“Malabares”, por Danilo Arbilla

Entendidos como una acción ingeniosa realizada para salvar una complicación, malabares son los que hacen los responsables de Turismo de la Intendencia de Canelones para admitir que la temporada es un éxito pero al mismo tiempo advertir que no hay que apurarse porque en una de esas no es tan buena.
La temporada es buenísima, pero el problema para los compañeros frenteamplistas canarios es cómo no contradecir al compañero presidente y por ahora voz cantante, quien al despertar de su siesta vaticinó que la temporada podría ser una especie de bluf, y que no hay que apurarse.
El asunto es evitar el contratiempo y la sensación: una buena temporada, que los uruguayos se beneficien y peor aún, que se pongan contentos. Electoralmente no sirve y hasta afecta la militancia.
Menos mal que apareció la sequía, ¿no?
Con ésta se compensa y además sirve para castigar al gobierno porque, (ideas para Pereira), no previó las medidas necesarias para hacer llover en tiempo y forma y también darles por la cabeza a los ricos latifundistas por dejar que las cachimbas se sequen, mientras se la pasan al sol, tomando mate por el este y el más lejano este.
No aflojan. Y pensar que se trata de la suerte del país.
En materia de previsiones es bueno recordar la performance del gobierno de Vázquez que a cuatro o cinco meses de instalada la peste aseguró que la pandemia no era un riesgo para el país; que no nos iba a afectar. Tanto así que se donaron a China unas jeringas que había como sobrante.
Pero son contumaces. Rebeldes y obstinados ahora empiezan enarbolar una batería de medidas para solucionar el tema de la sequía. Son simples: poner plata y que se haga cargo el estado. Gran jolgorio, que se perdonen – como reza la oración- a todos los deudores, que en eso además van a estar codo con codo con los cabildantes.
¿De dónde salen los recursos? Que pague la oligarquía. Que paguen los que tienen sus riquezas afuera del país. ¿Y si optan por no traerlas e irse ellos? Que paguen los latifundistas ¿Y no dicen que están fundidos por la seca? En todo caso que paguen los contribuyentes, los que no pueden escaparse, los que les pagan los sueldos a los funcionarios públicos, tan celosos de no perder el poder adquisitivo de sus salarios y su compensaciones por “presentismo”, esto es, por ir a trabajar, o marcar la tarjeta. ¿Por qué no aumentarle el impuesto a la renta a los jubilados? En definitiva, como todos recuerdan es un invento frenteamplista. Tributariamente un acto contra natura, impuesto a sangre y fuego, esquivando y desoyendo a la Justicia.
Un poco de sentido común. Recuerdan las baterías de propuestas que hicieron respecto a la pandemia: caceroleo, vacunas rusas, cuarentena “for ever”, salario básico para todo el mundo. ¿Y la plata dónde está? Lo mismo o más o menos parecido que lo que hizo el kirchnerismo en Argentina. A ellos les fue de maravilla. Y lo nuestro una calamidad, ¿no?.
Si se quiera aplaudir a los Kirchner, a Maduro, a Cuba, vaya y pase. Cada loco con su tema. Pero un poco de cordura, tratar de aplicar “las medidas”, “las políticas” y “los modelos” de ellos puede ser terrible.
Sin embargo, ya comenzaron a hablar de control de precios. ¿El sistema de los “precios justos”, patentado por Maduro y asumido por los kirchneristas?
¿Les parece que es la medida? ¿Les parece que por esos lados les está yendo bien?
Para el burócrata siempre está la chance de hacer malabares, pero para los ciudadanos no.

 

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