“Las dos mitades de un (¿sólo?) Uruguay (I)”, por David Rabinovich

Como no podía ser de otra forma llegó el día después y cayó justito hoy, lunes 28 de marzo de 2022. Los analistas y los militantes hablan de derrotas y victorias. Maquiavelo y Pirro se revuelcan de risa en sus tumbas. La ley quedó firme. El gobierno sigue su rumbo. El ‘campo popular’, que se supone representa los intereses del 90% de la población, obtiene menos del 50% del apoyo en las urnas.

Pertenezco a una generación privilegiada. En nuestra niñez nos maravillamos con la Spika y asistimos a un raro suceso político: El Ruralismo de ‘Chicotazo’, aliado al herrerismo y otros sectores de los blancos, le ganó las elecciones del año 1958 a los colorados. Benito Nardone (Chicotazo) fue un caudillo populista cuya estrategia comunicacional tuvo dos patas fuertes: la radio y los ´Cabildos Abiertos´ que realizaba en las plazas de los pueblos. Su mensaje era simple había que elegir entre ‘botudos’ y galerudos’. La izquierda, suma de comunistas y socialistas, con aproximadamente 62.500 votos obtuvo 1 senador (Frugoni) y 5 diputados. El PN, que votó unido después de años de divisiones, ganó con 499.425 votos, un 49,68%. La alianza de los Ruralistas con los Herreristas: 241.939 sufragios -un 24,07%- se quedó con 6 integrantes en el Consejo Nacional de Gobierno (CNG) -tiempos de ‘colegiado’-. La unión Blanca Democrática (UBD) con 230.649 votos (un 22,94%) no tuvo consejeros. El Nacionalismo Intransigente logró una votación poco más que testimonial. (26.522 – 2,64%). Los colorados, por primera vez luego de varias décadas, quedaron en minoría con 3 Consejeros gracias a una votación de 379.062 (37,70%).
La lista de los candidatos al CNG blancos muestra la continuidad de algunas figuras y sus descendientes. Martín Recaredo Echegoyen, Benito Nardone, Eduardo Víctor Haedo, Faustino Harrison, Justo M. Alonso, Pedro Zabalza Arrospide (Herrerismo – Ruralismo). Salvador Ferrer Serra, Javier Barrios Amorín, Alberto Gallinal Heber, Carlos María Penadés, Gervasio de Posadas Belgrano, Juan C. López Gutiérrez (Unión Blanca Democrática). Ángel María Cusano, Amadeo J. Arosteguy, Francisco Mario Ubillos, Antonio María Fernández, Aparicio Méndez, Carlos A. Perera (Nacionalismo Intransigente).
Después la historia sigue. La revolución tecnológica nos trajo la TV y luego el Internet. Las formas de comunicarnos cambiaron al punto de transformarse en algo difícil de comprender para mi generación. La gente asumió otros roles, las manifestaciones multitudinarias son otra cosa, pero las estrategias comunicacionales siguen siendo fundamentales a la hora de juntar votos; la presencia en el territorio también.
Me detengo en otro episodio de este tránsito. En 1971 otro Ruralista, también de origen colorado, acompaña la candidatura reeleccionista de ‘Pacheco’. La reforma de la Constitución no sale; pero con los votos del pachequismo, resulta electo Juan María Bordaberry. Gana gracias a la ley de lemas porque Wilson Ferreira Aldunate – Carlos Julio Pereyra (439,649) tuvieron 60.000 votos más que la fórmula Juan María Bordaberry – Jorge Sapelli (379,515). Después viene el golpe y el intento de terminar con la izquierda, los sindicatos clasistas y los estudiantes rebeldes.
Después de la dictadura, Sanguinetti, Lacalle, Sanguinetti y Batlle se suceden en el gobierno. Llegamos a otro mojón que quiero destacar. Con el liderazgo de Tabaré, la izquierda construye una amplia alianza que gana las elecciones en 2004 superando el escollo del balotage pensado para juntarse todos contra el Frente Amplio para la segunda vuelta electoral. Eso funcionó para que en 1999, Jorge Batlle (32,78% en primera vuelta) le ganara en segunda vuelta a Tabaré Vázquez (40,11% en la primera) En 2004 el FA alcanza los 1:124.761 votos, 16 senadores y 52 diputados. Mayoría absoluta en primera vuelta: 51.68 %.
Fueron 15 años de gobiernos progresistas hasta que en noviembre de 2019, el hijo de aquel Lacalle nieto de Herrera logra ganarle, en segunda vuelta (Votos 1ª vuelta 696.452, 2ª vuelta 1:189:313), al candidato progresista Daniel Martínez (Votos 1ª vuelta 949.376, 2ª vuelta 1:152.271).
El 2 de marzo de 2005 la derecha comenzó una campaña de férrea oposición en base a la construcción de un relato absoluta y totalmente negativo sobre los gobiernos del Frente y todos y cada uno de sus integrantes. Esa tarea culminó de forma exitosa cuando la coalición multicolor se impuso. En la campaña electoral se dijeron muchas cosas, la extensión de una nota no puede contener lo que amerita una publicación de varios tomos. Una de las promesas electorales fue presentar al inicio del período de gobierno, como Ley de Urgente Consideración. Con las medidas que se consideraban básicas para encarar el desmantelamiento de lo hecho por el FA en tres periodos de gobierno y sentar las bases de una convivencia sobre otras reglas de juego. Del contenido de la ley sólo se conocieron algunos titulares. La LUC se presentó y se modificó, porque los socios no le llevaron al herrerismo todos sus propuestas; se aprobó y se instrumentó sólo en parte.
El sindicato de Ancap hizo punta proponiendo llevar a referéndum la ley. Las fuerzas sociales y las izquierdas discutieron durante meses (mientras transcurrían los plazos para juntar firmas) sobre si era conveniente intentar derogarla, el camino para ello, si toda la ley o una parte… Para llegar a un acuerdo hubo que convencer a una parte de los sindicatos y a gran parte del FA. Me refiero a los dirigentes claro. Según las derechas se impuso lo más radical del sindicalismo y sería un esfuerzo inútil porque reunir las firmas necesarias no era posible.
Es aquí que comienza otra historia. Cómo y por qué se llega a juntar 800.000 firmas se explica por toda la historia de resistencia y luchas que sintetizamos antes en sus aspectos electorales (que de las luchas sociales habría también que dar cuenta). Las raíces de esa hazaña están en la conciencia y la organización que fue construyendo eso que llamamos el movimiento popular, en sucesivos enfrentamientos con las clases dominantes.

