nacionalistas les hubiera venido bien esa competencia. La disputa Orsi – Cosse lleva más público, sin duda.
Puede que ese favoritismo de Delgado de rebote favorezca a los otros grupos, particularmente a Jorge Gandini. Laura Raffo para muchos es parte de una estrategia: en su momento para torpedear la candidatura a la intendencia de Montevideo del senador wilsonista y ahora para aglutinar el herrerismo y desde ahí ser un partido o movimiento más de los tantos que apoyan a Lacalle Pou. Gandini ha sido, como se reconoce, una de las mejores espadas de los blancos, es trabajador, muy buen parlamentario y tiene mucho para conquistar, para canalizar esa parte emocional de los nacionalistas. Le puede ir bien. Además, es el que puede retener a esos indecisos que pueden esta vez optar por el FA. Y esto es más difícil para Delgado.
Lo que sí hace valer el ex Secretario es la continuidad, el seguir cambiando, y habla de reelección. Pero no es Lacalle Pou y debe probar que él es quien puede poner “el pie delante de su última huella”. El presidente hizo mucho, pero algunos querían algo más y también erró, cosas menores en general, pero retumbantes. ¿Lo marcará Delgado?
Y no ignorar, por otra parte, que también van a jugar los otros miembros de la Coalición Republicana, sin los cuales Lacalle Pou muy poco hubiera podido hacer.