A partir del resultado ¿tiene el gobierno legitimidad para implementar ‘su’ reforma de la seguridad social, de la educación, del Estado y de las empresas públicas? Porque esos acuerdos de los que hablan sectores moderados del ‘bloque social de los cambios’ con las derechas que nos gobiernas no me parecen posibles. ¿Cómo, cuándo y cuánto se van a recuperar los salarios y las pasividades? ¿Podemos acordar medidas eficaces para disminuir la pobreza y la desigualdad?
Danilo Astori, conocido el resultado del referéndum dijo: “La oposición sale fortalecida”… y legitimada para “acordar soluciones políticas” con el gobierno.” (Titular de La Diaria, 30 de marzo.) Su opinión representa la de la moderación extrema. Me parece irreal y peligrosa en tanto propone un camino sin salida. En la LUC y el gobierno herrerista que apoya la coalición multicolor, está fielmente representado lo más conservador y reaccionario del pensamiento y los intereses de las élites dominantes. La estrategia no puede ser otra que ganar, en el plano de las ideas, la guerra cultural de la que perdimos otra gran batalla el 27/03. Y no puede ser otra que organizarnos, movilizarnos y pelear por nuestros derechos y los intereses ampliamente mayoritarios que nos unen más allá de relatos y percepciones. En este segundo plano no es poco lo que se avanzó con todo el proceso del referéndum. Hay que consolidarlo y proyectarlo hacia el futuro.
“Creemos que estos 135 artículos suponen retrocesos importantes para el país en materia de derechos y garantías, retrocesos en las políticas de seguridad pública, la protección de la educación pública, el derecho a la vivienda, el control de lavado de activos, la esencia del Instituto Nacional de Colonización, derechos laborales y la defensa de las empresas públicas” Así reza la declaración del FA luego de aceptar el veredicto de las urnas.
A la LUC, plenamente vigente, habrá que sumar presupuesto y rendiciones de cuentas, nueva ley de medios, decretos y resoluciones, ‘acuerdos’ como el del puerto…
Todos queremos “un solo Uruguay” y nos sentimos orgullosos de nuestra democracia. Queremos ser ‘libres’, sentirnos ‘seguros’, prosperar y mejorar nuestra calidad de vida. La de todas y todos. Sin excluidos ni perdedores. Pero, simplemente, eso no es posible dentro del sistema capitalista.

Continuará…